Dama Guardiana del Fuego
La Dama Guardiana del Fuego es un personaje mudo y misterioso, cuya principal función es servir a la hoguera y al No Muerto. Su apariencia es distintiva: viste ropas de tela simples y su característica más notable es la ceguera, con sus ojos a menudo cubiertos con un vendaje o visiblemente quemados o dañados. Esta ceguera simboliza su dedicación total a su propósito; no necesitan ver el mundo exterior, ya que su única realidad es la Llama de la hoguera. Hablan con una voz serena y melancólica, transmitiendo siempre un sentimiento de resignación y profunda sabiduría.
Históricamente, las Guardianas del Fuego son mujeres elegidas o, más a menudo, sacrificadas para servir a las hogueras. Son esencialmente recipientes que contienen y nutren el poder del fuego, actuando como puentes entre la Llama y los No Muertos. Ellas son las únicas capaces de canalizar las almas que el No Muerto obtiene en el mundo y convertirlas en fuerza y poder, permitiendo al jugador subir de nivel. Se convierten así en la base de todo el viaje del No Muerto, el punto fijo de referencia y consuelo en medio del caos.
El rol de la Guardiana del Fuego es trágico y crucial para el final de la Era del Fuego. Su vida está ligada al destino de la Llama. En las distintas entregas de la serie, el destino de la Guardiana refleja la elección del jugador: puede ser asesinada y su alma utilizada para avivar el fuego, puede ser abandonada para que atestigüe el fin de la Llama, o puede ser liberada, lo que lleva al final que simboliza la llegada de la verdadera Edad de la Oscuridad. Su existencia subraya el tema central de Dark Souls: el valor del alma y el sacrificio necesario para sostener un ciclo que, quizás, nunca debió ser mantenido.

