Pasar al contenido principal
Inicio

Navegación principal

  • Inicio
  • Acerca de...
  • Libros digitales
    • Libros cientificos
    • Libros tecnológicos
  • videos documentales
    • Videos de ciencia
    • Videos de tecnología
  • UMU
CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.

MICIU

Ruta de navegación

  1. Inicio
  2. MICIU

Paginación

  • Página anterior
  • 12
Suscribirse a MICIU

Inicio/Salir

  • Iniciar sesión

Canal RSS

Suscribirse a Canal RSS

Archivo mensual

Paginación

  • Página anterior
  • 12

Formulario de contacto

  • Formulario de contacto

GTranslate

Spanish English French German Italian Macedonian

Etiquetas

(CNIO)cienciadinosaurioecologiaeleccionesgallinaKRASmicroorganismosmicroplásticost-rexUMUVasiliki Liaki  Carmen Guerra Sara Barrambana 
Más categorías

Contenido reciente

  • Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas
    2 meses ago
  • Steve Jobs: The Man in the Machine
    2 meses ago
  • Lo and Behold: Reveries of the Connected World
    2 meses ago
  • El método Nvidia Jensen Huang y la creación de un gigante tecnológico
    2 meses ago

Fuentes RSS

73 enormes estructuras bajo el mar acaban de ser reveladas por una IA diseñada para Marte

Wired Ciencias
2 semanas 4 días ago
Un algoritmo adaptado de otro creado para estudiar cráteres en Marte reveló 73 posibles calderas submarinas en nuestro planeta previamente desconocidas.
Jorge Garay

Un científico del MIT propone el primer método para detectar armas nucleares en el espacio

ABC
2 semanas 4 días ago
En 2022, apenas unas semanas antes de la invasión de Ucrania, Rusia lanzó un satélite, el Cosmos 2553, con una trayectoria muy inusual. El artefacto alcanzó una órbita cementerio a casi 2.000 km sobre la superficie terrestre, más alta que la de la mayoría de los satélites enviados al espacio. Desde entonces, personal militar estadounidense no le ha quitado ojo. Aunque Moscú dijo que el artefacto estaba destinado a probar instrumentos para investigación, Washington advirtió de que podría transportar componentes de un arma nuclear en fase de pruebas que, una vez construida, podría destruir cientos, si no miles de satélites críticos, entre ellos el sistema de internet Starlink de SpaceX, el que han estado utilizando las tropas ucranianas. El daño causado sería incalculable. El Tratado del Espacio Ultraterrestre de 1967 declaró el espacio «patrimonio de toda la humanidad», prohibiendo expresamente el emplazamiento de armas nucleares. Desde entonces, el texto ha sido firmado por 118 países, incluidos Estados Unidos, China y Rusia. El problema es que es difícil saber si todos lo cumplen, porque actualmente no existe ningún método para verificar que los satélites no contengan armas nucleares. Al menos en la literatura científica y revisada por pares, ya que la mayor parte de la investigación sobre detección nuclear es altamente clasificada. Areg Danagoulian, del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), se ha convertido en el primer investigador en proponer uno. En un nuevo artículo publicado en la revista 'Nature', el científico describe un sistema de satélites sensores que podría orbitar cerca del artefacto sospechoso y detectar neutrones generados por protones de alta energía que colisionan con material radiactivo.Danagoulian calcula que un sistema de sensores del tamaño de una enciclopedia grande podría detectar un arma nuclear con un 99 % de precisión si orbitara a menos de 4.000 metros del sospechoso durante aproximadamente una semana. También estima que el tiempo de detección podría reducirse a unas horas si se utilizan varios sensores o si uno lograra acercarse a menos de 1.000 metros.Cinturones de Van AllenEn 1962, Estados Unidos detonó una ojiva termonuclear de 1,4 megatones en el espacio, que destruyó involuntariamente muchos de los primeros satélites de la época. La explosión liberó enormes cantidades de electrones altamente energizados, muchos de los cuales quedaron atrapados en el campo magnético terrestre, donde dañaron cualquier dispositivo electrónico a su paso.EE.UU. acusó a Rusia de lanzar un satélite con componentes de un arma nuclear en fase de pruebas semanas antes de la invasión de Ucrania «Cuando se produce una detonación nuclear en el espacio exterior, básicamente todo el cuerpo de la bomba se ioniza y casi todos los electrones de su masa se liberan», explica Danagoulian. «Se inyectan en lo que se conoce como el cinturón de radiación interno de Van Allen. Una vez allí, los electrones comienzan a chocar con todo lo que atraviesa esos cinturones, causando ionización, daños por radiación y otros efectos. A medida que nos adentramos más en el espacio, se crean estos densos cinturones alrededor de la Tierra, poblados por protones y electrones de alta energía», añade. Cosmos 2553 despertó las sospechas de EE.UU. al haber sido lanzado en una órbita muy extraña. Rodeaba la Tierra cada dos horas en un entorno hostil de radiación cósmica que los satélites de comunicaciones o de observación terrestre suelen evitar. Solo existen otros diez satélites en esa zona, y todos llevan años inactivos. Este área se utiliza poco, en parte porque se encuentra dentro de los cinturones de radiación de Van Allen. «Nadie coloca satélites allí porque es altamente radiactivo. ¿Por qué hacerlo? Pues bien, es probable que esa ubicación sea el punto óptimo para atrapar electrones en caso de detonación de un arma termonuclear», asegura Danagoulian.Detectores nuclearesEl método propuesto se centra en una reacción conocida como espalación, causada por protones de alta energía en entornos radiactivos. «Cuando un protón energético choca contra elementos con un número atómico alto, como el uranio y el plutonio, cada protón puede expulsar unos 40 neutrones», explica. «Es una cantidad descomunal. Estamos hablando de millones de protones por segundo por centímetro cuadrado, muchos de los cuales generan 40 neutrones. La pregunta es: ¿se pueden detectar algunos de esos neutrones?».Los satélites normales no emiten tantos neutrones, pero aún existen protones, neutrones y electrones de origen natural en la atmósfera, especialmente en la órbita terrestre baja. El concepto de Danagoulian utiliza dos paneles compuestos por píxeles de sensores de neutrones, conocidos como centelleadores, que interactúan con la radiación y emiten luz. Estos paneles se encuentran intercalados entre detectores de diamante de cristal sintético, lo que permite al sistema distinguir entre los neutrones provenientes de materiales radiactivos y los protones y electrones naturales. Esta configuración de dos paneles permite estimar la dirección del neutrón, diferenciando así entre los neutrones atmosféricos naturales y los que provienen de un posible satélite. El investigador cree que el sistema, colocado dentro de un satélite de inspección, sería lo suficientemente resistente como para sobrevivir al duro entorno de la órbita terrestre baja, a la vez que lo suficientemente rápido como para procesar los protones, electrones y neutrones que lo bombardean. Si un satélite detector pudiera acercarse a menos de 1.000 metros del satélite sospechoso, podría detectar con precisión armas nucleares en aproximadamente una hora. Esto equivaldría a un solo sobrevuelo.Danagoulian reconoce que el sistema es una prueba de concepto, no está completamente probado. Pero espera que el estudio impulse nuevas investigaciones y desarrollos. Confía en que puedan contribuir a fomentar la no proliferación de armas nucleares en el espacio. Señala que, si bien es natural que los países adversarios desconfíen de las afirmaciones de los demás, la evidencia científica fortalecería la confianza. «Se puede fingir inteligencia», dice, «pero no se puede fingir física».
Judith de Jorge

