Personajes

¿Se puede prevenir la diabetes? Síntomas, tratamientos y cómo evitar complicaciones

Hábitos de vida saludables ayudan a contrarrestar los principales factores de riesgo, como el sobrepeso/la obesidad, una alimentación inadecuada y el sedentarismo

Imágenes de un test de glucosa mediante el pinchazo en un dedo. ARSHAD ARBAB EFE

La diabetes es insidiosa; si no se trata, puede provocar consecuencias graves en órganos como el corazón, los riñones, los ojos o el sistema nervioso. Y, sin embargo, la forma más común (el 90% de los casos), es decir, la diabetes de tipo 2, podría prevenirse en parte con hábitos de vida adecuados.

Se estima que en el mundo conviven con la diabetes más de 540 millones de personas, siete de cada diez en edad laboral. Y es precisamente el trabajo, este año, el eje del Día Mundial de la Diabetes, que se celebra el 14 de noviembre, con el objetivo de aumentar la concienciación sobre esta enfermedad crónica en continuo crecimiento.

MOTIVOS DEL AUMENTO DE LA ENFERMEDAD

Según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo los enfermos podrían superar los 600 millones de aquí a 2050.

La prevalencia de la diabetes mellitus está aumentando, en parte debido al envejecimiento general de la población, pero también por la difusión de condiciones de riesgo como el sobrepeso y la obesidad, una alimentación inadecuada, el sedentarismo y las desigualdades socioeconómicas.

Actualmente, en la región europea de la OMS, casi 66 millones de personas conviven con la diabetes. En 2024, en Europa, más de 1,1 millones de muertes fueron causadas por la diabetes, que representa la cuarta causa de muerte en la Unión Europea.

Se prevé que de aquí a 2050 la prevalencia y el número de personas con diabetes en la Región europea aumenten un 10%.

Muchos aún no saben que padecen la enfermedad. En el 90% de los casos se trata de diabetes de tipo 2, que afecta principalmente a adultos mayores de 45 años y es más frecuente entre las personas de más de 65. Niños y jóvenes adultos padecen diabetes de tipo 1, mayoritariamente.

DIFERENCIAS ENTRE DIABETES DE TIPO 1 Y DE TIPO 2

Los dos tipos de diabetes más frecuentes son la diabetes de tipo 1, que afecta principalmente a niños y jóvenes y es una enfermedad autoinmune que provoca la destrucción de las células del páncreas que producen insulina (células beta), con la consiguiente carencia absoluta de insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa (azúcar) en sangre.

La diabetes tipo 2 (o diabetes del adulto) se caracteriza por niveles elevados de glucosa en sangre, debida a una alteración en la cantidad o en el mecanismo de acción de la insulina.

Estos dos tipos de diabetes más frecuentes se diferencian, además de por la edad de aparición (niños-adolescentes en el tipo 1; adultos en el tipo 2), por la sintomatología inicial (aguda en el tipo 1; más tenue y gradual en el tipo 2), por los tratamientos (insulina desde el inicio en el tipo 1; corrección de los estilos de vida y principalmente fármacos hipoglucemiantes en el tipo 2) y, sobre todo, por la posibilidad de prevención primaria, ya que la diabetes de tipo 2, a diferencia de la de tipo 1, es en parte prevenible mediante la modificación de los estilos de vida.

Otras formas incluyen la diabetes autoinmune del adulto (LADA); los síndromes de diabetes monogénica (como la diabetes neonatal y la diabetes de inicio precoz en jóvenes, MODY); formas secundarias relacionadas con fármacos u otras enfermedades endocrinas; y la diabetes mellitus gestacional no presente antes del embarazo.

CÓMO PREVENIR LA DIABETES DE TIPO 2

La prevención de la diabetes de tipo 2 es posible adoptando hábitos de vida saludables, tales como:

– Una alimentación equilibrada y variada, siguiendo el modelo de la dieta mediterránea, priorizando el consumo de cereales integrales, verduras y frutas (cinco raciones al día), pescado (2-4 veces por semana), utilizando preferentemente aceite de oliva virgen extra como aliño, y reduciendo el consumo de grasas saturadas, sal y alimentos con alta densidad calórica como dulces, bollería y aperitivos. Realizar actividad física de forma regular, cada día durante al menos 20-30 minutos, por ejemplo caminar, elegir las escaleras en lugar del ascensor, etc.

– No fumar y buscar apoyo para dejarlo (el tabaco puede agravar las complicaciones de la enfermedad, sobre todo las cardiovasculares; las sustancias tóxicas dañan las paredes de las arterias y favorecen la formación de placas ateroscleróticas, con mayor riesgo de ictus, infarto, disfunción eréctil y enfermedades renales).

– Evitar un consumo excesivo de alcohol (no debería superar una unidad alcohólica al día, es decir, un vaso de vino, en mujeres adultas y hombres y mujeres mayores de 65 años; y las dos unidades alcohólicas al día para hombres de entre 18 y 65 años; mientras que los menores y las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia no deben consumir bebidas alcohólicas.

– Realizar controles periódicos de la glucemia, con la ayuda del médico de cabecera, sobre todo en presencia de factores de riesgo como sobrepeso, obesidad y/o antecedentes familiares de diabetes mellitus.

