La Batalla del Jarama (6-27 de febrero de 1937) fue uno de los enfrentamientos más sangrientos de la Guerra Civil Española. Librada en las inmediaciones del río Jarama, al sureste de Madrid, las fuerzas sublevadas intentaron cortar las comunicaciones entre la capital y Valencia. El bando republicano, reforzado por las Brigadas Internacionales, logró contener el avance nacionalista tras semanas de combates encarnizados. A pesar de las enormes bajas en ambos bandos, el frente quedó estabilizado sin cambios significativos en el territorio.
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Tras el fracaso del asalto directo a Madrid en noviembre de 1936, el bando sublevado cambió de estrategia y decidió aislar la capital cortando sus vías de comunicación. El general Franco ordenó una ofensiva hacia el sureste para cortar la carretera Madrid-Valencia, arteria vital para el abastecimiento republicano. La operación comenzó el 6 de febrero de 1937 con un ataque del Cuerpo de Ejército Marroquí y unidades italianas del Corpo Truppe Volontarie, bajo el mando del general Orgaz.
Las tropas sublevadas cruzaron el río Jarama y avanzaron rápidamente, tomando por sorpresa a las defensas republicanas. En pocos días conquistaron varias posiciones clave y se acercaron peligrosamente a la carretera estratégica de Valencia. La situación era crítica para la República, que movilizó urgentemente refuerzos, incluyendo las recién formadas Brigadas Internacionales, compuestas por voluntarios de más de 50 países que acudieron a defensor Madrid.
Entre el 11 y el 14 de febrero, las fuerzas republicanas lanzaron una serie de contraataques desesperados para recuperar el terreno perdido. Las Brigadas Internacionales, especialmente la XV Brigada británica y la XII Brigada Internacional, protagonizaron algunos de los combates más feroces en lugares como el cerro del Pingarrón y la Casa de Campo. Los enfrentamientos fueron brutales, con combates cuerpo a cuerpo y bombardeos constantes de artillería y aviación.
A mediados de febrero, el avance nacionalista se detuvo a escasos kilómetros de la carretera de Valencia. Ambos bandos se attrincheraron en posiciones defensivas, dando lugar a una guerra de desgaste similar a la Primera Guerra Mundial. Los ataques y contraataques continuarán hasta finales de mes, con pérdidas masivas en ambos lados pero sin cambios significativos en las líneas del frente. El barro, el frío y las condiciones extremas añadieron sufrimiento a los combatientes.
La batalla concluyó oficialmente el 27 de febrero sin un vencedor claro. Aunque los sublevados habían ganado terreno, no lograron su objetivo principal de cortar la carretera Madrid-Valencia. Las bajas fueron devastadoras: se estiman entre 20.000 y 25.000 muertos, heridos y desaparecidos en total. Para las Brigadas Internacionales fue un bautismo de fuego traumático, pero su resistencia contribuyó a mantener Madrid en manos republicanas. El frente del Jarama permaneció estabilizado hasta el final de la guerra.
A continuación un documental que reconstruye la sangrienta batalla de febrero de 1937 en las riberas del río Jarama. A través de mapas y material de archivo, se analiza el intento nacionalista de aislar Madrid y la feroz resistencia republicana con el apoyo de las Brigadas Internacionales. Una pieza clave para entender uno de los enfrentamientos más decisivos de la Guerra Civil Española.