Neandertales y humanos modernos tuvieron una cultura común durante más de 20.000 años

ABC
2 semanas 4 días ago
Hace apenas tres meses, ABC se refería a un estudio pionero, publicado en 'Nature Human Behaviour', según el cual los neandertales y los sapiens que habitaron la cueva de Tinshemet, en Israel, no sólo coexistieron, sino que compartieron distintos aspectos de su vida cotidiana, de su tecnología e incluso de sus ritos funerarios. Lo cual supuso una auténtica revolución con respecto a lo que sabíamos sobre la interacción de las dos especies.Y ahora, un nuevo trabajo recién aparecido en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' viene a poner, por fin, la pieza que faltaba en este difícil rompecabezas evolutivo. El estudio, de hecho, aporta pruebas irrefutables de que este extraordinario cruce de conocimientos no fue un accidente o una simple coincidencia temporal, sino que ambas especies compartieron un auténtico y continuado legado cultural y que, lo más asombroso, lo hicieron a lo largo de más de 20.000 años.La respuesta al enigma de larga data de cómo fue exactamente la relación entre los primeros sapiens (nosotros) y sus 'primos' neandertales estaba oculta en la cueva Üçağızlı II, un refugio natural en el sur de la actual Turquía. Allí, y tras cinco años de excavaciones casi milimétricas, los arqueólogos han desenterrado un tesoro de información que, por sí solo, basta para reescribir una buena parte de la historia del Paleolítico.Un corredor entre dos mundosHace decenas de miles de años, en la época en la que nuestra especie, Homo sapiens , daba sus primeros pasos fuera de África, el Levante mediterráneo (una extensa región que abarca los actuales Israel, Palestina, Líbano, Turquía, Siria y Jordania) funcionaba como una especie de 'embudo' poblacional, y fue el principal 'corredor' a través del que los humanos modernos se abrieron paso hacia Eurasia . Sin embargo, los registros fósiles de ese periodo concreto siempre habían sido exasperantemente escasos.Hasta ahora. De hecho, el equipo de investigadores, formado por científicos de Turquía, Francia y Japón, con gran protagonismo de la Universidad de Kioto, logró documentar la ocupación secuencial de la cueva Üçağızlı II ni más ni menos que durante 30.000 años.Es como si dos civilizaciones distintas y separadas en el tiempo desarrollaran repentinamente el mismo teléfono móvil y lo utilizaran exactamente para lo mismoPrimero fueron los neandertales, que vivieron en ella desde hace 77.000 hasta hace 59.000 años. Justo después, casi sin interrupción, los humanos modernos tomaron el relevo habitando exactamente el mismo espacio desde hace 59.000 hasta hace unos 47.000 años.Analizando las distintas capas, identificadas gracias a dientes fósiles que han permitido saber quién vivía allí en cada momento, los científicos lograron reunir una asombrosa colección de 19.252 herramientas de piedra. Colección que desveló que ambas especies emplearon métodos de fabricación prácticamente idénticos. Las técnicas de talla características del Paleolítico Medio Tardío y las conocidas como 'puntas musterienses', en efecto, se repiten en las herramientas de ambos grupos, evidenciando una escuela común.De la supervivencia al simbolismoPara hacernos una idea de lo que implica este hallazgo, podemos imaginar dos civilizaciones distintas y con orígenes separados y que, a pesar de eso, desarrollan exactamente el mismo modelo de teléfono inteligente, utilizando los mismos planos, técnicas y componentes, y lo usan además exactamente para lo mismo. Evidentemente, algo así no puede ser un simple fruto del azar. Y en el caso de las dos especies que habitaron la cueva, tampoco. Supone que ambas poblaciones observaron, aprendieron y mantuvieron vivas tácticas y estrategias idénticas de subsistencia durante milenios.La excavación ha sacado a la luz 19.252 herramientas de piedra que demuestran la misma y compleja técnica de fabricación en ambas especiesPero los hallazgos van mucho más allá de lo puramente utilitario. Porque entre las miles de herramientas, la excavación sacó también a la luz 59 conchas de moluscos marinos, repartidas por varios estratos. La gran mayoría de ellas pertenecían a Columbella rustica, un tipo de caracol de mar sin valor nutricional alguno y que nadie perdía el tiempo en recoger como alimento. Sin embargo, estas pequeñas conchas se recolectaban de forma selectiva por su forma para ser utilizadas como ornamentación personal. Era un comportamiento basado en un pensamiento abstracto y simbólico que la arqueología clásica solía atribuir en exclusiva a Homo sapiens.«Nuestros hallazgos -afirma Naoki Morimoto, investigador de la Universidad de Kioto y coautor principal del estudio- indican un profundo nivel de interacción cultural. Estos dos grupos humanos distintos, pero estrechamente emparentados, no se limitaban a adaptarse al mismo entorno: probablemente compartían preferencias simbólicas».La caída del mitoTal y como ha defendido una y otra vez el paleontólogo Juan Luis Arsuaga , codirector de los yacimientos de Atapuerca, al enfrentarse a la anticuada imagen de nuestros extintos parientes, los neandertales estaban muy lejos de ser unos simples e ignorantes 'cavernícolas brutos'. Eran humanos de pleno derecho, dotados de una rica complejidad mental, capaces de adornarse y de forjar una intrincada red cultural con los 'nuestros'.Estos dos grupos distintos, pero emparentados, no solo se adaptaban al entorno, sino que probablemente compartían preferencias simbólicas«, asegura el investigador Naoki MorimotoLos minuciosos análisis de los restos botánicos y de fauna hallados en Üçağızlı II lo confirman. Y demuestran, además, que las estrategias de caza y recolección se mantuvieron constantes sin importar quién estuviera viviendo en la cueva. Ambas especies cazaban igual y, como nos revelan sus joyas marinas, probablemente se adornaban de una forma sorprendentemente parecida.No resulta, por lo tanto, exagerado decir que las consecuencias de este estudio cambian las reglas del juego. Los fósiles de humanos modernos desenterrados, fechados entre hace 50.000 y 60.000 años, coinciden asombrosamente bien con el pico genético de la gran salida de África. Según los expertos, los ocupantes de este refugio rocoso bien podrían representar a los parientes directos del linaje fundador del que descienden todas las poblaciones no africanas del mundo.Gracias a la genética, sabemos hoy que la inmensa mayoría de la población mundial actual porta entre un 1% y un 4% de ADN neandertal en sus células. Pero ahora la arqueología nos ha demostrado que aquel mestizaje fue mucho más allá de la mera biología. Hubo un verdadero trasvase de ideas, de ritos y de tecnología. Un auténtico legado compartido que difuminó las fronteras entre las especies. El registro fósil del Levante mediterráneo nos regala así una lección maravillosa: la historia de nuestra evolución no es una fría crónica de sustitución de unas especies por otras, sino una compleja red de influencias y relaciones en la que todos, al final, dejamos una huella imborrable.
José Manuel Nieves

