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    2 meses ago

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La próxima gran tormenta solar será mucho peor de lo que se creía

ABC
1 semana 4 días ago
Los astrónomos llevan mucho tiempo avisando. Insistiendo en la necesidad de que nos preparemos lo mejor posible para resistir el golpe de una gran tormenta solar, una catástrofe natural con el potencial de causar miles, puede que millones de muertes, daños materiales incalculables e incluso el retroceso de nuestra civilización a la era preindustrial .Sabemos, con absoluta certeza, que no podemos evitar que esa tormenta se produzca. A lo largo de la historia de nuestro planeta ha habido muchas, y en el futuro también las habrá. La cuestión, como se suele decir, no es si esa tormenta llegará, sino cuándo lo hará. Y si en ese momento estaremos, o no, lo suficientemente preparados para encajar el impacto.Y ahora, lejos de darnos un respiro, un nuevo estudio recién publicado en ' Nature ' asegura que los efectos de un 'evento de clima espacial extremo' se han subestimado sistemáticamente durante décadas. Es decir, que los peligros inherentes a una supertormenta solar serían bastante peores de lo que pensábamos .El falso techo de nuestra protecciónHasta ahora, la ciencia de los fenómenos espaciales había operado bajo una premisa que resultaba, en cierto modo, tranquilizadora. Existía, de hecho, el consenso generalizado de que la Tierra poseía un límite natural a la hora de absorber la furia del viento solar, ese chorro incesante de plasma y gases ardientes que nuestra estrella escupe continuamente. Las observaciones sugerían que, a medida que aumentaba la fuerza del viento solar, las corrientes eléctricas inducidas en la atmósfera superior de la Tierra crecían hasta llegar a un punto de saturación en el cual, sencillamente, se estabilizaban. Es decir, que por muy violenta que fuera la erupción, nuestro mundo no podía 'electrificarse' más allá de ese límite.Sin embargo, el equipo liderado por Nithin Sivadas, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, y Maria Walach, de la Universidad de Lancaster, ha echado por tierra esa reconfortante suposición. En realidad, el 'escudo' del planeta no es inagotable y, peor aún, el supuesto límite superior es en realidad una ilusión, un espejismo estadístico provocado por la incertidumbre en nuestras propias herramientas de medición.Igual que un radar mal calibrado puede ignorar las velocidades más altas, nuestros satélites han estado interpretando a la baja la fuerza del SolLa trampa de medir desde lejosEl error detectado por los investigadores equivale a un radar de tráfico que estuviera mal calibrado en sus mediciones más altas y registrara, por lo tanto, velocidades muy por debajo de las que realmente llevan los coches más rápidos. Al hacer la media de los datos recopilados, los ingenieros podrían creer erróneamente que ningún vehículo supera jamás los 200 km/h, diseñando en consecuencia barreras de contención deficientes.Pues bien, algo muy parecido nos ha ocurrido en el espacio. Las mediciones que usamos para predecir el clima espacial provienen principalmente de satélites estacionados en el Punto de Lagrange 1 (L1), situado a un millón y medio de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol. La enorme distancia y los errores propios de los sensores en momentos de saturación generan un efecto que en estadística se conoce como 'regresión a la media'. Y al promediar las lecturas de numerosos eventos, los datos sugieren falsamente que los peores vientos solares no provocan corrientes igual de fuertes porque, de media, los vientos solares que llegan a la Tierra son más débiles.