En marzo de 1938, Franco lanzó una gran ofensiva sobre Aragón que rompió el frente republicano. Las tropas nacionales avanzaron rápidamente hacia el este, aprovechando su superioridad militar y aérea. El 15 de abril alcanzaron Vinaroz, en la costa mediterránea, partiendo en dos la zona republicana: Cataluña quedó aislada del resto del territorio leal. Esta campaña supuso un golpe devastador para la República y marcó un punto de inflexión decisivo en la Guerra Civil española.
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Tras la victoria republicana en Teruel en febrero de 1938, Franco decidió lanzar una contraofensiva masiva sobre Aragón. El bando nacional concentró más de 150.000 soldados, apoyados por artillería pesada, tanques y una aplastante superioridad aérea gracias a la aviación italiana y alemana. La República, debilitada por el esfuerzo en Teruel y con graves problemas de abastecimiento, apenas pudo organizar una defensa eficaz ante el inminente ataque.
El 9 de marzo de 1938 comenzó la ofensiva franquista con un bombardeo masivo sobre las posiciones republicanas en el frente de Aragón. Las tropas nacionales rompieron las líneas defensivas con facilidad, provocando el colapso del frente republicano. La desorganización, la falta de material y la desmoralización de las tropas leales facilitaron un avance vertiginoso de los atacantes hacia el este.
En pocas semanas, las fuerzas franquistas conquistaron amplios territorios aragoneses, tomando ciudades clave como Belchite, Caspe, Alcañiz y Gandesa. El ejército republicano se batía en retirada desordenada, incapaz de establecer nuevas líneas de resistencia. La superioridad material del bando nacional y el dominio absoluto del aire convirtieron la campaña en una auténtica persecución militar.
El 15 de abril de 1938, las tropas nacionales alcanzaron Vinaroz, en la costa mediterránea de Castellón. Este hecho tuvo consecuencias estratégicas devastadoras: la zona republicana quedó partida en dos, separando Cataluña del resto del territorio leal (Madrid, Valencia y la zona centro-sur). La comunicación terrestre entre ambas zonas se cortó definitivamente, debilitando enormemente la capacidad de resistencia republicana.
La ofensiva de Aragón supuso uno de los mayores desastres militares para la República durante toda la guerra. Se perdieron miles de kilómetros cuadrados, decenas de miles de soldados cayeron prisioneros o murieron, y la moral republicana quedó gravemente dañada. Aunque la República intentaría recuperarse con la Batalla del Ebro meses después, esta ofensiva marcó el principio del fin de sus posibilidades de victoria en la Guerra Civil.
A continuación un documental que reconstruye la devastadora ofensiva franquista de marzo-abril de 1938 en Aragón. A través de mapas y material de archivo, se analiza el avance que rompió el frente republicano y alcanzó el Mediterráneo, partiendo en dos la zona leal. Una pieza clave para entender uno de los puntos de inflexión decisivos de la Guerra Civil Española.