Casa El Olivo. Tres dormitorios, cinco camas, tres baños y piscina compartida en Las Negras, en Almería: 3.436 euros la noche. Apartamento de dos dormitorios, tres camas, y cuatro viajeros en Estepona (Málaga), a 4.233 euros la noche. Son dos anuncios cualquiera de la plataforma Airbnb para la noche del 1 al 2 de agosto de 2027, la previa al eclipse de sol del próximo año que en toda España solo se verá al completo en el sur de Andalucía. Es la fecha que ha desmadrado los precios hasta tal punto de que una habitación doble en el hotel Larios Málaga se ofrece a 7.592 euros en Booking. “El eclipse de este año ha funcionado como detonante”, cuentan en la plataforma Holidu, donde cuentan con 3.900 alojamientos en la zona donde se verá completo y señalan que tras el fenómeno de este año la demanda se ha multiplicado por seis respecto a cualquier otro día.
Month: August 2026
Los bosques templados que desaparecieron en el pasado durante milenios se esfuman ahora con el mismo patrón, pero en décadas
La concentración de CO₂ en el aire ha llegado a las 600 partes por millón (ppm). Al principio es el maná para las plantas: la mayor disponibilidad de dióxido de carbono (su oxígeno) dopa los árboles que crecen y crecen sin mesura. Pero aquella concentración de gases de efecto invernadero no deja de recalentar el planeta. La atmósfera pierde cada vez más agua y tiene que robar humedad a las hojas, tallos y troncos. La mortandad vegetal se multiplica y el bosque se va clareando. Esto hace que la radiación solar y el calor se cuelen en el sotobosque, retroalimentando el proceso. Las especies de clima templado se ven desplazadas por especies xerófilas (resistentes a la sequía) y termófilas (amantes del calor). Los nogales, olmos y abedules dejan paso a las palmeras y matorrales. Este proceso, que se dio en latitudes altas y medias de todo el planeta, sucedió hace 56 millones de años. Pero, según un nuevo trabajo publicado en Science, se parece demasiado a lo que está pasando con los bosques actuales.
Un párroco dando misa, dependientes en la Gran Vía y otros miles de trabajadores que se perdieron el eclipse: “Atendemos siempre a quien venga”
Cuando los ojos de toda España no se apartaron del horizonte, los de Jesús Gil Sáez se mantuvieron mirando a la flor de luz que entra por las ventanas de la iglesia de San Juan del Hospital en Valencia. Entre los meses de abril y septiembre, cuenta, se produce un efecto visual “precioso” conforme el Sol asciende sobre el rosetón del ábside de la cúpula del templo. El párroco, que se dice aficionado a los fenómenos astronómicos, no pudo ver el eclipse solar de este 12 de agosto por sus labores eclesiásticas. “Mientras todo el mundo estuvo mirando el cielo, yo estuve uniendo la tierra con el cielo en la Eucaristía”, relata.
¿Te has perdido este eclipse? En 2027, el próximo le toca al sur andaluz, Ceuta y Melilla
Para los que no hayan podido desplazarse hacia la zona de España en la que el eclipse ha sido total. Para los que, estando en ella, las nubes les hayan jugado una mala pasada. Para los que quieran repetir, el 2 de agosto de 2027 tendrán una segunda oportunidad. Por esos caprichos de la mecánica celeste, la Luna se volverá a interponer entre la Tierra y el Sol. Pero esta vez, será algo más al sur. Aunque el fenómeno astronómico se podrá observar desde toda la península ibérica y Canarias, solo será total en una estrecha franja, cuya línea central imaginaria atravesará el estrecho de Gibraltar y todo el mar de Alborán hasta perderse por el interior del Magreb africano. Así que, el año que viene, todos al sur.
Desde el espacio: Así se ha visto el eclipse desde un satélite
La sombra de la Luna avanzó este miércoles 12 de agosto sobre el Atlántico Norte y la península ibérica, donde millones de personas pudieron contemplar el eclipse total de Sol. Las imágenes desde el espacio, captadas cada 10 minutos por el satélite europeo Meteosat-12, permiten ver cómo la mancha oscura se desplaza sobre las nubes y el océano hasta fundirse, en sus últimos compases, con la noche llegando del este.
Millones de españoles se maravillan con el eclipse de Sol: “¡Quiero otro!, ¿cuándo hay otro?”
Con gritos, aplausos y alguna lágrima de emoción, así vivió España su primer eclipse del siglo, que oscureció una enorme franja de la Península ―de Galicia a la Comunidad Valenciana para desaparecer en el mar tras pasar por Baleares— sobre las 20.30 de la tarde. A esa hora, cuando el falso atardecer ya había teñido de plateado la atmósfera y la temperatura tórrida de mediados de agosto había bajado unos cuantos grados, llegó la imagen que todos estaban esperando: la Luna cubrió completamente el Sol y los miles de españoles y turistas que se habían concentrado para ver el fenómeno astronómico celebraron la escena en playas, huertas, miradores oficiales, campos de fútbol, castillos medievales y páramos.
El eclipse conquista el corazón de España
Y el astro rey reveló por fin su corona. Lo hizo bajo un gigantesco manto de sombra que cruzó del norte al este de España a velocidad hipersónica, en apenas siete minutos, desde que entró por la costa cantábrica a las 20.26 hasta que salió por las Baleares a las 20.34 para fundirse con la noche en el mar Mediterráneo. El primer eclipse total que recorre el territorio peninsular desde 1905 cumplió con precisión astronómica los pronósticos; pero al mismo tiempo, sobrecogió a un país que lo esperaba y no recordaba nada semejante. A las ocho y media, el país entero se asomó asombrado hacia el mismo horizonte y más de una lágrima se derramó por las mejillas de quienes lo miraban, que luego se convirtió en una cascada, pero de mensajes que caían sin parar en los grupos de WhatsApp. “Yo también lo estoy viendo”, venían a decirse unos españoles a otros, en innumerables fotos y vídeos compartidos en redes.
Oído durante el eclipse en una playa asturiana: “El del siglo que viene lo vemos en otro sitio”
A las once de la mañana, la playa de Vega, en el oriente asturiano, está mucho más poblada de lo habitual.
El olvidado asombro de estar vivos
En Esmelle, Ferrol, la Luna ocupó por completo el Sol, y un silencio impresionante cubrió poco a poco durante segundos toda la costa. Las playas llenas, los montes en los que se apostaron grupos de personas, las fincas, los balcones de las casas, las sillas de verano delante de las caravanas. Callaron primero los pájaros, que volaron a meterse en los nidos, y después ya sólo hubo silencio. De emoción, de estupor, de belleza insólita. Siempre levanta ternura el hecho de que, cuando el ser humano no encuentra palabras para describir lo que está pasando, de repente renuncie a buscarlas, calle (por fin) y observe en silencio con la boca abierta.
Los ‘haters’ del eclipse: “Prefiero ir al cine antes que verlo”
El eclipse de este miércoles llega con todos los ingredientes de un acontecimiento nacional y excepcional. Una franja de totalidad atravesará buena parte de España. Desde 1905, la península Ibérica no estaba en la lista de los afortunados. Esto ha provocado semanas de titulares, publicaciones en redes sociales y una legión de personas organizándose para no perderse el espectáculo que nos ha preparado la mecánica celeste. Y, sin embargo, hay quienes han decidido hacer justo lo contrario. No dejarse llevar por el FOMO (miedo a perderse de algo) o preparar su mejor coartada para no observarlo.