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Bustinduy anuncia que incluirá la medida en el real decreto sobre alimentación saludable en hospitales y en residencias de mayores
Ni galletas, ni bollería industrial, ni snacks con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal. Los menús infantiles de los hospitales españoles tendrán que dejar de incluir cualquiera de estos productos, según ha anunciado este miércoles el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy. El real decreto para garantizar una alimentación saludable en hospitales y en residencias de mayores abordará la retirada de alimentos ultraprocesados en los menús de niños y adolescentes ingresados, así como de la sección de platos y menús infantiles en las cafeterías y comedores abiertos al público en estos centros.
La normativa, de la que Sanidad es coproponente, seguirá la estela del Real Decreto de Comedores Escolares aprobado en abril de este año, que limita a una vez al mes los platos precocinados como «rebozados, croquetas y pizzas» para cumplir con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Estatal de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). También prohíbe la bollería industrial y las bebidas azucaradas en las cafeterías y máquinas expendedoras de los colegios.

Según el ministro, en los hospitales los productos afectados serán aquellos de formulación industrial compleja, con ingredientes transformados, aditivos y perfiles nutricionales con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal, como ocurre con algunos snacks, bollería industrial, bebidas azucaradas o galletas industriales.
¿Es el final de la galleta María, el zumo de la merienda o los nuggets de la comida? Fuentes ministeriales aseguran que «no hay ninguna categoría de alimento ni bebida prohibida» y solo se fijarán «límites rigurosos a los nutrientes» que no deben contener los productos. «Las versiones más saludables y con mejor perfil nutricional podrían cumplir los criterios, lo cual es un incentivo para que los operadores hagan productos más saludables y mejoren los actuales», apuntan.
El objetivo del Gobierno es atajar las cifras de obesidad infantil y sus problemas asociados, ya que en España la ingesta de ultraprocesados se ha triplicado en solo 20 años, pasando del 11 al 32%. Diversos estudios han vinculado el abuso de estos productos a un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura.
«El consumo creciente de alimentos ultraprocesados representa una amenaza sistemática para la salud pública, la equidad y la sostenibilidad ambiental», ha dicho Bustinduy.
El real decreto sobre alimentación saludable en hospitales y en residencias de mayores está todavía en fase de elaboración, pero los ministros Mónica García y Pablo Bustinduy ya han explicado que la idea es apostar por menús basados en más legumbres, más verduras o más pescado como base de la alimentación.
Fuente: ABC

Estudiante de cuarto de Periodismo en la Universidad de Murcia

