Diciembre 2025 ¡Diviértete explorando el mágico mundo de Hora de Aventuras!

Será preciso que la sangre inunde nuestra memoria. Que nuestros recuerdos floten en su superficie como nenúfares teñidos de rojo.

yo, tituba, la bruja negra de salem – maryse condé

Autora

Maryse Condé

Maryse Condé nació en 1937 en la isla de Guadalupe. Estudió en París y, tras vivir largos años en África, comenzó su carrera literaria en Francia. En 1985 se mudó a Estados Unidos y en 1987 recibió el Grand Prix Littéraire de la Femme por Yo, Tituba, la bruja negra de Salem (1986). Entre sus otras obras destacan sus memorias Corazón que ríe, corazón que llora (1999) y La vida sin maquillaje (2012), así como las novelas La Deseada (1997), Historia de la mujer caníbal (2003), Victoire. La madre de mi madre (2010) y El Evangelio del Nuevo Mundo (2022). 

Otros libros de la autora


Sinopsis

Maryse Condé adopta la voz de la mística Tituba, la esclava negra que fue juzgada en los famosos procesos por brujería que tuvieron lugar en la ciudad de Salem a finales del siglo XVII. Producto de una violación a bordo de un barco negrero, Tituba fue iniciada en las artes mágicas por una curandera de la isla de Barbados. Incapaz de sustraerse a la influencia de los hombres de baja moral, será vendida a un pastor obsesionado por Satán y acabará recalando en la pequeña comunidad puritana de Salem, en Massachussets. Allí será juzgada y encarcelada, acusada de haber embrujado a las hijas de su amo. Maryse Condé la rehabilita, la arranca del olvido al que había sido condenada y, finalmente, la devuelve a su país natal en la época de los negros cimarrones y las primeras revueltas de esclavos.

Personajes

Es una esclava originaria de Barbados, que viaja a Salem con su amo. La novela la sigue desde su infancia hasta su madurez, mostrando su vida como esclava, su conocimiento de la magia africana y sus experiencias en el juicio de brujería de Salem. Representa la resistencia cultural y la lucha por la identidad en un mundo racista y patriarcal.

Hombre blanco que posee a Tituba como esclava. Es autoritario y distante, y su poder sobre Tituba refleja las dinámicas de opresión racial y de género de la época.

Su enfermedad y posterior comportamiento extraño son el desencadenante de los temores de brujería en Salem. Representa la inocencia manipulada y el miedo colectivo que da lugar a la histeria social.

Figura central en los juicios de brujas. Su fanatismo religioso y su búsqueda de poder influyen en la acusación y condena de muchas mujeres, incluyendo a Tituba. Representa la intolerancia y la persecución de lo diferente.

Mujer marginada y pobre del pueblo de Salem. Su acusación y condena muestran cómo la sociedad proyecta sus miedos y prejuicios sobre las más vulnerables, y cómo las tensiones de clase y género alimentan la histeria colectiva.


Reseñas

Todo libro militante se mide en función del tono de voz empleado. La de Yo, Tituba está cascada por la indignación; su timbre se quiebra con una gran agitación anímica: es un agudo grito de impotencia que reverbera como un eco – Asaari Bibang

Reseña Joaquín Torán

La voz de Condé tiene las inflexiones del narrador de cuentos preliterario, del registrador de la tradición oral. El libro, de hecho, está trufado de pequeñas parábolas, canciones y enseñanzas. Condé se aprovecha de los orígenes de Tituba –oriunda de Barbados– para zambullirse en la rica cultura antillana, de la que es embajadora literaria. De hecho, Yo, Tituba nace precisamente de la lectura de Calle Cabañas Negras (1950), del escritor martiniqués Joseph Zobel (1915-2006), el punto de partida de la Condé escritora y puerta de entrada de muchos sus temas recurrentes: la esclavitud, el racismo, la trata o la opresión colonial. Mientras Condé se mantiene fiel a este espíritu antillano, la novela florece con exuberancia. El problema viene al apartarse de él.

Reseña Lourdes Ventura

En la novela, las presencias sobrenaturales de Abena y Man Yaya acompañan a Tituba, y componen con ella un triángulo femenino de resistencia y rebeldía. El deseo y el amor físico irrumpirán en la forma de John Indien, el compañero de Tituba. La metáfora del amor como esclavitud cobra aquí todo su sentido. Al obligarla a casarse con su hombre, ella pasará a ser esclava de la misma ama blanca, cruel y mezquina. La sucesión de hechos, en los que se entremezclan, magia, sensualidad y violencia, conducirá a la pareja hasta América. Es en su traslado a Salem, Massachusetts, donde llegan ambos como esclavos del Reverendo Samuel Parris, cuando se encuentran con el puritanismo generalizado de la población, mezclado con el temor a una mujer negra. Tituba, sin las armas de simpatía y «negrerías», dice ella, de su compañero, que sabe seducir con gracia, sufrirá el desprecio racial, sexual y de clase. Discriminada, temida por los relatos del más allá que cuenta a las niñas de la casa, acabará siendo el chivo expiatorio de un episodio de sinrazón e histeria colectiva de un pueblo que caerá bajo el pánico de las supersticiones más terroríficas.

Reseña Pablo Martínez Zarracina

Esa mezcla de energía y agravio marca el libro. La vida de Tituba es una sucesión de injusticias y una acumulación de dolor. Sin embargo, Maryse Condé supera las fronteras del folletín o la denuncia profundizando en la intimidad de la protagonista a través de la construcción, magnífica, de su voz. Además de una víctima, Tituba es una mujer orgullosa que tiene un contacto especial con la naturaleza y con su propio origen. La apuesta de Condé es a este respecto doblemente asertiva: la esclava sufrió la acusación delirante de ser una bruja y al mismo tiempo fue una bruja, aunque esto no tenga que ver con la adoración de un diablo que ella desconocía, sino con su propia naturaleza. Se lo dice la hija del reverendo Parris: «Eres negra, Tituba. Solo puedes hacer el mal». Esta novela es una poderosa reivindicación de la identidad. También un ajuste de cuentas poscolonial: la transformación en una gran protagonista de alguien a quien la historia condenó al papel de mera figurante.