«Normalmente -advierte Sivadas- asumimos que la verdad puede estar cerca de lo que medimos. Pero la teoría de la probabilidad dice que se inclina hacia un lado. Es por eso que los riesgos del clima espacial parecen subestimados».Un huracán magnético sin frenosPara descubrir la verdad, el equipo de investigación ignoró los datos más lejanos (los tomados desde el punto L1) y analizó más de un millón de registros adquiridos directamente por naves de la NASA en órbita baja, rozando casi nuestro planeta. Los datos revelaron una relación directa e inquebrantable. A más fuerza del viento solar, más corriente en nuestra atmósfera. No existe ningún límite superior.«El campo magnético de nuestro planeta -explica la doctora Walach- hace un gran trabajo protegiéndonos de muchos de los efectos del clima espacial que, a menudo, sólo se manifiestan como fallos puntuales o hermosas auroras. Sin embargo, hay casos extremos, en los que los satélites caen inesperadamente a la Tierra, o perdemos la comunicación y las señales GPS».Un Evento Carrington en el siglo XXI costaría más de dos billones de dólares, calcinando satélites e infraestructuras eléctricas vitales y devolviendo a continentes enteros a una era preindustrialNo hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobar nuestra extrema vulnerabilidad tecnológica. En marzo de 1989, por ejemplo, una tormenta solar moderada colapsó toda la red eléctrica de la provincia de Quebec (Canadá) en apenas 90 segundos. Seis millones de personas se quedaron sumidas en la oscuridad y el frío, lo que generó pérdidas millonarias.Pero el verdadero terror de los astrofísicos es la posibilidad de que se repita el Evento Carrington de 1859 . Aquella erupción masiva inyectó tanta energía en la atmósfera que las líneas de telégrafo de Europa y Norteamérica ardieron, y las auroras boreales iluminaron los cielos del Caribe con un resplandor que permitía leer a medianoche. Según estimaciones de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU., si un evento de esa magnitud nos golpeara hoy, los daños iniciales superarían los dos billones de dólares, friendo transformadores vitales y devolviendo a continentes enteros a una era preindustrial.Descubrir que la Tierra no tiene un límite para absorber ese castigo, implica que nuestros escudos actuales son insuficientes de manera alarmante. «Si no hay un límite superior a la respuesta de nuestro planeta al viento solar -concluye Walach-, los modelos para casos extremos deben tener esto en cuenta y debemos estar alerta. Afortunadamente, estos casos muy extremos son raros, pero esto también significa que tenemos datos limitados para trabajar y solo el tiempo dirá qué sucede en un evento muy extremo, del tipo que ocurre una vez cada mil años».
José Manuel Nieves

