Segismundo Casado López (Nava de la Asunción, 1893 – Madrid, 1968) fue un militar profesional, coronel del Ejército Popular, que desempeñó un papel crucial y controvertido en la fase final de la Guerra Civil. Militar de carrera formado en la Academia de Caballería de Valladolid y diplomado de Estado Mayor, durante la contienda ocupó puestos de alta responsabilidad, destacando su labor en la organización de las Brigadas Mixtas y, sobre todo, como jefe del Ejército del Centro encargado de la defensa de Madrid hacia el final del conflicto. Su figura ha pasado a la historia principalmente por encabezar, en marzo de 1939, un golpe de Estado interno contra el gobierno de Juan Negrín, apoyado por sectores socialistas (liderados por Julián Besteiro), anarquistas y republicanos que consideraban que la prolongación de la guerra, tal como defendía Negrín, solo conduciría a un mayor sufrimiento sin posibilidad real de victoria militar.
El 5 de marzo de 1939, Casado se sublevó constituyendo el Consejo Nacional de Defensa, un organismo instaurado para sustituir a la autoridad del gobierno negrinista y buscar una paz negociada con Franco. Este movimiento provocó una pequeña guerra civil dentro del propio bando republicano en Madrid, con duros enfrentamientos armados entre las fuerzas leales a Negrín (principalmente comunistas) y las tropas casadistas, lo que debilitó aún más la posición republicana. El Consejo intentó negociar una rendición honrosa o pactada, pero el mando sublevado rechazó cualquier trato que no fuera la rendición incondicional. Finalmente, Casado no tuvo más opción que entregar la zona centro-sur, facilitando la entrada de las tropas franquistas en Madrid el 28 de marzo de 1939 y precipitando el final oficial de la guerra el 1 de abril, con condiciones muy duras para los vencidos.
Tras el triunfo franquista, Casado partió al exilio desde el puerto de Gandía en un buque británico, iniciando un periplo que le llevó por el Reino Unido y posteriormente a Venezuela y Colombia. Su actuación ha sido objeto de un intenso debate historiográfico, polarizado entre quienes ven en su golpe una traición que impidió una resistencia final o una evacuación ordenada, y quienes consideran que actuó por pragmatismo humanitario ante una derrota inevitable. A diferencia de otros líderes republicanos que murieron en el destierro, Casado regresó a España en 1961, donde fue juzgado y absuelto por un consejo de guerra, falleciendo en Madrid en 1968.
