Melina, la Doncella Misteriosa
Melina actua como guía y aliada principal. Se presenta como una figura enigmática, vestida con ropajes oscuros y una capa. Su apariencia es la de un espíritu, lo que sugiere que su forma física ha sido destruida, y uno de sus ojos, el izquierdo, permanece cerrado y marcado por lo que parece ser una herida o una marca mística. Su propósito inicial es simple: le ofrece al Sinluz la capacidad de convertir runas en fuerza (subir de nivel) a cambio de que este la lleve al pie del Árbol Áureo, y como prueba de su pacto, le otorga el Silbato para invocar al corcel espectral, Torrentera.
La historia de Melina está profundamente ligada al destino del Árbol Áureo y de las Tierras Intermedias. Ella misma afirma haber nacido a los pies del Árbol, pero que su cuerpo fue consumido por el fuego. Su misión, que le fue encomendada por su madre (quien se teoriza que es la Reina Marika), es asegurarse de que el Árbol Áureo arda. Este acto de inmolación no es solo para el Sinluz, sino que es un requisito para que la Gran Voluntad permita el acceso al trono. Melina revela que, aunque cumple la función de una doncella, no es una «verdadera doncella del dedo», lo que subraya su singularidad y su conexión directa con un destino ajeno a las estructuras de poder tradicionales.