Los incendios forestales perjudican el embarazo: hay más riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer

El País Ciencia
1 semana 4 días ago
Un estudio asegura que el impacto es “pequeño, pero consistente” y lo achaca al estrés provocado por la amenaza y a la contaminación que genera el humo
Jessica Mouzo Quintáns

El planeta más tenue jamás fotografiado desde la Tierra, descubierto tras más de 10 años de búsqueda

ABC
1 semana 4 días ago
El sistema de Beta Pictoris, una estrella visible a simple vista a unos 63 años luz de la Tierra, ha fascinando a los científicos durante décadas al encontrarse en proceso de formación. En 2008 los astrónomos descubrieron un gigante gaseoso a su alrededor, Beta Pictoris b , uno de los primeros exoplanetas (mundos fuera de nuestro sistema solar) captados mediante imagen directa . Once años después, apareció el segundo mundo gigante en órbita, el c, y hoy, tras más de una diez años de búsqueda en observaciones archivadas, un equipo de astrónomos ha dado con el tercero. Ha sido muy difícil encontrarlo proque se trata del planeta más tenue jamás fotografiado. Beta Pictoris d, detectado con el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), es cien veces menos brillante que Beta Pictoris b. «Fue un descubrimiento fortuito», afirma Ben Sutlieff, codirector del estudio publicado este miércoles en 'The Astrophysical Journal Letters' y astrónomo de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido. «Inicialmente, queríamos analizar con más detalle un planeta conocido del sistema, Beta Pictoris b, para ver cómo había cambiado con el tiempo», añade. Sin embargo, al analizar las imágenes, el equipo descubrió algo más.«Hay algo más ahí, ¿lo has visto?», recuerda Markus Bonse, astrónomo del ESO en Alemania y codirector del estudio, haber dicho al analizar los datos. Para confirmar la naturaleza de su detección, el equipo revisó el archivo de observaciones de ESO. Allí encontraron un nuevo planeta, Beta Pictoris d, en múltiples imágenes que datan de hace hasta once años, incluyendo una en la que apenas era visible contra el resplandor de su vecino más grande, Beta Pictoris b. «Al parecer, el planeta d ha estado jugando al escondite con nosotros durante más de una década y solo ahora podemos decir: '¡Te encontramos!'», dice Jayne Birkby, coautora del estudio y astrónoma de la Universidad de Oxford, Reino Unido.Frío y menos masivoEl planeta recién descubierto, al igual que los otros dos del sistema, es un gigante gaseoso como Júpiter o Saturno. Sin embargo, tiene una órbita mucho más amplia que sus dos compañeros. Además, mientras que los dos primeros planetas tienen aproximadamente diez veces la masa de Júpiter, el d es solo 2,4 veces más masivo. También es relativamente frío y, por lo tanto, extremadamente tenue en comparación con su estrella anfitriona.La imagen directa, donde la luz de un objeto se captura como en una fotografía, solo funciona para planetas lo suficientemente brillantes como para aparecer junto a sus estrellas anfitrionas, mucho más brillantes. Por lo tanto, según los investigadores, tomar una imagen directa de un planeta tan tenue como Beta Pictoris d representa un logro significativo. «El nuevo planeta es 100 veces más tenue que Beta Pictoris b, el famoso planeta del mismo sistema, lo que lo convierte en el exoplaneta más tenue jamás fotografiado directamente desde la Tierra », redunda Bonse. Para confirmar el descubrimiento de un planeta a partir de una detección, los astrónomos suelen realizar observaciones de seguimiento. Sin embargo, este sistema había sido estudiado exhaustivamente, con varias imágenes almacenadas en los archivos científicos del ESO y el JWST. « Para nuestra alegría, apareció en observaciones previas de SPHERE », dice Birkby, refiriéndose a otro instrumento del VLT utilizado anteriormente para observar el sistema Beta Pictoris. El planeta también fue detectado en observaciones de archivo de NIRCam, un instrumento del telescopio espacial James Webb (JWST). Ahora que el equipo sabía dónde buscar el posible nuevo planeta, «¡ resulta que estaba oculto en los datos todo este tiempo! », dice Birkby. Beta Pictoris es ahora el segundo sistema, después de HR 8799 , donde se han fotografiado directamente más de dos planetas. Estos sistemas con múltiples exoplanetas fotografiados directamente son el 'santo grial' de los descubrimientos, porque pueden enseñarnos mucho sobre cómo son los diferentes exoplanetas en el mismo entorno de formación. Beta Pictoris d también aclara un misterio en su sistema planetario, ya que tiene la masa y la posición exactas para explicar la forma particular del disco de escombros circundante, formado por los restos de la formación planetaria.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Astrónomos españoles detectan azúcar en el espacio noticia Si Qué es un eclipse solar: guía básica para entender el trío de eclipses en EspañaEl descubrimiento de Beta Pictoris d fomenta la obtención de imágenes directas de sistemas planetarios donde planetas débiles podrían haber estado ocultos a plena vista, incluso con el próximo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) del ESO. «Los planetas parecen tener amigos», dice Beth Biller, también coautora del artículo y astrónoma de la Universidad de Edimburgo, «muchos de los famosos sistemas de exoplanetas observados directamente parecen tener múltiples planetas gigantes en el mismo sistema, y es probable que haya incluso más planetas de menor masa ocultos en estos sistemas que podrían revelarse con los instrumentos del ELT». Más tesoros ocultos podrían estar esperando a ser descubiertos.
J. de Jorge

Lactato, el aliado en un maratón que científicos y chefs han conseguido hacer comestible

El País Ciencia
1 semana 4 días ago
El estado de forma de los atletas de fondo se evalúa midiendo la concentración en sangre de este compuesto. Un equipo de investigadores y cocineros españoles ha formulado una versión ingerible que busca mejorar el rendimiento deportivo
Ana Lozano del Campo

