Personajes
En los últimos tiempos, han resurgido con intensidad las voces que mencionan la disparidad generacional entre unos jóvenes atrapados en salarios bajos y condiciones laborales precarias, y unos adultos mayores considerados ‘privilegiados’ que disfrutan de ingresos más altos y pensiones ‘generosas’. Sin embargo, esta imagen omite otra realidad cada vez más evidente: el grupo más afectado por los cambios en el mercado laboral desde la crisis financiera es el de los trabajadores de mayor edad. Las personas de más de 60 años constituyen el segmento más grande que depende de las ayudas por desempleo y, además, tienen las prestaciones más bajas. En efecto, el año 2025 está proyectando un récord histórico de ‘baby boomers’ recibiendo subsidios de paro, la mayoría de los cuales no superan los 480 euros.
Conforme a los datos más recientes proporcionados por el Ministerio de Trabajo, el mes pasado había 769. 130 personas recibiendo estas ayudas sociales, de las cuales el 34,5% eran mayores de 60 años. Esto significa que pertenecen al grupo de edad de aquellos nacidos durante el ‘baby boom’ que tuvo lugar en España en la década de los 60 y que ahora son señalados en España y en otros países por ‘disfrutar’ de condiciones opuestas a las de los millennials (nacidos a partir de 1981) y la Generación Z (nacidos a partir de 1995).

En un contexto económico y social marcado por los graves problemas de acceso a la vivienda, la pérdida de poder adquisitivo o el elevado coste de la sostenibilidad de las pensiones, el hecho de que muchos seniors tienen una vivienda en propiedad, han terminado de pagar su hipoteca (lo que eleva su nivel de renta) y, en muchos casos, cobran una pensión más alta que los salarios tras una larga carrera de cotización, les convierte en objetivo claro. No es algo nuevo, ya ocurrió en tiempos del pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera de 2008, cuando el grifo hipotecario se cerró en seco y la destrucción de empleo se extendió.
La paradoja es que trabajadores que hace dos décadas superaban los 40 años y perdieron su empleo con la Gran Recesión, quedando atrapados en una rueda de precariedad y desempleo de la que muchos no han logrado escapar, hoy son considerados ‘boomers’ y por tanto ‘privilegiados’. Pese a que son el grupo de desempleados más numeroso. En septiembre alcanzaban el 18% de los parados registrados, prácticamente dos de cada diez.
Se puede objetar que los desempleados más jóvenes tienen menos tendencia a recurrir a los servicios públicos de empleo (ya que han cotizado menos para lograr una prestación), pero los datos de la EPA, que obvian este sesgo, confirman la tendencia. Los mayores de 50 años son el único grupo que aún supera los niveles de paro del tercer trimestre de 2008, cuando estalló la crisis. En el caso de los mayores de 60%, lo hacen en un 276%.
El informe, remitido al juez que investiga el caso Koldo en la Audiencia Nacional, deja constancia del intercambio de mensajes entre Koldo y Ángel Víctor Torres en el verano de 2020 y una cita en un restaurante el 15 de julio.Los investigadores plasman mensajes en los que «se observa, una vez más, la influencia que Koldo ejercía en la Administración, provocada por (el presunto conseguidor de la trama) Víctor de Aldama y sus retribuciones mensuales, consiguiendo que el presidente de Canarias se encargara, directamente, de reclamar los pagos pendientes«.
No hablamos de ‘prejubilados’ (parados que en realidad no buscan trabajo y solo esperan a poder alcanzar la edad de jubilación) cuyas cifras se sitúan en mínimos históricos. Las personas entre 60 y 66 años y ocho meses (la edad legal de jubilación en 2025) cada vez se mantienen más activos en la búsqueda de empleo, lo que dice mucho de sus condiciones financieras en esa edad. Algo comprensible si tenemos en cuenta el tipo de protección por desempleo que reciben.
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