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    2 meses ago

Fuentes RSS

El brote de diarrea explosiva en EE UU está por volverse mucho más grande

Wired Ciencias
1 semana 2 días ago
La infección causada por el el parásito Cyclospora cayetanensis ya ha infectado a 34 estados en EE UU, y las cifras solo reflejan una fracción del problema. Los expertos estiman que podría extenderse a México.
Emily Mullin, Kate Taylor

El primer ensayo de cirugía realizada por un robot humanoide ha sido un éxito

Wired Ciencias
1 semana 3 días ago
Un equipo de investigación estadounidense ha logrado por primera vez realizar con éxito una cirugía laparoscópica en un cerdo utilizando un robot humanoide. Aunque en algunos aspectos ha demostrado un rendimiento comparable al de los robots de asistencia quirúrgica especializados, también han quedado de manifiesto diversos retos.
Ritsuko Kawai

Cómo conseguir calidad de vida con enfermedad inflamatoria intestinal

El País Ciencia
1 semana 3 días ago
Uno de los objetivos terapéuticos a alcanzar por las personas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa es curar las lesiones que se producen en el intestino y así minimizar el impacto que estas patologías tienen en su día a día
Francisco Cañizares

Este experimento con los codos revela por qué tu mano dominante es, bueno, la dominante

Wired Ciencias
1 semana 3 días ago
¿La mano dominante es más hábil porque el cerebro nace "cableado" para ello o porque la usamos durante toda la vida?
Jorge Garay

Videojuegos para entender la crisis climática: la apuesta educativa de una asociación en España

Wired Ciencias
1 semana 3 días ago
Desde Málaga, la Asociación Líbero desarrolla videojuegos para sensibilizar sobre cambio climático. Sus proyectos buscan que niñas, niños y jóvenes comprendan mejor temas como emisiones, migración y escasez de recursos.
Aranza Bustamante

Messi debería estar retirado, pero la ciencia está cambiando las edades en el futbol

Wired Ciencias
1 semana 4 días ago
Se suponía que Messi ya se había retirado hace años. Ahora, la ciencia del deporte está ayudando a las mayores estrellas del fútbol a reescribir las reglas del envejecimiento.
Malak Saleh

La ratopina reina con su olor: hallan la molécula con la que bloquea la fertilidad de otras hembras

El País Ciencia
1 semana 4 días ago
Un estudio identifica la señal química con la que la líder mantiene su dominio en la reproducción y altera las hormonas de la colonia
Selva Vargas Reátegui

El perfume secreto que mantiene la paz y la castidad (al menos entre las ratas topo desnudas)

