Personajes
En El viaje de Chihiro, la protagonista inicia su aventura perdida, temerosa y aferrada a lo conocido. Sin embargo, a lo largo de su travesía en el mundo espiritual descubre algo esencial: vivir una buena vida no es un destino final, sino una transformación interior que nace de nuestras decisiones.
Chihiro nos enseña que una vida buena no se define solo por la felicidad, el placer o los logros visibles, sino por la manera en que crecemos, cuidamos y actuamos cuando el miedo aparece. Su historia es una metáfora de cómo enfrentarse al mundo adulto —a sus dudas, responsabilidades y cambios— con valentía y sensibilidad.
Vivir bien es…
Atreverse a cambiar
Tod@s en algún momento de nuestra vida experimentamos el cambio, nueva ciudad, nuevos amigos… Y en Chihiro vemos su metamorfosis de la inseguridad a la confianza, recordándonos que una buena vida es aquella en la que aceptamos el movimiento, la transición y la incertidumbre. (Como también nos dice Rosalía)

Encontrar el equilibrio
El mundo donde se adentra Chihiro es como el nuestro, caótico, tentador y confuso. Pero ella aprende a mantener su esencia sin perderse en lo que otros esperan de ella. Así entendemos que vivir bien implica buscar armonía entre deber, deseo, placer y responsabilidad.

Recordar quién eres
Incluso cuando casi olvida su nombre, Chihiro lucha por conservarlo. Su nombre simboliza identidad, propósito y autenticidad. Una buena vida se construye cuando no sacrificamos lo que somos a cambio de comodidad o aprobación. Así que, si quizás piensas en no tener ese color de pelo para que te tomen en serio en una entrevista de trabajo, recuerda antes quién eres de verdad.

Chihiro vuelve del mundo espiritual siendo la misma niña… pero también alguien distinta: más fuerte, más consciente y más despierta. Y eso resume la esencia de una vida buena: regresar a uno mismo después de cada cambio, un poco más sabio, un poco más humano.

Apasionado del arte en todas sus expresiones, curioso nato y con devoción por la naturaleza y la antropología.