Astrónomos españoles detectan azúcar en el espacio

ABC
1 semana 4 días ago
Cada vez resulta más frecuente descubrir complejas moléculas orgánicas flotando en la inmensidad del cosmos. Más de 340 tipos diferentes, en efecto, se han identificado ya 'ahí arriba', aunque los azúcares de tres o más átomos de carbono nunca han estado entre ellas. Es cierto que los científicos ya habían logrado hallar azúcares elementales 'a bordo' de antiguos meteoritos e incluso en asteroides como Bennu . Pero nunca hasta ahora se había conseguido detectar un azúcar libre, vagando sin ataduras en el gélido medio interestelar.Pero eso es precisamente lo que acaba de lograr un equipo de científicos españoles, cuyos hallazgos se acaban de publicar en ' Nature Astronomy '. Un descubrimiento que podría tener profundas implicaciones para la comprensión del origen de la vida.'Frambuesas' en el centro de la Vía LácteaBajo la dirección de la investigadora Izaskun Jiménez-Serra, del Centro de Astrobiologia (INTA/CSIC), el equipo ha logrado identificar de manera inequívoca la presencia de eritrulosa en una inmensa y oscura nube de gas y polvo cósmico, catalogada por los astrónomos como G+0.693-0.027 y situada muy cerca del turbulento centro de la Vía Láctea.La eritrulosa es un azúcar formado por cuatro átomos de carbono que en la Tierra nos resulta extremadamente cotidiano. De hecho, es la sustancia que se encuentra de forma natural en el corazón de las frambuesas y, por sus propiedades, es también un ingrediente básico de la industria cosmética a la hora de fabricar los conocidos autobronceadores. Y ahora sabemos que también flota libremente en el espacio, a miles de años luz de la Tierra.Para descubrirlo, los astrónomos recurrieron a dos grandes instalaciones científicas españolas: el radiotelescopio de Yebes (de 40 metros), en Guadalajara, y el inmenso plato parabólico de 30 metros del IRAM, encaramado en el Pico Veleta de Sierra Nevada. Así, escudriñando el cielo, el equipo rastreó los débiles ecos electromagnéticos de la nube. Y al cruzar los datos obtenidos con las 'huellas dactilares' de la eritrulosa medidas en el laboratorio, encontraron hasta doce conjuntos de señales coincidentes.Encontrar mecanismos alternativos de formación de azúcares podría resolver los problemas históricos de la teoría del 'mundo de ARN'Las cifras son contundentes: la eritrulosa es, como mínimo, ocho veces más abundante en esa lejana nube que otros azúcares estructuralmente similares pero más pequeños (de tres átomos de carbono), que curiosamente brillan por su ausencia en esa misma zona del cielo. Lo cual sugiere que, al amparo de las bajísimas temperaturas, este azúcar se ensambla de forma gradual sobre la superficie de diminutos granos de polvo helado a partir de ingredientes más sencillos, preparándose para integrar futuros sistemas químicos más complejos.Un salto en la complejidadHasta hoy, las redes de la astroquímica habían conseguido 'pescar' más de 340 moléculas de diferente tamaño en la oscuridad del espacio, pero los azúcares de tres o más átomos siempre se habían resistido a ese escrutinio. Según Andrés de la Escosura Navazo, científico del Instituto de Investigación Avanzada en Ciencias Químicas (IAdChem) y