ABC
1 semana 4 días ago
En un episodio de la serie 'Los Simpson', Lisa crea un perfume que consigue que los abusones no ataquen a los 'cerebritos'. Es una combinación de algo simple: ingredientes de un aliño de ensalada que, según cuenta la niña delante de una convención de científicos, bloquea los receptores olfativos de los 'bullies', convirtiéndolos en personas «totalmente inofensivas», que incluso se dejan acariciar como gatitos. Esto, que por supuesto forma parte del universo animado y de ficción de la popular familia amarilla, puede no estar tan alejado de la realidad en el mundo de la rata topo desnuda. Porque un estudio publicado en ' Nature ' acaba de descubrir que las reinas de esta peculiar especie (que, entre otras cosas, no siente dolor , es extremadamente longeva y no padece cáncer ) producen una molécula capaz de mantener la paz social en dentro de la colonia incluso cuando ella no está presente. Es más: puede inhibir que el resto de hembras no se reproduzca, lo que trae armonía y unidad a estas sociedades. «Sospechábamos que las señales olfativas desempeñaban un papel importante, como ocurre en los insectos, especialmente porque ya habíamos demostrado que las ratas topo desnudas utilizan el olfato para distinguir a los miembros de su propia colonia de los individuos procedentes de colonias diferentes», explica Gary Lewin, responsable del grupo de Fisiología Molecular de la Percepción Somatosensorial del Max Delbrück Center de Berlín y autor del estudio. «Con este estudio queríamos comprender los mecanismos biológicos que permiten a la reina mantener su exclusividad reproductiva«. El fin de la reina, el inicio del caosLa protagonista de esta historia es la rata topo desnuda ( Heterocephalus glaber ), uno de los mamíferos más extravagantes del planeta. Vive bajo tierra en colonias que recuerdan mucho más a un hormiguero o una colmena que a una familia de roedores. Solo existe una reina reproductora; el resto trabaja excavando túneles, buscando alimento o cuidando de las crías sin dejar descendencia propia.Durante décadas los científicos sabían que, cuando la reina moría o desaparecía, el orden se rompía casi de inmediato: las hembras comenzaban a pelear violentamente por ocupar el trono y recuperar su fertilidad. Lo que nadie había conseguido explicar era cómo una sola reina mantenía sometido al resto del grupo. Y la respuesta estaba, literalmente, en el aire. El equipo dirigido por Lewin ha identificado una sustancia química presente casi exclusivamente en las reinas: el miristato de isopropilo (IPM), un compuesto utilizado incluso en cosmética como agente hidratante, pero que para las ratas topo funciona como una auténtica señal de autoridad. «Funciona incluso cuando la reina está ausente y los animales solo están expuestos al olor», explica Mohammed Khallaf, primer autor del trabajo.Comprobaron que el compuesto aparecía en concentraciones muy elevadas en las reinas, especialmente durante la ovulación y el embarazo, y era prácticamente inexistente en el resto de los individuosLos investigadores analizaron cientos de muestras obtenidas de más de 350 ratas topo desnudas y comprobaron que el compuesto aparecía en concentraciones muy elevadas en las reinas, especialmente durante la ovulación y el embarazo, mientras que era prácticamente inexistente en el resto de los individuos.Analizando el nuevo 'perfume'Así que los científicos decidieron poner a prueba esta molécula y primero comprobaron que el cerebro de las ratas topo respondía específicamente