El hallazgo de los cuásares más antiguos hasta ahora revela cómo fue la 'infancia' del Universo

ABC
2 semanas 4 días ago
Son los objetos más deslumbrantes y formidables de todo el Universo. Su inmensa fuerza, y también su luz, emanan del 'apetito' insaciable de agujeros negros supermasivos que devoran materia sin descanso en el corazón de las galaxias más lejanas. Se trata de los cuásares, verdaderos 'faros cósmicos' cuya extrema luminosidad nos permite verlos incluso a distancias de varios miles de millones de años luz.Ahora, un equipo internacional de investigadores ha logrado observar 31 de los cuásares más antiguos jamás encontrados. De ellos, dos se coronan como los más primitivos observados hasta la fecha en toda la historia de la Astronomía. De hecho, ya irradiaban la luz de un billón de soles cuando el cosmos apenas tenía 670 millones de años de edad, es decir, hace más de 13.000 millones de años. Los hallazgos, recién publicados en ' Astronomy & Astrophysics ', suponen un avance sin precedentes en nuestra comprensión del Universo primitivo.Podemos pensar en un cuásar (acrónimo de 'fuente de radio cuasiestelar'), como en una inmensa 'trituradora' a escala galáctica. Una fase muy violenta y relativamente breve en la vida de una galaxia. En ella, cantidades ingentes de gas y polvo giran frenéticamente, formando un remolino antes de caer en las fauces del agujero negro supermasivo central. Toda esa fricción calienta la materia a muy altas temperaturas y libera unas cantidades colosales de energía. Tanta, que el núcleo de esa galaxia empieza a brillar cientos o miles de veces más que todo el conjunto de estrellas que contiene. Es como si, en una noche oscura, el rayo de un solo faro costero brillara mucho más que todas las luces encendidas de Nueva York.La aguja en un pajar infrarrojoLos astrónomos llevan décadas tratando de 'cazar' a los primeros cuásares, es decir, a los más antiguos. Porque al observarlos, pueden echar 'un vistazo' directamente al pasado, a los días más tempranos del cosmos, al momento en que se formaron las primeras galaxias tras el Big Bang. Sin embargo, dar con ellos es una tarea casi imposible.«Por cada cuásar -confiesa Daming Yang, de la Universidad de Leiden (Países Bajos) y autor principal del artículo- hay miles de estrellas en nuestra Vía Láctea y galaxias cercanas que parecen casi idénticas en las imágenes».Por no hablar de otro obstáculo físico fundamental. Porque a medida que la luz de estos cuásares viaja durante miles de millones de años hacia nosotros, la propia expansión del Universo 'estira' sus ondas, desplazándolas hacia la parte roja del espectro. Es un fenómeno conocido como 'desplazamiento al rojo'. Para visualizarlo, basta con recordar el sonido de la sirena de una ambulancia: a medida que el vehículo se aleja de nosotros, el sonido se vuelve cada vez más grave (sus ondas acústicas se estiran). Con la luz cósmica ocurre exactamente lo mismo, sus ondas se alargan hasta desplazarse desde el rango ultravioleta al infrarrojo cercano.«Dado que su luz se estira hacia el infrarrojo a tales distancias -señala Yang-, necesitamos una exploración que sea lo suficientemente amplia para capturar estos objetos raros, y lo suficientemente profunda para detectar su luz tenue». Algo difícil de conseguir desde los observatorios terrestres, ya que el resplandor de la atmósfera de nuestro propio planeta ahoga estas tenues señales. Hacía falta salir al espacio.Un censo cósmico sin precedentesLanzado en 2023, el telescopio espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) se ha revelado como el cazador perfecto. Diseñado para observar el Universo por encima de esa 'neblina infrarroja' que emite la Tierra, Euclid está cartografiando vastas franjas del cielo con una nitidez incomparable . Y ha sido precisamente durante este 'Sondeo Amplio' (Euclid Wide Survey), cuando ha dado con esta treintena de nuevos objetos primigenios.Hasta ahora, los científicos sólo habían detectado un puñado de cuásares, todos ellos excepciones hiper brillantes. «Euclid es un verdadero