director del grupo de Materiales Biohíbridos en la UAM, la importancia de este hallazgo radica en «el salto de complejidad que se ha dado en el tipo de moléculas que pueden detectarse con estos métodos».Como explica el investigador, compuestos esenciales como la glucosa y la ribosa (esta última vital para formar el ARN, pilar de la genética) ya habían aparecido en rocas espaciales primitivas de entre 3.900 y 4.450 millones de años de antigüedad. Lo que sustentaba la hipótesis de un aporte extraterrestre a la vida , «es decir, estos compuestos no fueron generados en la Tierra sino que proceden del exterior y llegan aquí a través de impactos de meteoritos».Pero había una pieza suelta: nadie sabía cómo se habían 'cocinado' esos azúcares dentro de los asteroides. Por eso, la detección directa de eritrulosa «arroja algo de luz sobre su formación en los granos de polvo helados» antes de que estos se apelmazaran para construir protoplanetas y asteroides. Además, hallar vías alternativas a las reacciones químicas que operan en la Tierra podría resolver grandes misterios prebióticos, porque los modelos teóricos clásicos tienen un fallo grave: no logran generar ribosa, y sin ribosa, la hipótesis del 'mundo de ARN' cojea. Escosura es optimista al respecto, y afirma que «encontrar en el espacio algunos de esos componentes moleculares básicos es sin duda un paso importante en esa dirección».Cuidado con las 'ilusiones cósmicas'Sin embargo, en ciencia, el entusiasmo siempre debe ir siempre acompañado del máximo rigor analítico. César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá, reconoce el mérito del hallazgo, definiéndolo como «un extraordinario trabajo que combina radioastronomía, espectroscopía molecular y química computacional». Para el profesor, este hito nos muestra que los azúcares «pueden formarse en condiciones naturales en el espacio» y apoya la idea de que los hielos primigenios pudieron preservar moléculas que luego desataron la vida en entornos propicios.A pesar de lo cual, el experto lanza una severa advertencia contra los titulares grandilocuentes. Aclara, por ejemplo, que el estudio «no resuelve el problema del origen de la vida o el origen de moléculas como el ADN o ARN». Menor Salván desmenuza las interpretaciones erróneas que podrían surgir, tachándolas de 'falacias lógicas' o saltos al vacío, y pone un ejemplo cotidiano muy ilustrativo. Saber que existe un compuesto orgánico en el Universo profundo no implica que viniera después a la Tierra a crear la vida, «del mismo modo que ver gente bajarse de un avión en un aeropuerto no implica que todas las personas de la ciudad vinieron en avión».Descubrir eritrulosa en una lejana nube no significa que ésta llegara directamente a la Tierra; es una pieza más en el inmenso puzzle cósmicoCon todo, su balance final es que estamos ante un trabajo «extraordinario, sugerente, sólido y con un resultado muy relevante», aunque «hay que tener cuidado con las extrapolaciones e interpretaciones exageradas y especulativas».El nuevo trabajo, por tanto, nos vuelve a confirmar que el Universo alberga de forma natural los 'ladrillos' básicos de nuestra existencia. El misterio sigue siendo cómo llegó a ordenarlos.
José Manuel Nieves