al compuesto. Utilizando registros electrofisiológicos, microscopía e incluso ecografía funcional cerebral –una técnica que permite visualizar qué regiones del cerebro se activan– demostraron que el IPM activa los circuitos olfativos relacionados con el comportamiento social.Después hicieron otro experimento y sacaron a la reina de la colonia, pero pulverizando cada día el compuesto químico dentro del sistema de túneles. Aunque normalmente cuando la reina desaparece de la colonia, las peleas empiezan en cuestión de días, aquí se mantuvo la calma. «En nuestros experimentos descubrimos que la presencia física de la reina no es esencial para mantener la armonía en la colonia –explica Lewin–. Bastaba con pulverizar miristato de isopropilo cada día». Cuando dejaron de hacerlo, los conflictos reaparecieron rápidamente.La 'colonia' de la castidadLa molécula no se limita solo a frenar peleas, sino que alcanza directamente al sistema hormonal. Las hembras expuestas al olor aumentaban sus niveles de prolactina, una hormona conocida por reducir la fertilidad en mamíferos, mientras disminuían las concentraciones de progesterona, esencial para la reproducción. En otras palabras, el aroma de la reina convierte al resto de las hembras en temporalmente infértiles.Una reina rata topo embarazada (izquierda) y una rata topo obrera (derecha) Felix Petermann, Centro Max DelbrückLa demostración más llamativa llegó cuando los investigadores aislaron parejas formadas por un macho y una hembra que, en circunstancias normales, comenzarían a reproducirse al cabo de pocos días. Las parejas expuestas diariamente al olor de la reina –o directamente al compuesto químico– no mostraron interés sexual y ninguna llegó a reproducirse durante las 18 semanas que duró el experimento.Los propios autores comprobaron que nuestros receptores olfativos apenas reaccionan frente al miristato de isopropilo, por lo que el compuesto parece ser prácticamente invisible para nuestro sentido del olfatoEl hallazgo resulta especialmente interesante porque la eusocialidad –la organización extrema en la que solo unos pocos individuos se reproducen mientras el resto trabaja para la comunidad– es extraordinariamente rara entre los mamíferos. Apenas se conoce en la rata topo desnuda y en unas pocas especies emparentadas. Hasta ahora se pensaba que mecanismos tan sofisticados eran patrimonio casi exclusivo de insectos sociales como las hormigas o las abejas.«Que un único olor pueda mantener la paz y prevenir la violencia puede sonar a ciencia ficción», reconoce Khallaf. «En el mundo de las ratas topo desnudas es una realidad». El investigador admite además que el equipo esperaba encontrar una mezcla compleja de feromonas, similar a la utilizada por los insectos sociales. En cambio, se toparon con un único compuesto químico. «Parece que la evolución recurre a soluciones ya probadas –y a veces simplificadas– incluso en especies radicalmente distintas».No obstante, esto no quiere decir que la rata topo desnuda tenga la clave para crear el antídoto 'antiabusones' de Lisa: los propios autores comprobaron que nuestros receptores olfativos apenas reaccionan frente al miristato de isopropilo, por lo que el compuesto parece ser prácticamente invisible para nuestro sentido del olfato. Sin embargo, el trabajo sí ofrece una ventana fascinante a la evolución del comportamiento social y desentraña un nuevo misterio de la enigmática rata topo, que pese a ser ampliamente estudiada, aún sigue protagonizando sorpresas.
Patricia Biosca