punto de inflexión -asegura Yang-. Es una herramienta única para cazar cuásares».De los 31 objetos hallados, doce se sitúan en un desplazamiento al rojo superior a 7, lo que corresponde a los primeros 770 millones de años de vida de nuestro Universo. Pero las joyas de la corona son EUCL J172902.75+641018.1 y EUCL J125308.55+705432.3. Ambos, en efecto, baten todos los récords de distancia al situarse en desplazamientos al rojo de 7,77 y 7,69, superando la anterior marca (el cuásar J0313-1806, con z=7,64, a sólo 670 millones de años luz del Big Bang) establecida por el mismo equipo en el año 2021. Los dos nuevos 'campeones', sin embargo, ya existían y brillaban intensamente cuando el cuásar de 2021 se formó.Como explica Antonio La Marca, investigador del equipo de Euclid, las cifras hablan por sí solas. «Descubrir los primeros diez cuásares a un desplazamiento al rojo de 7 o superior tomó a los astrónomos más de una década, pero Euclid ya ha descubierto mucho más que eso en un solo año. El equipo ha realizado por primera vez un verdadero 'censo' de cuásares en el amanecer del Universo».El misterio de los gigantes prematurosPero batir récords astronómicos tiene un coste, porque acarrea un problema teórico mayúsculo para la Física. «Estos monstruos, que tienen miles de millones de veces la masa de nuestro Sol - subraya Joseph Hennawi, Físico en la UC Santa Barbara y la Universidad de Leiden- de alguna manera ya existían cuando el Universo estaba en su infancia».Lo cual es una auténtica paradoja temporal. Encontrar agujeros negros supermasivos en una época en la que las estrellas y galaxias acababan de empezar a formarse es tan desconcertante como entrar en una sala de maternidad y encontrarse a un hombre de dos metros de altura y ciento veinte kilos de peso en una de las cunas. ¿Cómo tuvieron tiempo de crecer tanto y tan rápido si el Universo acababa de nacer? «Cada paso atrás en el tiempo -admite Hennawi- hace que el rompecabezas sea más desconcertante».Despejando la niebla del amanecer cósmicoPero las implicaciones del hallazgo van mucho más allá del incomprensible 'apetito' de aquellos agujeros negros. Porque estos lejanos cuásares resultan vitales para entender un periodo crucial, la llamada 'Época de Reionización'. Pero veamos. En sus inicios, tras enfriarse el material del Big Bang, el cosmos quedó sumido en una 'era oscura', sumergido en una inmensa y densa niebla de gas de hidrógeno neutro.Fueron las primeras estrellas, junto con la feroz radiación emanada de gigantes como estos cuásares ahora descubiertos, las que actuaron como gigantescos 'sopletes', calentando y 'ionizando' esa niebla primordial hasta volver el Universo transparente, tal y como lo vemos hoy. Valeria Pettorino, científica del proyecto Euclid de la ESA, lo resume así: «Son máquinas del tiempo que nos permiten explorar el Universo primitivo y comprender cómo surgió la primera generación de galaxias».De hecho, estudios preliminares sobre el segundo cuásar más lejano de este grupo, liderados por la astrónoma Silvia Belladitta, muestran que está incrustado en una galaxia repleta de polvo y gas que está fabricando nuevas estrellas de manera frenética.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Neandertales y humanos modernos tuvieron una cultura común durante más de 20.000 años noticia Si La energía de los elefantes fue clave en la ruta por la que Aníbal cruzó los AlpesSegún los investigadores, sin embargo, esto es sólo el principio, y el siguiente paso ya está en marcha. Telescopios espaciales como el todopoderoso James Webb ya han empezado a analizar la química de estos colosos primitivos, mientras radiotelescopios terrestres como ALMA pronto empezarán a 'escarbar' en su polvo estelar. «La visión más amplia -concluye Hennawi- es unir todo esto en una línea de tiempo coherente: una crónica de los cuásares de los primeros mil millones de años». Gracias a Euclid, los 'años oscuros'del Universo son ahora un poco más brillantes.
José Manuel Nieves

¿Por qué algunos futbolistas cortan sus zapatillas en la parte del talón?

