Galería de Rosalía

Personajes

Fuente: Sergio C. Fanjul – EL PAÍS

Madrid – 03 NOV 2025 

Introducción

Rosalía presentaba su nuevo disco por las calles de Madrid, causando gran revuelo en la Gran Vía. En la plaza de Callao se proyectaba la portada de Lux, donde la artista aparece vestida con atuendo de monja. Era la gran noticia: Rosalía daba un giro —al menos estético— hacia lo religioso, coincidiendo con un crecimiento de la exposición pública de lo espiritual.

Sucede en una coyuntura que algunos interpretan como un retorno a tiempos preilustrados: crisis de la democracia liberal, contestación del saber científico, reivindicación de la moral tradicional, regreso de la religión católica. No es la única manifestación cultural de ese fenómeno: lo religioso, sea de forma crítica o espiritual, vuelve a tener presencia. Rosalía propone en sus nuevas canciones la salvación por la fe, aunque sin beatería: en la primera pista, Berghain, suena “te follaré hasta que me quieras”.

“El fenómeno no se reduce al auge de la espiritualidad, la expansión de las iglesias pentecostales o la New Age, que ya se manifestaban; hablamos del contraataque del catolicismo tridentino”, explica el antropólogo Manuel Delgado. A su juicio, la escalada global de la ultraderecha está acompañada de una intensificación del catolicismo más conservador.

Sin embargo, no ve en Rosalía —la Rosalía que tuiteaba “FUCK VOX”— una expresión de ese fenómeno: “No veo el eco de lo que fue el nacionalcatolicismo. No hay un contenido ideológico asociable a la ultraderecha: el tema es la salvación por la fe, pero la imaginería es la del catolicismo popular: la Virgen María, el Sagrado Corazón o el rosario”. Para Delgado, Berghain apela quizá a un público internacional que asocia lo latino y lo hispano con la iconografía católica. Pero la iconografía religiosa nunca desapareció del todo de la cultura pop: de Like a Prayer de Madonna al cine de Pedro Almodóvar o las pinturas de Costus. Mención aparte merecería la amplia y compleja relación de los crucifijos (muchas veces invertidos) con los diversos géneros del heavy metal. “Pero ha llegado el siglo XXI y nos encontramos con el fenómeno de Rosalía, que parece traer de nuevo el tema de la religión, y tiene la apariencia que va a ser una reivindicación de lo sagrado. No olvidemos que en Motomami ya había un Diablo”, dice el historiador.

El lanzamiento de Lux coincide con otros productos culturales que dialogan con lo religioso de muy diversas maneras: la película Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, sobre una joven que decide entrar en un convento; el podcast Las hijas de Felipe, de Ana Garriga y Carmen Urbita, que revisa con humor y rigor la vida de las monjas barrocas; la serie La mesías, de Los Javis, sobre la religiosidad asfixiante; o el éxito grupo cristiano Hakuna, muy popular entre los jóvenes. También el videojuego I Am Jesus Christ permitirá dentro de poco ponerse en la piel de Cristo, y el lanzamiento de El profeta (Ediciones B), de José María Zavala, viene acompañado estos días de la frase promocional: “La gran novela de Jesús de Nazaret”. Incluso C. Tangana volvió a las iglesias y procesiones en los vídeos Demasiadas mujeres o Ateo, rodado en la catedral de Toledo.

“Lo sagrado no ha vuelto porque nunca se fue, solo se despistó nuestra atención. Tampoco es que regrese la religión, sino lo religioso. Y un poco travestido”, dice el artista Ernesto Artillo, que aborda la fe desde una mirada no dogmática. En un mundo en el que todos los consensos, esperanzas y certezas parecen derrumbarse ante un futuro abolido, es necesario asidero emocional, ya venga este de las prácticas de mindfulness, del auge del tarot y de la astrología en las redes sociales, o de, como vemos ahora, de la religión tradicional. No resulta descabellado regresar a seguridades de antaño.

Ya Max Weber acuñó a principios del siglo XX el término “desencantamiento del mundo” para describir esa modernidad, regida rígidamente por el racionalismo, que no deja espacio para lo irracional o lo espiritual. Pero la necesidad de lo trascendente siempre se acaba colando por alguna grieta. En estos tiempos de policrisis y de estilos de vida acelerados y superficiales, el regreso se hace más evidente.

Galería

Fuente: El País/VEVO/Cadena SER

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