La chincheta, una revolución silenciosa que fijó el mundo moderno

6 días 20 horas ago
La historia de la chincheta es una de esas pequeñas narraciones que, como el propio objeto, pasan desapercibidas a simple vista, pero que tienen más enjundia de lo que pueda parecer a priori. En un mundo fascinado por los grandes inventos existen avances diminutos que han cambiado la forma en que interactuamos con nuestro entorno cotidiano. La chincheta, ese sencillo clavo corto con cabeza plana que hoy encontramos en oficinas, aulas y hogares, es uno de ellos. Su origen, como ocurre con tantas innovaciones, no fue el resultado de un plan maestro, sino de una combinación de necesidad, ingenio y, sobre todo, un toque de azar.A finales del siglo XIX la comunicación visual comenzaba a adquirir una importancia creciente. Anuncios, carteles, horarios y mapas necesitaban ser fijados de manera rápida y visible en superficies como tablones de madera o paredes. Las alternativas disponibles no eran especialmente prácticas. Los clavos requerían herramientas y podían dañar los soportes; los adhesivos, por su parte, eran aún rudimentarios y poco fiables. Existía, por tanto, un problema cotidiano sin resolver: cómo fijar documentos de forma sencilla, temporal y sin esfuerzo.En este contexto aparece Edwin Moore, un inventor estadounidense con una mente práctica y una inclinación hacia las soluciones simples. En 1900 desarrolló un pequeño dispositivo al que llamó «pin con asa». La idea era aparentemente trivial, un clavo corto con una pieza superior que permitiera presionarlo con los dedos sin hacerse daño. Este detalle, casi insignificante, era en realidad la clave de su éxito. Moore no estaba intentando reinventar la fijación de objetos, sino mejorar la experiencia del usuario.Sin embargo, la historia no es tan lineal como podría parecer. En paralelo, en Alemania, el relojero Johann Kirsten había ideado un objeto muy similar unos años antes. Su versión consistía en un pequeño disco metálico atravesado por una aguja corta, fabricado a partir de una sola pieza. La técnica utilizada implicaba prensar y cortar el metal de tal forma que la cabeza y el pin quedaran integrados. Era una solución elegante desde el punto de vista de la producción industrial, pero no alcanzó inicialmente una gran difusión.Aquí es donde entra en juego el azar, no como un evento único y espectacular, sino como una suma de circunstancias. Moore, al contrario que Kirsten, no solo diseñó el objeto, sino que también supo comercializarlo eficazmente. Fundó la Moore Push-Pin Company y comenzó a vender su producto directamente a oficinas y empresas. Su enfoque era claro: resolver un problema cotidiano de manera inmediata. La chincheta no era un lujo ni una curiosidad, sino una herramienta práctica.El éxito de la chincheta se debe en gran medida a su aparente obviedad. Una vez que existe, resulta difícil imaginar cómo se podía prescindir de ella. Este fenómeno, conocido en innovación como «retrospectiva de inevitabilidad», describe la tendencia a considerar evidentes las soluciones después de haber sido inventadas. Sin embargo, la simplicidad de la chincheta es engañosa. Su diseño condensa varios principios fundamentales: facilidad de uso, bajo coste, producción en masa y adaptabilidad a múltiples contextos.Uno de los aspectos más interesantes de este invento es su relación con el desarrollo industrial. La fabricación de chinchetas requiere técnicas de estampado y conformado de metales que se perfeccionaron durante la Revolución Industrial. Sin estos avances producir millones de unidades idénticas y baratas habría sido inviable. Así, la chincheta no es solo un objeto aislado, sino el resultado de una red de conocimientos técnicos acumulados a lo largo de décadas.A lo largo del siglo XX la chincheta experimentó variaciones en materiales, colores y diseños. Aparecieron versiones de plástico, más ligeras y seguras; modelos con cabezas más grandes para facilitar su manipulación e, incluso, variantes decorativas que combinan funcionalidad y estética.Pero, quizás, lo más fascinante de la chincheta es lo que revela sobre la naturaleza del invento en sí. A menudo tendemos a pensar en la innovación como el resultado de grandes ideas disruptivas cuando, en realidad, muchos avances surgen de ajustes incrementales y observaciones cotidianas. Moore no inventó el clavo ni la necesidad de fijar papel a una superficie, lo que hizo fue identificar una fricción en el uso de estos elementos y eliminarla con una solución ingeniosa. Este patrón se repite en numerosos inventos que hoy consideramos esenciales.Un invento que ha sabido adaptarseEn el caso de la chincheta el azar también se manifiesta en su adopción cultural. No todos los inventos útiles logran difundirse, factores como el momento histórico, la estructura del mercado y la percepción del usuario juegan un papel decisivo. La expansión de oficinas modernas a principios del siglo XX creó un entorno propicio para su uso. Sin esta coincidencia, es posible que la chincheta hubiera quedado como una curiosidad técnica más.Desde una perspectiva científica la chincheta también ofrece un ejemplo interesante de cómo se aplican principios físicos en objetos cotidianos. Su eficacia depende de la concentración de fuerza en un punto muy pequeño, lo que permite penetrar materiales relativamente blandos como el corcho o la madera. Al mismo tiempo, la cabeza ancha distribuye la presión del dedo, evitando daños y facilitando su inserción. Este equilibrio entre fuerza y ergonomía es fundamental para su funcionamiento.Otro aspecto relevante es su impacto en la organización de la información. Antes de la generalización de herramientas digitales, los tablones de anuncios y paneles de corcho eran centros neurálgicos de comunicación. La chincheta permitió una interacción dinámica con estos espacios: añadir, mover o retirar documentos con facilidad. En cierto modo, anticipa la lógica de las interfaces digitales actuales, donde la información se reorganiza constantemente.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La primera persiana de la historia nació en un desierto noticia Si El accidente más nutritivo de la historia: cómo una botella cambió la infancia para siempreIncluso en la era digital, la chincheta no ha desaparecido. Aunque muchas funciones han sido sustituidas por pantallas y aplicaciones, sigue siendo un objeto presente en la vida cotidiana. Esto plantea una cuestión interesante: ¿por qué algunos inventos perduran mientras otros quedan obsoletos? La respuesta suele estar en su simplicidad y en su capacidad para adaptarse a diferentes contextos.
Pedro Gargantilla