Wired Ciencias
2 semanas 4 días ago
La imagen de las zapatillas de Pedro Neto en el Mundial reavivó una práctica entre algunos futbolistas: modificar sus botines para aliviar molestias en el talón.
Jorge Garay

Liberar tus peces dorados en la naturaleza puede causar un desastre

Wired Ciencias
2 semanas 5 días ago
Los experimentos que recrean entornos naturales han revelado que la liberación de peces dorados en lagos puede provocar cambios en el ecosistema, como la contaminación del agua y la disminución de las especies autóctonas.
Ritsuko Kawai

La energía de los elefantes fue clave en la ruta por la que Aníbal cruzó los Alpes

ABC
2 semanas 5 días ago
Año 218 a.C. Un general cartaginés, Anibal Barca, cruza los Alpes junto a un ejército de 40.000 soldados, 7.000 caballos y 37 elefantes de guerra. Ni el frío extremo, ni las intensas nevadas, ni la falta de alimentos ni lo escarpado del terreno detienen al formidable convoy, empeñado en llegar hasta las puertas de Roma y conquistarla por sorpresa. La gesta militar, una de las más grandes de la Historia, ha sido mil veces admirada, analizada , llevada al arte y a la pintura y, sin embargo, todavía hoy se desconoce qué ruta exacta utilizó el militar para atravesar las montañas. Investigadores de la Universidad de Oxford y la Friedrich Schiller de Jena (FSU) han utilizado un novedoso enfoque para intentar resolver el misterio: el cálculo de la energía necesaria para que hombres, caballos y, particularmente, elefantes, viajaran durante quince días a través de los Alpes. Mediante análisis geomorfológicos, los autores analizaron cuatro posibles rutas. Los resultados, publicados este lunes en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', respaldan que la ruta del Col de la Traversette (2.947 m, en la frontera franco-italiana), fue la más probable al requerir menos gasto energético. No destaca, sin embargo, Col de Clapier (2.477 metros), considerada habitualmente la principal candidata. "Existen relatos de Plinio y Livio, pero datan de décadas o siglos después, y sus diarios de viaje son imprecisos en cuanto a la geografía, aunque ofrecen algunas pistas. Pero hasta el momento, carecemos de evidencia arqueológica de la ruta", explica a este periódico Fritz Vollrath, investigador en Oxford y Save the Elephants UK, sobre lo difícil que resulta aún hoy saber cómo se produjo esta gesta militar. Para intentar arrojar luz sobre el asunto, los investigadores utilizaron métodos de modelización inspirados en elefantes africanos actuales, que estiman el coste energético del movimiento en función de la masa corporal y la pendiente del terreno. "Los elefantes de Aníbal (excepto su montura personal) eran africanos, aunque procedentes de las montañas del Atlas y más pequeños que los elefantes de África Oriental", señala Vollrath. "Habíamos estudiado exhaustivamente su metabolismo energético. Sabemos, gracias a estudios realizados en Kenia, que los elefantes de esa región tienden a elegir rutas energéticamente eficientes. Esto nos indica que conocen y tienen en cuenta la topografía, las pendientes y las subidas, y probablemente relacionan estos factores con el esfuerzo que supone recorrer dichos terrenos", añade.Los resultados sugieren que el Col de la Traversette habría sido la ruta más corta y energéticamente eficiente, con un coste total para todo el ejército de 5,42 TJ (10¹² julios). La segunda ruta más eficiente, con 6,02 TJ, cruzaba los Alpes por el Col de Montgenèvre y llegaba al valle del Po desde Susa. La ruta del Col du Clapier ocupó el tercer lugar con 6,28 TJ, mientras que la ruta que cruzaba el Col de Mont Cenis fue la menos eficiente, con 6,45 TJ.En comparación con la ruta de Traversette, las rutas que pasan por Col de Montgenèvre, Col de Clapier y Col du Mont Cenis habrían requerido un 11%, un 16% y un 19% más de energía para el ejército en su conjunto, respectivamente.200 toneladas de alimentosEl cruce de Traversette requeriría 232,72 toneladas de alimentos y suministros, además de una alimentación casi constante por parte de los elefantes que, por cierto, salieron de Sagunto y Valencia, para mantener su peso corporal. Dado que esta alimentación continua resultaba impracticable, los autores suponen que los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal durante la travesía, lo que podría explicar su elevada mortalidad. Los caballos habrían gastado el 11% y, sorprendentemente, el modelo sugiere que los elefantes de guerra habrían tenido mejor suerte, perdiendo solo el 4 % de sus reservas. "Nos centramos en el gasto energético de hombres, caballos y elefantes al cruzar los distintos pasos de montaña. Alguien tenía que transportar el equipo militar y el forraje para hombres y animales. ¿Quizás mulas o porteadores? No lo sabemos y no calculamos esos costes para Aníbal y su ejército. Nos centramos en los elefantes y en el coste de su traslado, que (al final) parece haber sido sorprendentemente fácil dadas sus reservas de grasa y su forma de caminar como si fueran vehículos todoterreno", afirma el coautor del estudio.Estas elevadas reservas de energía probablemente expliquen, según los autores, por qué muchos, si no la mayoría, de los elefantes sobrevivieron a la travesía. "La bibliografía es imprecisa respecto al cruce y la campaña, pero existen pruebas sólidas de que Aníbal desplegó un buen número de elefantes (probablemente unos 30) en una batalla posterior al cruce. Por lo tanto, suponemos que muchos sobrevivieron al cruce de octubre, pero no al invierno siguiente, que podría haberse incluido dentro del mismo marco que el cruce y la campaña", señala.Un elefante sube por las rocas de la Reserva Nacional Samburu en Kenia. Robbie LabanowskiDurante la travesía, los hombres habrían perdido el 19 % de sus reservas de grasa corporal; los caballos, el 11%; y los elefantes, solo el 4%¿Pero, es posible que Aníbal hubiera elegido elegido una ruta menos eficiente energéticamente por razones estratégicas o militares? Para Vollrath sí, es posible, "pero no hay razón para creer, hasta donde sabemos, que esta ruta hubiera sido estratégicamente peor que cualquiera de las otras". «La cuestión de la ruta exacta de Aníbal se ha debatido durante generaciones. El nuevo análisis no elimina toda ambigüedad, pero sí refuerza la hipótesis de la ruta de Traversette al demostrar que se adaptaría mejor a las exigencias del desplazamiento de un gran ejército, que incluía elefantes, a través de un terreno alpino extremadamente difícil», confirma Emilio Berti, del Centro Alemán de Investigación Integrativa de la Biodiversidad ( iDiv) y la Universidad Friedrich Schiller.Heces de caballosLa ruta coincide con la señalada en un estudio anterior llevado a cabo hace una década por un grupo de microbiólogos de la Universidad Queen de Belfast. Los investigadores aseguraron haber encontrado heces de los caballos utilizados por Aníbal en la travesía alpina. Los restos, fechados alrededor del año 200 a.C, aparecerieron en el interior de un antiguo pantano, uno de los pocos lugares que podrían haber sido utilizados por el ejército para dar de beber a sus monturas. "Sería fantástico que se confirmara, ¡y mejor aún si se encontrara estiércol de elefante!", apunta Vollrath, quien subraya que se trataría de una confirmación totalmente independiente de su estudio. Aún no está claro por qué Aníbal utilizó elefantes durante las guerras púnicas. Es posible que pretendiera que aportaran un elemento táctico de sorpresa en sus primeras batallas contra los romanos. Otra posibilidad es que esperara que impresionaran y ayudaran a reclutar a los celtas del norte de Italia para su causa. Sea como sea, su audaz empresa militar ha trascendido la Historia para convertirse en leyenda.
Judith de Jorge