La próxima gran tormenta solar será mucho peor de lo que se creía

ABC
1 semana 4 días ago
Los astrónomos llevan mucho tiempo avisando. Insistiendo en la necesidad de que nos preparemos lo mejor posible para resistir el golpe de una gran tormenta solar, una catástrofe natural con el potencial de causar miles, puede que millones de muertes, daños materiales incalculables e incluso el retroceso de nuestra civilización a la era preindustrial .Sabemos, con absoluta certeza, que no podemos evitar que esa tormenta se produzca. A lo largo de la historia de nuestro planeta ha habido muchas, y en el futuro también las habrá. La cuestión, como se suele decir, no es si esa tormenta llegará, sino cuándo lo hará. Y si en ese momento estaremos, o no, lo suficientemente preparados para encajar el impacto.Y ahora, lejos de darnos un respiro, un nuevo estudio recién publicado en ' Nature ' asegura que los efectos de un 'evento de clima espacial extremo' se han subestimado sistemáticamente durante décadas. Es decir, que los peligros inherentes a una supertormenta solar serían bastante peores de lo que pensábamos .El falso techo de nuestra protecciónHasta ahora, la ciencia de los fenómenos espaciales había operado bajo una premisa que resultaba, en cierto modo, tranquilizadora. Existía, de hecho, el consenso generalizado de que la Tierra poseía un límite natural a la hora de absorber la furia del viento solar, ese chorro incesante de plasma y gases ardientes que nuestra estrella escupe continuamente. Las observaciones sugerían que, a medida que aumentaba la fuerza del viento solar, las corrientes eléctricas inducidas en la atmósfera superior de la Tierra crecían hasta llegar a un punto de saturación en el cual, sencillamente, se estabilizaban. Es decir, que por muy violenta que fuera la erupción, nuestro mundo no podía 'electrificarse' más allá de ese límite.Sin embargo, el equipo liderado por Nithin Sivadas, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, y Maria Walach, de la Universidad de Lancaster, ha echado por tierra esa reconfortante suposición. En realidad, el 'escudo' del planeta no es inagotable y, peor aún, el supuesto límite superior es en realidad una ilusión, un espejismo estadístico provocado por la incertidumbre en nuestras propias herramientas de medición.Igual que un radar mal calibrado puede ignorar las velocidades más altas, nuestros satélites han estado interpretando a la baja la fuerza del SolLa trampa de medir desde lejosEl error detectado por los investigadores equivale a un radar de tráfico que estuviera mal calibrado en sus mediciones más altas y registrara, por lo tanto, velocidades muy por debajo de las que realmente llevan los coches más rápidos. Al hacer la media de los datos recopilados, los ingenieros podrían creer erróneamente que ningún vehículo supera jamás los 200 km/h, diseñando en consecuencia barreras de contención deficientes.Pues bien, algo muy parecido nos ha ocurrido en el espacio. Las mediciones que usamos para predecir el clima espacial provienen principalmente de satélites estacionados en el Punto de Lagrange 1 (L1), situado a un millón y medio de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol. La enorme distancia y los errores propios de los sensores en momentos de saturación generan un efecto que en estadística se conoce como 'regresión a la media'. Y al promediar las lecturas de numerosos eventos, los datos sugieren falsamente que los peores vientos solares no provocan corrientes igual de fuertes porque, de media, los vientos solares que llegan a la Tierra son más débiles.«Normalmente -advierte Sivadas- asumimos que la verdad puede estar cerca de lo que medimos. Pero la teoría de la probabilidad dice que se inclina hacia un lado. Es por eso que los riesgos del clima espacial parecen subestimados».Un huracán magnético sin frenosPara descubrir la verdad, el equipo de investigación ignoró los datos más lejanos (los tomados desde el punto L1) y analizó más de un millón de registros adquiridos directamente por naves de la NASA en órbita baja, rozando casi nuestro planeta. Los datos revelaron una relación directa e inquebrantable. A más fuerza del viento solar, más corriente en nuestra atmósfera. No existe ningún límite superior.«El campo magnético de nuestro planeta -explica la doctora Walach- hace un gran trabajo protegiéndonos de muchos de los efectos del clima espacial que, a menudo, sólo se manifiestan como fallos puntuales o hermosas auroras. Sin embargo, hay casos extremos, en los que los satélites caen inesperadamente a la Tierra, o perdemos la comunicación y las señales GPS».Un Evento Carrington en el siglo XXI costaría más de dos billones de dólares, calcinando satélites e infraestructuras eléctricas vitales y devolviendo a continentes enteros a una era preindustrialNo hace falta retroceder mucho en el tiempo para comprobar nuestra extrema vulnerabilidad tecnológica. En marzo de 1989, por ejemplo, una tormenta solar moderada colapsó toda la red eléctrica de la provincia de Quebec (Canadá) en apenas 90 segundos. Seis millones de personas se quedaron sumidas en la oscuridad y el frío, lo que generó pérdidas millonarias.Pero el verdadero terror de los astrofísicos es la posibilidad de que se repita el Evento Carrington de 1859 . Aquella erupción masiva inyectó tanta energía en la atmósfera que las líneas de telégrafo de Europa y Norteamérica ardieron, y las auroras boreales iluminaron los cielos del Caribe con un resplandor que permitía leer a medianoche. Según estimaciones de la Academia Nacional de Ciencias de EE. UU., si un evento de esa magnitud nos golpeara hoy, los daños iniciales superarían los dos billones de dólares, friendo transformadores vitales y devolviendo a continentes enteros a una era preindustrial.Descubrir que la Tierra no tiene un límite para absorber ese castigo, implica que nuestros escudos actuales son insuficientes de manera alarmante. «Si no hay un límite superior a la respuesta de nuestro planeta al viento solar -concluye Walach-, los modelos para casos extremos deben tener esto en cuenta y debemos estar alerta. Afortunadamente, estos casos muy extremos son raros, pero esto también significa que tenemos datos limitados para trabajar y solo el tiempo dirá qué sucede en un evento muy extremo, del tipo que ocurre una vez cada mil años».
José Manuel Nieves

Los incendios forestales perjudican el embarazo: hay más riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer

El País Ciencia
1 semana 4 días ago
Un estudio asegura que el impacto es “pequeño, pero consistente” y lo achaca al estrés provocado por la amenaza y a la contaminación que genera el humo
Jessica Mouzo Quintáns

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