Bombo de la lotería

Personajes

Las opciones de quedarse sin premio rondan el 85%, mientras que lograr el Gordo apenas alcanza un 0,001%

Participar en la Lotería de Navidad difícilmente se puede justificar desde el punto de vista de la estadística. Su atractivo suele residir en otros factores: el componente social que acompaña al sorteo, la tradición que representa o el hecho de que parte de lo recaudado regresa a la ciudadanía a través del Estado. Sin embargo, si se analiza solo desde las matemáticas, lo más probable es perder el dinero jugado; las posibilidades de recuperarlo o alcanzar un premio relevante son muy reducidas.

“En matemáticas hablamos de juego justo cuando la esperanza de ganancia compensa la apuesta realizada. Pero en este caso sabemos que eso no ocurre, porque de entrada el Estado retiene un 30% del total”, explica a RTVE Noticias Onofre Monzó, vicepresidente de la Federación Española de Sociedades de Profesores de Matemáticas (FESPM). Añade además que “los premios que superan los 40.000 euros están sujetos a un 20% de retención, así que la cantidad final repartida es todavía menor”. En términos prácticos: por cada décimo de 20 euros, si pudiéramos jugar infinitas veces, recuperaríamos alrededor de 14 euros, o unos 13 si se consideran los impuestos.

En el bombo se colocan 100.000 bolas numeradas del 00000 al 99.999. Eso significa que la probabilidad de obtener el Gordo, dotado con 400.000 euros por décimo, es de 1 entre 100.000, es decir, un 0,001%. La misma probabilidad se aplica al segundo y tercer premio, que otorgan 125.000 y 50.000 euros respectivamente.

Décimos de Lotería

Como dar con un único grano distinto entre casi tres kilos
“Si hablamos estrictamente de probabilidades, que te toque el Gordo es tan difícil como meter la mano en una bolsa con casi 2,7 kilos de arroz donde solo hay un grano de otro color y acertarlo a la primera”, ilustra Monzó.

A medida que bajamos en la escala de premios, las posibilidades mejoran, aunque muy ligeramente, y siempre a costa de cantidades más modestas. El cuarto premio, de 20.000 euros por décimo, tiene una probabilidad de 2 entre 100.000 (0,002%), mientras que los quintos, con 6.000 euros por décimo, ofrecen 8 opciones entre 100.000 (0,008%).

En total, 15.304 números obtienen algún premio, desde el Gordo hasta el reintegro. Traducido en porcentajes, significa que hay alrededor de un 15% de posibilidades de recibir algo, aunque la mayoría un 10% se limita únicamente a recuperar los 20 euros del décimo. Por tanto, la probabilidad de no obtener absolutamente nada asciende aproximadamente al 85%.

“En España, participar en este sorteo tiene una fuerte carga social, pero conviene extremar la prudencia para que no derive en comportamientos propios de la ludopatía. Mientras no comprometa tu economía, es un gesto que se comparte con familia, amigos o compañeros”, señala Monzó. “El problema surge si destinas gran parte del sueldo o caes en impulsos incontrolados. Eso sí es peligroso”.

“La probabilidad no recuerda lo que ha pasado”
Tampoco tienen base matemática los rituales habituales del sorteo, como comprar siempre en la misma administración o jugar año tras año el mismo número. “La probabilidad no tiene memoria”, aclara el matemático. “Si lanzo una moneda equilibrada y salen ocho caras seguidas, eso no hace que la siguiente tirada tenga más opciones de ser cruz; seguirá siendo un 50%. Con la lotería ocurre lo mismo: cada número, haya salido o no, posee idénticas probabilidades en cada sorteo”.

Monzó también desmonta la idea de que existan números ‘bonitos’, ‘feos’ o administraciones con ‘mayor suerte’. “Lo que ocurre es que ciertos puntos de venta distribuyen muchísimos números distintos. Cuantos más números vendan, más posibilidades tienen de haber entregado un premio”.

Como consejo final, el matemático subraya que comprar más décimos no altera de forma sustancial las probabilidades. “Afectará a tu bolsillo, pero no multiplicará tus opciones reales. Por eso es importante jugar con sensatez”.

Fuente- RTVE

Por admin

Álvaro Cárceles Lázaro nació el 22 de mayo de 2004, actualmente tiene 21 años y estudia periodismo en la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia. Esta descripción forma parte del séptimo laboratorio de la asignatura de Construcción de Servicios de Información Digital.