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Eclipse anular del 3 de octubre de 2005 en Valladolid.

España tiene el privilegio de acoger tres eclipses solares, dos totales y uno anular, en sendos años consecutivos; una coincidencia inusitada que convierte a nuestro país en el objetivo de científicos y cazadores de fenómenos astronómicos. Y que se produce después de más de un siglo desde el último eclipse solar total en la España peninsular.

Pero ¿por qué estos espectáculos celestes pueden visitar repetidamente un mismo territorio de forma tan seguida? ¿O por qué, al contrario, en otras épocas no lo hacen en absoluto? Lo que sigue es una recopilación de algunas de las preguntas más frecuentes sobre cómo funcionan los eclipses solares.

¿Cómo se producen los eclipses solares?

Un eclipse solar se describe de forma sencilla: la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, ocultando la esfera del astro a nuestros ojos, de forma completa o parcial. Pero más allá de esta explicación obvia, los detalles son más complejos.

Pero sucede que el plano orbital de la Luna está inclinado cinco grados con respecto al de la Tierra. Por ello, los eclipses solo son posibles en los dos momentos de cada órbita en que la Luna atraviesa el plano orbital de la Tierra en torno al Sol, llamado eclíptica.

Estos dos puntos o nodos lunares van variando de posición, pero para que ocurra un eclipse deben coincidir con la fase de luna nueva; es entonces cuando los tres cuerpos están alineados. Dicho de otro modo, el Sol en el cielo debe pasar por los nodos lunares.

Esto sucede unas dos veces al año, aproximadamente cada 173 días. La periodicidad no es exacta con relación a nuestro calendario solar porque el lunar tampoco lo es: aunque el mes lunar suele redondearse a 28 días, en realidad dura una media de unos 29,53 días. Por lo tanto y dado que 173 días son menos de seis meses, en algunos años pueden entrar tres temporadas de eclipses.

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