Batalla de Belchite

Batalla de Belchite (agosto-septiembre de 1937)

La Batalla de Belchite (24 de agosto – 7 de septiembre de 1937) fue una ofensiva republicana lanzada en Aragón con el objetivo de aliviar la presión sobre el frente del norte y demostrar la capacidad militar de la República. Las fuerzas republicanas, incluidas las Brigadas Internacionales y unidades anarquistas, atacaron las posiciones nacionalistas en torno a la localidad zaragozana de Belchite. Tras dos semanas de encarnizados combates urbanos, el pueblo quedó completamente destruido y en manos republicanas, pero la ofensiva no logró su objetivo estratégico de desviar tropas del norte ni avanzar hacia Zaragoza. La batalla se convirtió en símbolo de la brutalidad de la guerra, dejando a Belchite convertido en un pueblo fantasma que aún hoy permanece en ruinas como testimonio del conflicto.

Galería de imágenes

En agosto de 1937, mientras las fuerzas nacionalistas avanzaban imparables por el norte de España, la República decidió lanzar una ofensiva en Aragón para desviar tropas enemigas y aliviar la presión sobre Asturias. El objetivo era tomar Zaragoza, pero como meta inmediata se fijó la conquista de Belchite, un pequeño pueblo fortificado en manos nacionalistas. El 24 de agosto comenzó la operación con un ejército republicano de unos 80.000 hombres, incluyendo las Brigadas Internacionales, unidades del Ejército Popular y columnas anarquistas de la CNT-FAI, bajo el mando del general Pozas.

Las tropas republicanas avanzaron rápidamente por el frente aragonés, tomando varias localidades y rodeando Belchite en pocos días. La guarnición nacionalista, compuesta por unos 3.000 defensores entre soldados, falangistas y civiles armados, quedó aislada y se atrincheró en el casco urbano. Franco, centrado en la campaña del norte, envió refuerzos limitados, dejando a los defensores prácticamente abandonados a su suerte. El cerco se estrechó y comenzó un asedio que se prolongaría durante dos semanas de combates brutales.

Los combates en Belchite se convirtieron en una pesadilla de guerra urbana. Casa por casa, calle por calle, republicanos y nacionalistas lucharon ferozmente en un escenario de ruinas, escombros y cadáveres. La artillería republicana bombardeó sistemáticamente el pueblo, mientras los defensores resistían desde sótanos, iglesias y edificios fortificados. Las Brigadas Internacionales, especialmente la XV Brigada, sufrieron terribles bajas en los asaltos. El pueblo quedó completamente arrasado, convertido en un paisaje lunar de destrucción total.

Tras días de resistencia desesperada, sin agua, alimentos ni municiones suficientes, los últimos defensores nacionalistas se rindieron el 6 de septiembre de 1937. Los supervivientes, unos pocos cientos, fueron hechos prisioneros entre las ruinas humeantes. La batalla había costado millas de vidas en ambos bandos: se estiman entre 5.000 y 6.000 bajas totales. Sin embargo, la victoria republicana fue pírrica, ya que el avance hacia Zaragoza se detuvo ante la llegada de refuerzos nacionalistas y la ofensiva perdió impulso.

La Batalla de Belchite no logró su objetivo estratégico principal: Franco no desvió tropas significativas del norte y completó la conquista de Asturias en octubre. Para la República, supuso un éxito propagandístico temporal pero un fracaso militar que costó numerosas bajas y recursos. Belchite quedó como símbolo de la destrucción de la guerra: el pueblo viejo nunca fue reconstruido y sus ruinas permanecen hoy como monumento involuntario al horror del conflicto. En 1938, los nacionalistas reconquistarían la zona en su ofensiva de Aragón, y Belchite volvería a ser escenario de otra batalla devastadora.

https://www.youtube.com/watch?v=sUyYK1SsWV8

A continuación un documental que reconstruye la sangrienta batalla que tuvo lugar en agosto y septiembre de 1937 en la localidad aragonesa de Belchite. A través de mapas y material de archivo, se analiza la ofensiva republicana para aliviar la presión sobre el frente del norte y los encarnizados combates urbanos que destruyeron completamente el pueblo. Una pieza clave para entender uno de los episodios más brutales de la Guerra Civil Española y el simbolismo de sus ruinas como testimonio del conflicto.