Esta empresa quiere enviar a la Tierra rayos de Sol por la noche con un espejo espacial

ABC
2 semanas 5 días ago
La idea parece sacada de una historia de ciencia ficción, pero es real y está sobre la mesa. Reflect Orbital , una startup de California, podría recibir pronto la autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE.UU. para lanzar su primer prototipo de un enjambre de satélites, hasta 50.000 en 2035, cargados con un gran espejo para reflejar la luz solar a demanda e iluminar zonas concretas de la superficie terrestre por la noche. La iniciativa podría servir para alimentar paneles solares, ayudar a equipos de rescate, extender las horas de trabajo o para que los cultivos sigan creciendo más allá del atardecer. Si la FCC da el visto bueno, el satélite de prueba, denominado Earendil-1, como el personaje de fantasía de J.R.R. Tolkien, podría alcanzar la órbita este mismo verano.Situado a unos 640 kilómetros de altura, el prototipo desplegaría el material reflectante, similar al de una bolsa de patatas fritas, desde el tamaño de una caja de zapatos hasta formar un espejo cuadrado de unos 18 metros de ancho, capaz de reflejar sobre la superficie terrestre un círculo de luz comparable al de la luna llena de unos 5 kilómetros de diámetro. En un año, a este primer satélite se unirían dos más que iluminarían tanto como un alumbrado público. Y para finales de 2028, la compañía espera tener un millar, aún más grandes, en el cielo. Entonces, su luz podría ser tan intensa como la de una zona de trabajo interior durante dos horas. El enjambre subiría a 5.000 para 2030 y a unos increíbles 50.000 cinco años más tarde, cuando alcanzarían niveles de iluminación de 36.000 lux (comparables a la luz del día) durante varias horas y 100 lux (como el resplandor de una habitación al atardecer) las 24 horas del día, los siete días de la semana.Reflect Orbital mantiene que su energía es limpia y que puede reemplazar a los combustibles fósiles y, por lo tanto, mejorar el cambio climático. Considera además que amplía el potencial de la energía solar, que no funciona por la noche, haciendo que esté disponible siempre que se necesite sin necesidad de crear nuevas infraestructuras. Misiones de rescateSus servicios también pueden utilizarse para iluminar zonas de desastre como terremotos o incendios y misiones de búsqueda y rescate. «Si alguien cae por la borda en medio del océano Pacífico y se está intentando localizarlo, basta con pulsar un botón en un dispositivo conectado al satélite, orientar el satélite y toda la zona donde se encuentran los equipos de búsqueda y rescate queda iluminada», explicó a la CBS Ben Nowack, director ejecutivo de la compañía. Igualmente, esta luz solar nocturna puede ampliar la jornada laboral -por ejemplo, para avanzar en los trabajos de una obra sin tener que parar por la noche-, mejorar la seguridad e iluminar emplazamientos remotos. Además, promete ser una forma de prolongar las temporadas de los cultivos y aumentar su rendimiento. El prototipo será capaz de reflejar sobre la superficie terrestre un círculo de luz comparable a la de la luna llena de unos 5 km de diámetroLa compañía cobraría unos 5.000 dólares (unos 4.365 euros) por hora por la luz de un espejo si el cliente firma un contrato anual de 1.000 horas o más. La iluminación para eventos puntuales y emergencias, que podría requerir numerosos satélites, costaría aún más. En el caso de las granjas solares, se quedaría con parte de los ingresos procedentes de la electricidad generada por las horas adicionales de luz. De momento, Reflect Orbital ha conseguido cerca de 30 millones de dólares en financiación de inversores y ha recibido más de 260.000 solicitudes de empresas interesadas en utilizar sus servicios. Presentó la propuesta para lanzar su primer satélite de demostración el 31 de julio de 2025. Desde entonces, la FCC ha recibido más de 1.800 comentarios al respecto, principalmente de organizaciones científicas, conservacionistas y astrónomos que se oponen al proyecto.Daños para la astronomía y la faunaLo cierto es que la idea no gusta a todo el mundo. Los detractores creen que los espejos de esta constelación de satélites podrían distraer a los pilotos de aviones, cegar las imágenes de telescopios y observatorios astronómicos e incluso modificar los ritmos circadianos, el reloj biológico interno que regula procesos como el sueño, la temperatura y la producción de hormonas de personas, animales y plantas. Por ejemplo, los animales no sabrían cuándo despertar o dormir, cuándo deben migrar o reproducirse... Y las plantas tendrían problemas para saber cuándo florecer.Los detractores creen que los espejos podrían distraer a los pilotos de aviones, cegar las imágenes de observatorios astronómicos e incluso modificar los ritmos naturales de humanos, animales y plantasHace tan solo unos días, un estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO) advertía de que los satélites de Reflect Orbital serían los más brillantes jamás puestos en órbita, con consecuencias dañinas para las observaciones astronómicas. Los cálculos de Olivier Hainaut, astronómo en ESO y autor del trabajo, muestran que los artefactos parecerían cuatro veces más brillantes que la Luna llena dentro del haz reflejado. Incluso sin apuntar su haz al observador, brillarían tanto como el planeta Venus. Desde algunas ciudades, estos satélites serían las únicas 'estrellas' visibles. La constelación al completo haría el cielo hasta tres o cuatro veces más brillante en general. La compañía rechaza un impacto tan grade y dice que hará todo lo posible por mitigar estos efectos. MÁS INFORMACIÓN noticia Si No, los árboles gigantes no tienen problemas para 'regar' sus partes más altas noticia Si Así logró este planeta sobrevivir a la destrucción de su estrellaEstá por ver cuál será la respuesta de la CFF, pero su decisión marcará mucho más que el futuro de una startup. Si el proyecto recibe luz verde, abrirá un debate inédito sobre hasta qué punto la humanidad puede interrumpir la noche a su antojo. Entre la promesa de una fuente de iluminación limpia y las advertencias sobre sus posibles efectos en la astronomía, los ecosistemas y la salud, Reflect Orbital ha convertido el cielo nocturno en el escenario de una nueva batalla entre innovación tecnológica y conservación ambiental.
Judith de Jorge