¿Puede la IA sustituir a un terapeuta? El creciente uso de chatbots en salud mental preocupa a expertos

Wired Ciencias
1 semana 4 días ago
¿Cómo evitar que la IA sustituya una atención psicológica respaldada científicamente si los programas públicos de asistencia resultan insuficientes?
Fernanda González

Mientras la Semarnat autoriza desmontar más selva para otra obra del Tren Maya, los impactos ambientales se acumulan

Wired Ciencias
1 semana 4 días ago
El nuevo libramiento vial del Tren Maya promete mejorar la movilidad en Cancún, pero también exhibe una tensión que persigue al proyecto desde el inicio, con obras aprobadas por partes y costos ambientales que se acumulan.
Aranza Bustamante

¿El segundo trabajo de los científicos? Utilizar la inteligencia artificial y la computación cuántica para generar nuevos péptidos

Wired Ciencias
1 semana 5 días ago
Los investigadores reunieron fondos y tiempo para demostrar cómo la computación cuántica podría contribuir al desarrollo de medicamentos destinados a ayudar a poblaciones desfavorecidas y combatir enfermedades raras.
Isabella Ward

Descubren otras cuatro estrellas muertas ocultas muy cerca de la Tierra

ABC
1 semana 5 días ago
Por primera vez, un equipo conjunto de investigadores de la Universidad de Warwick, en el Reino Unido, y la de Colorado Boulder, en Estados Unidos, ha logrado observar de forma directa cuatro enanas blancas orbitando en sistemas estelares dobles dentro de nuestra región espacial más próxima. Estos sistemas binarios, auténticos tesoros astronómicos, se encuentran todos a menos de 65 años luz de la Tierra. Y, por si fuera poco, una de ellas acaba de coronarse oficialmente como la novena enana blanca más cercana a nosotros detectada hasta ahora.Para entender lo que es una enana blanca, basta con pensar en el destino final de nuestro Sol. Dentro de varios miles de millones de años, en efecto, cuando agote todo su combustible nuclear, nuestra estrella no estallará como supernova, ya que no tiene la masa suficiente para ello. En lugar de eso, se hinchará primero como una gigante roja (que se tragará a Mercurio, Venus y probablemente a la Tierra ), después expulsará violentamente sus capas exteriores y finalmente dejará atrás un núcleo desnudo, apagado y ultradenso, un 'rescoldo' estelar que, ya sin actividad nuclear, se irá apagando lentamente a lo largo de un tiempo inimaginablemente largo.Ese núcleo es lo que los astrofísicos llaman enana blanca, un auténtico 'cadáver estelar'. Son objetos tan sumamente comprimidos que, teniendo un volumen similar al de la Tierra , concentran en su interior una masa equivalente a la de todo el Sol. Una sola cucharadita del material que forma una enana blanca pesaría en nuestro planeta tanto como un camión de gran tonelaje. Y sí, ese será exactamente el destino final de la estrella que nos alumbra dentro de unos 5.000 millones de años.El selecto club de nuestras vecinas estelaresCuando están 'en pareja', encontrar a estos remanentes estelares ha sido siempre toda una hazaña. La enana blanca más cercana a nosotros, Sirio B (situada a tan solo 8,6 años luz), no fue descubierta hasta 1862, cuando el fabricante de telescopios estadounidense Alvan Graham Clark notó, mientras probaba una nueva lente, una diminuta y débil acompañante junto a la deslumbrante estrella Sirio A.A Sirio B le siguen otras vecinas ilustres en los catálogos celestes, como Procyon B, a 11,4 años luz, o la estrella de Van Maanen 2, a 14,1 años luz, identificada en 1917 por el astrónomo holandés-estadounidense Adriaan van Maanen, y que saltó a la fama por ser la primera que se encontró en solitario, vagando sin una pareja estelar.Pese a estar a apenas 25 años luz de distancia, los astrónomos han tardado 27 años en confirmar la presencia de la estrella muerta en G 203-47Y ahora, ese registro acaba de ampliarse. Las cuatro recién descubiertas estaban, literalmente, ocultas a plena vista, ahogadas por el intenso resplandor de sus compañeras, todas ellas pertenecientes al grupo de estrellas conocidas como enanas rojas.El baile invisible y la paciencia del Hubble«Las enanas blancas cercanas y aisladas suelen ser fáciles de encontrar -explica la Mairi O'Brien, investigadora de la Universidad de Warwick y autora principal del estudio recién publicado en 'Monthly Notices of the Royal Astronomical Society' . Pero no pudimos ver estas cuatro estrellas directamente porque sus compañeras enanas rojas ahogaban su luz. Es un recordatorio de que incluso en nuestro propio vecindario cósmico, todavía podemos encontrar sorpresas si miramos de la manera correcta».