¿Como pasarse Dark Souls?

Para entender y disfrutar al máximo Dark Souls no debemos tomarnoslo solo como un reto mecánico, sino comprender su historia como lo que es, una tragedia mitológica.
Hay que empezar por el principio: la Edad del Fuego. Todo comienza cuando cuatro seres encuentran las Almas de Señor en la Primera Llama y derrotan a los dragones eternos. Sin embargo, el fuego se está apagando y la oscuridad (la humanidad) avanza. Tú eres el «No Muerto Elegido«, despertado en el Refugio de los No Muertos bajo una profecía que, en realidad, podría ser una manipulación. Tu primera gran prueba es el Demonio del Refugio, un guardián puesto allí para asegurar que solo un no muerto con verdadera voluntad pueda escapar y comenzar el peregrinaje hacia Lordran, la tierra de los antiguos dioses.


El primer tramo de tu viaje te lleva a tocar las Campanas del Despertar. Aquí te enfrentas a las Gárgolas Campana, constructos animados que protegen la iglesia de la invasión de los no muertos, simbolizando la última defensa de una religión que ya casi no tiene fieles. La segunda campana está custodiada por Quelaag, la Bruja del Caos. Ella no es simplemente un monstruo, sino una de las hijas de la Bruja de Izalith que escapó de la destrucción de su hogar. Su cuerpo, mitad mujer y mitad araña, es fruto de la Llama del Caos. Lore-wise, es una figura trágica: te ataca no por maldad, sino para robarte tu humanidad y dársela a su hermana ciega y enferma (la Dama Blanca), para aliviar su dolor.




Una vez demostrada tu valía, debes ascender a Anor Londo, la ciudad de los dioses. Tras superar la Fortaleza de Sen y su Gólem de Hierro, llegas a una ciudad majestuosa pero vacía; es una ilusión mantenida por Gwyndolin para ocultar que los dioses han huido. La prueba final para obtener la Vasija del Señor son Ornstein el Asesino de Dragones y Smough el Verdugo. Ornstein es el capitán de los cuatro caballeros de Gwyn (o una ilusión de él), un héroe de la guerra antigua, mientras que Smough es un ser despreciado por su canibalismo, que deseaba ser caballero pero fue rechazado. Ellos son la barrera final que protege a la «princesa» Gwynevere, quien te entrega la misión de suceder a su padre, Gwyn.




Con la Vasija en tu poder, debes cazar a los antiguos aliados de Gwyn, cuyas historias han terminado en desgracia. Debes matar a Seath el Descamado, el dragón albino que traicionó a los suyos por envidia de su inmortalidad y acabó loco experimentando con magia de cristal. También debes acabar con el Lecho del Caos, que es lo que queda de la Bruja de Izalith; en un intento desesperado por recrear la Primera Llama, falló y creó el caos, dando origen a todos los demonios del juego. Por otro lado está Nito, el Rey del Cementerio, la manifestación de la muerte y la enfermedad, quien duerme en las catacumbas guardando gran parte del poder de las almas.


Mención aparte merecen los Cuatro Reyes de Nuevo Londo y el lobo Sif. Los reyes fueron humanos corrompidos por el Abismo (una fuerza de oscuridad pura), lo que obligó a inundar toda una ciudad matando a sus habitantes para contenerlos. Sif, el Gran Lobo Gris, guarda la tumba de su amo, Artorias el Caminante del Abismo. Artorias es una leyenda caída; intentó detener el abismo pero fracasó y fue consumido. Sif te combate con la espada de su amo en la boca, no por odio, sino con tristeza, para evitar que tú sufras el mismo destino que Artorias al intentar adentrarte en la oscuridad.


El final del viaje te lleva al Horno de la Primera Llama para enfrentarte a Gwyn, Señor de la Ceniza. Este combate es la culminación de la tristeza del juego. Gwyn ya no es el poderoso «Dios del Sol» que lanzaba rayos; se sacrificó a sí mismo quemando su cuerpo y alma para mantener la era del fuego viva unos años más. Es un cascarón vacío, un «hueco» que te ataca por instinto. La música de esta pelea no es épica, sino un piano melancólico. Al vencerlo, la decisión final recae en ti: sacrificarte como él para extender la agonizante Era del Fuego (lo que los dioses quieren) o dejar que se apague y convertirte en el Señor Oscuro, iniciando la Era de los Hombres.



