El hallazgo de galaxias gigantes plenamente formadas 1.400 millones de años después del Big Bang ha llevado a científicos a replantear los modelos sobre la formación de las grandes estructuras cósmicas.
Un reciente estudio encabezado por Nikolaus Sulzenauer y Axel Weiß del Instituto Max Planck de Radioastronomía (MPIfR), publicado en The Astrophysical Journal, aporta evidencia sobre la rapidez y la escala de estos procesos, y abre nuevas preguntas sobre la dinámica y evolución del universo primitivo.
Según Sulzenauer y Weiss, en el centro de este protocúmulo se encontró un conjunto de cuatro galaxias masivas en estrechísima interacción que producen estrellas a un ritmo sin precedentes: una estrella nueva cada 40 minutos, una tasa extraordinariamente superior a la de la Vía Láctea, donde el proceso equivale apenas a tres o cuatro estrellas anuales.

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