Margaret Hamilton, pionera de la informática que lideró el desarrollo de software para el programa espacial Apolo de la NASA, ha fallecido a los 90 años, informó el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). “Durante más de dos décadas en el MIT, Hamilton abrió nuevos caminos en la informática y la ingeniería. Su trabajo revolucionario incluyó liderar el equipo que programó los primeros ordenadores que llevaron a los seres humanos a la Luna”, explicó esta institución en un comunicado. Hamilton dirigió, en un mundo de hombres, el equipo de desarrollo del software que hacía funcionar los ordenadores de las naves del programa Apolo de la NASA.
Year: 2026
Carlos Briones, divulgador: “No podemos dejar un móvil a un chaval para que no moleste y luego reprocharle que le dedique horas”
No es la primera vez, ni mucho menos, que Carlos Briones (Burgos, 57 años) recibe un premio: en 1993, cuando aún nada hacía intuir que acabaría siendo uno de los divulgadores científicos más prestigiosos de España, ganó el Hiperión por su talento como poeta. “Llegué a recitar con Ángel González dos veces. Tengo mil anécdotas. Es parte de mi riqueza”. En aquella época también tocaba un violín que su padre había llevado un día a casa. Solo dejó el conservatorio cuando después de terminar ciencias químicas, la tesis que desarrolló en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa le todo su demasiado tiempo. “¡No era precisamente Ara Malikian!”. Después, ya como coordinador de un grupo que investiga sobre el origen y la evolución temprana de la vida en el Centro de Astrobiología (CSNI-INTA)—su trabajo principal actual—, fue reconocido por la NASA por su contribución a la caracterización de la biosfera subterránea de nuestro planeta. Ahora, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación BBVA han premiado su indudable capacidad para contagiar al gran público la curiosidad por absolutamente todo lo que ayuda a responder las grandes preguntas.
La tortuga ‘Jonathan’ tiene 194 años y en sus genes se esconden los secretos de la longevidad
A los 194 años, Jonathan es el habitante más célebre de la isla de Santa Elena, en el Atlántico sur. Salvo por su ceguera y algún que otro achaque propio de la edad, goza de buena salud. No es ostentosa, aunque bien podría presumir de ser el animal terrestre más longevo que se conozca. Cuando salió del cascarón, alrededor de 1832, todavía no existía la bombilla ni el telégrafo eléctrico. Además, mientras Jonathan daba sus primeros pasos por la grama, en España reinaba Fernando VII y los quirófanos del mundo parecían auténticas carnicerías —la anestesia moderna no llegaría hasta la década de 1840—. De ahí que un grupo de científicos haya decidido estudiar las particularidades de este ejemplar de tortuga de Aldabra (Aldabrachelys gigantea), una especie ya de por sí longeva —suelen vivir unos 80 años de media—. Los resultados, publicados este miércoles en la revista Science Advances, apuntan a una combinación de variantes genéticas y de marcas químicas en el ADN que podrían explicar, en parte, cómo este casi bicentenario reptil combate el envejecimiento de forma extraordinaria.
La era de los relojes nucleares ya está aquí: el nuevo tictac para explorar las leyes de la física
Bienvenidos a la era de los relojes nucleares. Todavía no tienen la precisión de los atómicos que marcan la hora (y no solo) en la sociedad moderna. Pero al estar basados en el núcleo del átomo, la mejora es solo cuestión de tiempo. Más importante aún, serán herramientas que no se quedarán en contar el paso de las horas: podrán responder algunas de las cuestiones básicas de la física fundamental y hacer nuevas preguntas. Uno de los prototipos es obra de investigadores austríacos y alemanes, que han contado en Nature cómo lo han hecho. El otro lo han construido físicos chinos, y lo detallan en la misma revista, punta de lanza de la mejor ciencia. Es muy probable que en la lista de autores estén algunos ganadores del Nobel de Física dentro de unos años.