¿Y cuál fue esa 'manera correcta'? Durante décadas, los astrónomos han estado notando un fenómeno muy peculiar en esas cuatro enanas rojas: un acusado 'bamboleo radial'. Podemos pensar en un bailarín dando vueltas vigorosamente en la pista de baile con una pareja que es totalmente invisible; aunque no veamos a la otra persona, sabemos que está ahí porque el bailarín principal se balancea hacia adelante y hacia atrás, zarandeado por la fuerza de su acompañante.El equipo desenmascaró a las estrellas fijándose en el 'bamboleo radial', como un bailarín impulsado por una pareja invisibleDe modo que, para desenmascarar por fin al compañero invisible, el equipo recurrió a los datos del espectrógrafo ultravioleta del telescopio espacial Hubble. Aunque las intensas fulguraciones de las enanas rojas suelen confundir los instrumentos de medición, los científicos aplicaron técnicas de calibración personalizadas para confirmar oficialmente que, efectivamente, allí se ocultaban cuatro estrellas muertas.El gran misterio de G 203-47De todos los sistemas identificados, uno ha llamado poderosamente la atención: el catalogado como G 203-47. Y es que, a pesar de estar a apenas 25 años luz de distancia, a los astrónomos les ha llevado 27 largos años, desde que se observó su primer bamboleo radial, lograr aislar la 'firma' de su compañera muerta. Se trata, oficialmente, de la novena enana blanca más cercana a la Tierra.Pero G 203-47 esconde otra rareza. Su enana roja tarda más de 100 días en rotar sobre sí misma pero, increíblemente, orbita alrededor de la enana blanca cada 14,9 días. Para entender lo sumamente extraño que resulta esto, miremos a la Tierra y la Luna. Las fuerzas gravitacionales de un sistema tan cercano normalmente provocan un 'acoplamiento de marea', bloqueando a ambos cuerpos para que se den siempre la misma cara (el motivo por el que nunca vemos la cara oculta de la Luna). Sin embargo, la enana roja del sistema G 203-47 rota demasiado despacio para que este acoplamiento se produzca.Aún podría haber hasta 10 sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar que permanecen ocultos a los telescopiosComo subraya David Wilson, de la Universidad de Colorado Boulder y coautor del trabajo: «Lo fascinante es que G 203-47 no debería rotar tan lentamente si se formó de la misma manera que otros sistemas similares. Lo cual sugiere que estas binarias han tenido historias evolutivas muy diferentes. Algunas sufrieron interacciones violentas y prolongadas en sus inicios que las bloquearon por efecto de las mareas. Otras, como G 203-47, experimentaron encuentros más suaves y breves que las dejaron en este estado inusual».Lo que queda por descubrirEl descubrimiento permitirá actualizar el censo estelar de nuestro vecindario en un radio de 20 pársecs (unos 65 años luz). Sorprendentemente, los modelos de población de estrellas ya predecían la existencia de entre 4 y 5 pares de este tipo en nuestra región. Y el equipo ha encontrado exactamente cuatro. La teoría astrofísica, una vez más, acierta. Pero la caza no ha terminado.Como concluye Pier-Emmanuel Tremblay, del Grupo de Astronomía y Astrofísica de Warwick: «Solo se ha estudiado sistemáticamente el 30 por ciento de las enanas rojas situadas a menos de 20 pársecs en busca de enanas blancas ocultas. Creemos que podría haber hasta 9 o 10 sistemas binarios adicionales en nuestro entorno estelar local que aún no hemos encontrado. Si dedicamos un esfuerzo más específico a observar las enanas rojas, quizá encontremos más sorpresas como esta».MÁS INFORMACIÓN noticia Si Astrónomos españoles detectan azúcar en el espacio noticia Si EE.UU. autoriza el espejo gigante espacial para iluminar la Tierra a demanda por la nocheQueda claro que el 'patio trasero' de nuestro rincón en el espacio sigue guardando un sinfín de oscuros secretos, a la espera de que alguien los descubra.
José Manuel Nieves

México, entre los países latinoamericanos en donde más aumentó la demencia en dos décadas

Wired Ciencias
1 semana 5 días ago
México concentra alrededor de 1.2 millones de personas con demencia, lo que advierte la necesidad de fortalecer la prevención y la atención ante el envejecimiento de la población, segun está investigación.
Fernanda González

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