Detectan una misteriosa sustancia en Plutón y Titán con una firma química desconocida para los humanos

Wired Ciencias
2 semanas 5 días ago
Hay algo en Plutón y una luna de Saturno, Titán, que absorbe luz de una forma que ningún compuesto conocido logra explicar.
Jorge Garay

Demuestran que las abejas tienen 'vida interior' y expresiones faciales

ABC
2 semanas 5 días ago
Las abejas tienen vida interior. Y todo un repertorio de expresiones faciales que creíamos exclusivas de los mamíferos y con las que, como nosotros, expresan emociones, disgusto o satisfacción.Se trata, desde luego, de una afirmación atrevida, pero esa es la conclusión a la que acaba de llegar un equipo internacional de investigadores tras un estudio experimental sin precedentes y que cambia por completo lo que pensábamos sobre la 'consciencia' de los insectos. Hasta ahora, en efecto, la ciencia ha considerado a los insectos como pequeñas y eficientes máquinas biológicas. Una suerte de 'mini robots' programados por la evolución para reaccionar a los estímulos de su entorno mediante reflejos puramente automáticos. Pero el nuevo estudio, recién publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences', acaba de hacer saltar por los aires, una vez más, nuestro viejo paradigma sobre la mente animal.Noticia relacionada general No No Los abejorros resuelven problemas de forma espontánea de manera similar a los chimpancés Judith de JorgeLos investigadores, liderados por Fei Peng y Cwyn Solvi, de la Universidad Médica del Sur en Guangzhou (China), y por el neuroetólogo Andrew Barron, de la Universidad Macquarie en Sídney (Australia), decidieron observar a las abejas como nunca antes se había hecho. Así, y utilizando cámaras de video de altísima velocidad, grabaron a los individuos de 18 colonias de abejorros comunes (Bombus terrestris) mientras se alimentaban. Y lo que encontraron al revisar las imágenes a cámara lenta les dejó boquiabiertos.El 'lenguaje' de los rostrosLos abejorros, de hecho, no se limitaron a tragar de forma pasiva aquello que se les ofrecía. Nada de eso. Cuando los investigadores les daban a probar líquidos dulces, ricos en azúcar, los insectos sacaban y extendían repetidamente su glosa, una intrincada estructura bucal alargada que hace las veces de lengua, y lo hacían hasta mucho tiempo después de haber terminado de tragar. Era el equivalente exacto, en el lejano y diminuto mundo de los insectos, a un humano relamiéndose de puro gusto tras saborear un trozo de su tarta favorita. Y, lógicamente, cuanto mayor era la concentración de azúcar, más largos y efusivos eran estos 'relamidos'.Siempre ha existido una tensión entre pensar en los insectos como animales o como simples mini robots. Este es un gran paso para demostrar que existe una vida interior incluso si eres una abejaPor el contrario, cuando las gotas de líquido contenían altas concentraciones de sal o de quinina (una sustancia extremadamente amarga), la reacción era radicalmente opuesta, un gesto que denotaba casi auténtico asco. Los abejorros sacudían enérgicamente la cabeza y utilizaban sus patas delanteras para frotar y limpiarse frenéticamente la boca, tratando, al parecer, de deshacerse del mal sabor.«Las expresiones faciales -explica asombrado Andrew Barron-, son una ventana importante a los estados internos de los animales. Siempre ha existido una tensión entre pensar en los insectos como animales o como una especie de mini robots. Este es un paso más hacia la demostración de que existe una vida interior incluso si eres una abeja ».Más allá de los reflejosCualquiera podría pensar que, al fin y al cabo, limpiar una sustancia amarga de la boca no es más que un acto reflejo de supervivencia. Por eso, para descartar este posible automatismo, los científicos llevaron a cabo un ingenioso experimento farmacológico. Querían averiguar si las abejas, al igual que nosotros, experimentan la sutil pero vital diferencia psicológica que existe entre el simple 'deseo' instintivo de comer (motivado por el hambre y la supervivencia) y el verdadero 'placer' o evaluación afectiva (el disfrute genuino y placentero de la experiencia).La cámara lenta reveló cómo, ante la sal o la quinina, los abejorros sacudían la cabeza de asco y se limpiaban frenéticamente la boca con las patas delanterasLa diferencia entre ambas cosas es abismal. Pensemos, por ejemplo, en cualquiera de nosotros con un hambre tremenda después de varios días sin probar bocado. Y de repente alguien nos ofrece un insípido plato de espinacas hervidas. Desde luego, las comeremos con una tremenda avidez, impulsados por el puro instinto de supervivencia (mediado en nuestro cerebro por la dopamina), pero es muy poco probable que al mismo tiempo esbocemos una sonrisa de deleite. En cambio, si nos ofrecieran un gran banquete coronado con nuestro postre favorito, añadiríamos a eso el placer de comer, una reacción que en los mamíferos está regulada por una familia de compuestos químicos cerebrales muy diferentes a la dopamina: el sistema endocannabinoide.Pues bien, las pruebas de laboratorio revelaron que en el diminuto cerebro de las abejas ocurre exactamente lo mismo. Las repetidas extensiones de su lengua tras tomar algo dulce no estaban mediadas por la dopamina (el instinto ciego de alimentación), sino que se veían potenciadas, precisamente, por una vía endocannabinoide.