Premio Nobel de Química para Henri Kagan y Kenso Soai por arrojar luz en el misterio de las asimetrías de la naturaleza
La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha decidido conceder el Premio Nobel de Química al francés Henri B. Kagan y al japonés Kenso Soai por arrojar luz en el misterio de las asimetrías de la naturaleza, el descubrimiento de “efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica”. “Algunas moléculas, como los aminoácidos, existen en dos variantes que son imágenes especulares la una de la otra. Sin embargo, los organismos vivos solo contienen una de estas imágenes especulares”, explica en una nota el comité del Nobel. “El modo en que pudo surgir tal asimetría química fue durante mucho tiempo un misterio para los químicos”, y se concede el Nobel a Henri B. Kagan y Kenso Soai “por descubrir una solución a este enigma”. El francés pertenece a la Universidad París Sur y el japonés a la Universidad para la Ciencia de Tokio.
Rosalind Franklin sí había visto la hélice: una foto olvidada cambia la historia de la estructura del ADN
Durante décadas, una de las historias más conocidas de la ciencia se contó como una película. En 1953, con 23 años, James Watson visita el laboratorio de Maurice Wilkins en el King’s College de Londres. Allí, Wilkins le enseña una fotografía de ADN que había tomado Rosalind Franklin y Watson tiene una epifanía. “En cuanto vi la imagen, me quedé boquiabierto y mi pulso empezó a acelerarse”, escribe Watson en La doble hélice: una reseña autobiográfica sobre el descubrimiento del ADN, el libro en el que el científico contó quince años después cómo él y Francis Crick desentrañaron la estructura del ADN.
Premio Nobel de Física para Francis Halzen por el experimento que atrapó las partículas más esquivas: los neutrinos
La Real Academia de las Ciencias de Suecia ha otorgado el Premio Nobel de Física de 2026 al belga Francis Halzen, de 82 años “por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube, y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”. El hallazgo, publicado en 2013, abrió una nueva ventana al universo usando como guía estas partículas, conocidas como “partículas fantasma”.
Europa intenta blindar frente a Estados Unidos las bases de datos esenciales para la investigación biomédica mundial
La Comisión Europea acaba de anunciar un paquete de 65 millones de euros para mantener vivas varias bases de datos esenciales para la investigación biomédica mundial. Algunos de los proyectos estaban en la cuerda floja debido a que su principal financiador era Estados Unidos, y que el Gobierno de Trump había cambiado las reglas de financiación, paralizando el avance de muchos proyectos.
Las redes y el ‘wellness’: cuando comer sano se convierte en una obligación moral
Se tocan todos los temas: la política, la actualidad, el arte, el cine y la salud no son la excepción. Las redes han democratizado los 15 minutos de gloria que se suelen atribuir a Andy Warhol: “En el futuro, todo el mundo será famoso durante 15 minutos”. Pues ese futuro ya está aquí: desde casa y con móvil, se puede lograr un alcance difícil de conseguir por otros medios, lo cual puede ser positivo; nos lleva aún a un exceso de información que, si no cribamos bien las fuentes, nos aporta más dudas y miedos que certezas.
Premio Nobel de Medicina para Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por la técnica que permite controlar el cerebro con luz
El Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) ha otorgado este lunes el Premio Nobel de Fisiología o Medicina a los científicos Karl Deisseroth, Peter Hegemann y Georg Nagel por sus descubrimientos sobre “los canales iónicos activados por luz y la optogenética”. El galardón se otorga a la optogenética, “un método que permite mostrar cómo las células nerviosas moldean los recuerdos, las emociones y los comportamientos en el cerebro vivo”, explica el comité. “Peter Hegemann y Georg Nagel descubrieron una proteína extraordinaria, la canalrodopsina, en un alga unicelular. Karl Deisseroth transformó dicha proteína en un interruptor controlado por luz para las células nerviosas”, señala el comunicado del Nobel. “Los galardonados han sentado las bases de una nueva era en la neurociencia”, asegura.