
Freida McFadden es una escritora estadounidense de thrillers psicológicos y médica especializada en lesiones cerebrales. Nació en Nueva York y publica bajo un seudónimo para mantener su vida profesional separada de la literaria. Comenzó publicando de forma independiente y poco a poco se hizo conocida por sus historias llenas de suspense, giros inesperados y personajes complejos. Su novela La asistenta se convirtió en un superventas internacional, y desde entonces sus libros han sido traducidos a varios idiomas y reconocidos en listas de éxito en Estados Unidos y otros países. Además de su carrera literaria, McFadden sigue combinando la escritura con su trabajo en medicina, manteniendo un perfil bajo y discreto.
«Soy médico y no quiero que mis pacientes lo sepan. Ya me sentiría un poquito nerviosa. Así que prefiero simplemente sacarlo de la ecuación.»









Personajes principales de La asistenta
- Milly: La protagonista. Es contratada como asistenta interna en casa de los Winchester. Es una mujer con un pasado problemático y una fuerte motivación por un nuevo comienzo, lo que la hace extremadamente observadora y astuta.
- Nina Winchester: La empleadora de Milly. Esposa de Andrew. Inicialmente se muestra como una mujer hermosa pero muy volátil, controladora y cruel con Milly.
- Andrew Winchester: El esposo de Nina. Un hombre atractivo que parece estar bajo el pulgar de su esposa y que a menudo se muestra amable con Milly, a pesar de las reglas de Nina.
Personajes secundarios de La asistenta
- Cecilia: La hija pequeña de los Winchester. Una niña silenciosa y observadora que juega un papel en la dinámica tensa del hogar.
- Enzo: El jardinero de la propiedad Winchester. Un hombre mayor que, a veces, intercambia palabras con Milly.
- Chris: El conserje del edificio donde Milly vivía antes. Un personaje que conecta con el oscuro pasado de la protagonista.
Sinopsis
Todos los días friego la preciosa casa de los Winchester de arriba abajo. Recojo a su hija del colegio y preparo deliciosas comidas para toda la familia antes de subir a cenar sola en mi minúscula habitación del piso superior.Intento no prestar atención a Nina cuando lo ensucia todo simplemente para ver cómo lo limpio. A las extrañas mentiras que cuenta sobre su propia hija. A su marido, que cada día parece más abatido. Pero cuando miro a Andrew a los ojos, castaños, encantadores y llenos de dolor, no me resulta difícil imaginar cómo sería vivir en la piel de Nina. El gran vestidor, el coche de lujo, el esposo perfecto.
Hasta que un día no me resisto a probarme uno de sus maravillosos vestidos blancos. Solo quiero saber qué se siente. Pero ella pronto lo descubre, y cuando me doy cuenta de que la puerta de mi habitación solo se cierra por fuera ya es demasiado tarde.
Algo me reconforta: los Winchester no saben quién soy en realidad.