«Mucha gente -asegura Fei Peng- se siente cómoda al decir que los insectos pueden sentir, aprender y tomar decisiones, pero mucho menos cómoda afirmando que pueden también evaluar las cosas como agradables o desagradables. Nuestros hallazgos presionan sobre esa intuición».El club de los insectos 'sintientes'«Aún no comprendemos qué es lo que las abejas experimentan de verdad -reflexiona Barron, que lleva años estudiando las intrincadas conexiones entre la conducta animal y el sistema nervioso-, pero no hay duda de que podemos observar comportamientos similares a las emociones. Lo importante es que ahora tenemos una lectura práctica de su vida interior con la que podemos trabajar experimentalmente».El asombroso hallazgo, sin embargo, no surge de la nada. En los últimos años, una verdadera avalancha de investigaciones está obligando a los biólogos a reescribir los libros de texto y a mirar a los insectos con nuevos (y más respetuosos) ojos. Destacan, por ejemplo, los trabajos del ecólogo del comportamiento Lars Chittka, autor de la aclamada y más que recomendable obra 'La mente de una abeja'. Y hace apenas unos años, a finales de 2022, un equipo de la Universidad Queen Mary de Londres dirigido por el propio Chittka y la investigadora Samadi Galpayage demostró, por primera vez en la Historia de la ciencia, que las abejas saben 'jugar'.Un cerebro que apenas pesa un miligramo y tiene apenas un millón de neuronas es capaz de albergar emociones, evaluar placeres e, incluso, disfrutar plenamente del juegoEn aquel experimento, los científicos colocaron pequeñas bolas de madera en un recinto artificial junto a decenas de abejorros. Y descubrieron, sin dar crédito a lo que veían, que los insectos se desviaban voluntariamente de su ruta hacia la comida solo para hacer rodar las pelotitas. Era un comportamiento absolutamente espontáneo que no les reportaba ningún beneficio inmediato de supervivencia ni premio alguno en forma de néctar. Se registraron hasta 910 acciones de juego, y algunos individuos concretos llegaron a hacer rodar las bolas hasta 117 veces a lo largo de los días, evidenciando que lo hacían, simple y llanamente, porque les resultaba divertido. Además, igual que sucede con las crias de perros, gatos o humanos, los abejorros más jóvenes jugaban con mucha más frecuencia que los adultos.Y por si fuera poco, un estudio anterior, de 2018, ya había demostrado también que las abejas 'entienden' de matemáticas, y no solo eso, sino que saben lo que es el número cero.Un cerebro diminuto, pero portentosoLa suma de estos hallazgos, desde las matemáticas y el juego hasta las expresiones faciales de placer frente al azúcar, pasando por las matemáticas,resultan aún más impresionantes si prestamos atención al soporte físico donde ocurren. Porque, para nuestros estándares, el cerebro de una abeja es ridículamente pequeño. Apenas pesa un miligramo y alberga aproximadamente un millón de neuronas. Una cifra microscópica que palidece si la comparamos con los 86.000 millones de neuronas que conforman el cerebro humano.Y sin embargo, como señala Barron, «nuestra evidencia sugiere que el extraordinario cerebro de la abeja puede sustentar una forma de vida interior». Y el investigador va incluso un paso más allá al analizar la estructura evolutiva subyacente: «En términos de cómo está organizado el cerebro -afirma-, no hay grandes diferencias entre una abeja y una mosca... esto significa que hay mucho más que considerar en cuanto a cómo podríamos tratar o reaccionar ante los insectos».¿Una inteligencia oculta?Pero si los insectos, o al menos algunos de ellos, pueden experimentar emociones básicas, sentir verdadero placer al empujar una bola de madera por diversión, mostrar disgusto físico ante lo amargo e incluso, como han postulado otros estudios, atravesar estados de optimismo o pesimismo, la forma en la que la humanidad se relaciona con ellos debería enfrentarse sin demora a un profundo y cada vez más necesario debate ético. Ya no estamos hablando de meros recursos biológicos o de pequeños 'drones' agrícolas que actúan mecánicamente polinizando nuestros cultivos, sino de seres con un nivel de consciencia que apenas hoy empezamos a atisbar.Según los autores del estudio, ahora el reto consiste en desentrañar los engranajes exactos de ese vasto y diminuto universo neuronal. «Esperamos -concluye Barron- que futuros estudios muestren cómo la vida mental de las abejas surge de los mecanismos del cerebro, para que podamos cerrar de una vez la brecha entre lo mental y lo físico», .
José Manuel Nieves

Paginación

  • Primera página « Primero
  • Página anterior ‹ Anterior
  • …
  • Página 9
  • Página 10
  • Página 11
  • Página 12
  • Página actual 13
  • Página 14
  • Página 15
  • Página 16
  • Página 17
  • …
  • Siguiente página Siguiente >
  • Última página Último »
© 2026 Ciencias con Priscila, All rights reserved.