La prevención, junto con el diagnóstico precoz y una gestión adecuada de la enfermedad, también son importantes para retrasar o evitar las complicaciones de la diabetes.

SÍNTOMAS DE LA ENFERMEDAD

En niños y adolescentes, los síntomas iniciales pueden ser: cansancio, sed intensa, pérdida rápida de peso y necesidad frecuente de orinar.

En los adultos, al principio los síntomas de la diabetes mellitus de tipo 2 son menos evidentes; se desarrollan de forma gradual, por lo que puede resultar más difícil identificarlos. Los más frecuentes son:

– Sed intensa y necesidad frecuente de orinar.

– Presencia de azúcares en la orina (glucosuria).

– Sensación de fatiga.

– Aumento del apetito.

– Visión borrosa.

– Incremento de infecciones genitales y urinarias (por ejemplo, cistitis).

– Pequeños cortes o heridas que cicatrizan más lentamente.

– En los casos más manifiestos, disfunción eréctil en los hombres y sequedad vaginal en las mujeres.

Si aparecen algunos de estos síntomas, conviene consultarlo con el médico de familia, que podrá prescribir las pruebas necesarias para detectar la enfermedad.

COMPLICACIONES

La diabetes de tipo 2, si no se trata y no se mantiene bajo control, puede causar complicaciones graves. Los órganos más afectados son el corazón, los ojos, los riñones y el sistema nervioso.

En particular, el riesgo de enfermedades cardiovasculares (como infarto, angina de pecho o vasculopatía periférica), responsables de más de la mitad de los fallecimientos por diabetes, es entre dos y cuatro veces mayor en las personas con diabetes que en el resto de la población.

La enfermedad puede provocar la pérdida progresiva de la función renal; si no se trata adecuadamente, es una de las principales causas de insuficiencia renal terminal, que hace necesario recurrir a la diálisis o al trasplante renal.

La diabetes puede dañar los pequeños vasos sanguíneos de la retina (retinopatía diabética), provocando la pérdida progresiva de la visión, hasta la ceguera. Suele aparecer después de al menos diez años de enfermedad, sobre todo si la glucemia no se ha mantenido bajo control durante mucho tiempo.

Las personas con diabetes también están más expuestas al riesgo de desarrollar cataratas y glaucoma.
La enfermedad puede provocar neuropatías con daños en los propios nervios o en los órganos internos que estos inervan; además, la neuropatía y/o la vasculopatía periféricas, agravadas por un descontrol glucémico prolongado, pueden causar úlceras en los pies (pie diabético) que, en caso de infección, se vuelven más profundas y difíciles de tratar.

MONITORIZACIÓN DE LA DIABETES

Para prevenir la aparición o la progresión de las complicaciones de la diabetes es fundamental su monitorización, tanto mediante el autocontrol de la glucemia -que puede realizarse periódicamente con un pequeño aparato que lee el valor de una tira reactiva sobre la que se coloca una gota de sangre obtenida de un dedo- como mediante la monitorización continua con dispositivos equipados con sensores capaces de leer automáticamente los niveles de glucemia cada pocos minutos, a través de una aguja fina insertada bajo la piel.

Según las indicaciones del especialista, deben realizarse además los controles periódicos: desde la hemoglobina glicosilada y la microalbuminuria, hasta los niveles de colesterol y creatinina en sangre, pasando por los valores de presión arterial y la revisión cardiológica y oftalmológica.

TRATAMIENTOS

En los últimos años se han registrado enormes avances en los tratamientos de la diabetes, con la llegada de fármacos innovadores y de la insulina semanal. Las nuevas tecnologías de monitorización continua y las opciones terapéuticas avanzadas, incluida la insulina semanal ofrecen nuevas perspectivas para un diagnóstico precoz y un manejo más eficaz de la enfermedad. Estas herramientas innovadoras permiten mejorar la calidad de vida de los pacientes, favorecer una mayor adherencia terapéutica y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo, como enfermedades cardiovasculares, nefropatía y neuropatía.

Casi el 69% de las personas con diabetes se había hecho el control de la hemoglobina glicosilada en los 12 meses anteriores a la entrevista, pero «el dato no es muy tranquilizador», según los expertos, ya que solo el 36% refiere habérsela controlado en los cuatro meses anteriores, el 32% entre los cinco y los 12 meses anteriores y menos del 9% indica que se la realizó hace más de 12 meses.

Un dato aún más preocupante: el 16% de las personas con diabetes no sabe qué es la hemoglobina glicosilada.

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2025/11/14/6916ee6afc6c83b2128b458b.html: Salud

Por Regina

Soy es una estudiante de periodismo apasionada por las palabras y las historias que transforman la realidad. Mi amor por la lectura ha sido una guía constante en su camino, inspirándome a explorar nuevas perspectivas y a desarrollar una voz crítica y creativa. Además,  encuentro en la moda una forma de expresión personal, combinando estilo y autenticidad en cada paso. Con una mirada curiosa y una creciente dedicación a mi profesión, me proyecto como una comunicadora capaz de unir información, sensibilidad y estilo propio.