El eclipse del 12 de agosto llenará la España vacía: «No tenemos manera de gestionar esta avalancha de gente»

6 días 22 horas ago
En Bujalaro, pueblo dentro de lo que llaman ' la España vacía' , no llegan a la treintena de vecinos durante buena parte del año. Ahora, en julio, los parroquianos empiezan a multiplicarse con el éxodo al pueblo por vacaciones. En el Bar Moreno, una antigua peña atlética con trofeos de caza y antiguas imágenes de futbolistas decorando sus paredes (y que también hace las veces de estanco), los vecinos se juntan a tomar una caña antes de la comida, aprovechando el tiempo estival, más pausado. Mientras, a su alrededor, un nutrido grupo de niños difícil de ver en invierno busca por el suelo chapas para improvisar un partido de fútbol sobre una de las mesas. Es verano y el pueblo lo sabe. No obstante, no es un verano cualquiera. Entre cafés, tercios y conversaciones, Jorge y María hablan del eclipse total de Sol en España. Un acontecimiento histórico que cruzará de lleno la provincia de Guadalajara el próximo 12 de agosto, incluido este paraje recóndito de la Sierra Norte, un lugar donde hay municipios cuya densidad de población apenas alcanza entre uno y dos habitantes por kilómetro cuadrado (lo que le ha valido el sobrenombre de la 'Siberia española'). Y mientras medio mundo busca un hueco desde el que contemplar uno de los fenómenos astronómicos más importantes del siglo –el Ministerio de Turismo calcula que el eclipse atraerá a diez millones de personas , entre uno y dos millones de ellos, extranjeros–, Jorge y María piensan en cosas más sencillas, como conseguir que algún experto vaya hasta aquel recóndito pueblo para explicarles qué van a ver exactamente o el mejor lugar para que los más mayores disfruten del espectáculo.«Está muy difícil que alguien se preste a venir aquí, porque lo poco que hay ya está cogido por los pueblos grandes», lamenta Jorge, presidente de la Asociación Cultural de Bujalaro y quien por su trabajo reside entre el pueblo y Madrid, pero se afana en que la localidad no muera. «Queremos explicarles, sobre todo a los niños, cuándo fue el anterior eclipse, cuándo será el siguiente y por qué es una cosa inédita que no ocurrirá en mucho tiempo. Si no, me tocará ir a mí a alguna charla, coger notas y contárselo yo mismo», valora. María, maestra en el colegio de Mandayona (municipio que ni alcanza los 300 censados) y oriunda y vecina de Pinilla de Jadraque (47 habitantes), cuenta que en la escuela sí que se han dado charlas, por lo que ahora su objetivo se centra en llegar a la gente mayor. «Habrá una merienda a cargo del Ayuntamiento, después nos juntaremos en un punto accesible para todo el mundo para ver el eclipse y luego habrá un DJ. En Pinilla aprovechamos cualquier excusa para hacer una fiesta», dice sonriendo.«Al final las cosas salen porque hay una especie de complot entre todos los vecinos. Nos organizamos nosotros solos» María Profesora en Mandayona y residente en Pinilla de JadraquePorque en pueblos como Pinilla o Bujalaro la autogestión no es una elección, sino una necesidad. «Al final las cosas salen porque hay una especie de complot entre todos los vecinos. Nos organizamos nosotros solos», cuenta María. No es casualidad que también participe en la Plataforma Valle del Río Cañamares-Sierra Norte, impulsada por vecinos, asociaciones y alcaldes para defender el territorio frente a los proyectos de investigación minera planteados para la zona. «La plataforma se creó no solo para protestar, sino también para poner en valor el medio», explica. El eclipse, añade, brinda una ocasión excepcional para hacerlo.Destino olvidado ahora codiciadoParadójicamente, el eclipse ha convertido durante meses a esta comarca olvidada en uno de los destinos más codiciados de Europa. «Un amigo me preguntó que si iba a alquilar mi casa, que podría conseguir hasta 2.000 euros», relata Jorge. «Yo no lo voy a hacer, pero sé que los alquileres están muy por encima del precio normal».Y así es: el Parador de Sigüenza está completo desde 2021. Algo parecido ocurre en el de Molina de Aragón, donde hace años que no queda una habitación libre para la noche del eclipse ni para las fechas próximas. La situación se repite en hoteles, hostales y casas rurales de toda la provincia. Las pocas habitaciones que todavía aparecen disponibles se ofrecen a precios que multiplican varias veces los habituales. A pesar de todo, Sigüenza, el mayor de esos «pueblos grandes» a los que se refería Jorge (aunque ni siquiera llega a los 5.000 censados), vive aún con escepticismo la llegada del fenómeno y el impacto que pueda suponer para un pueblo ya acostumbrado al turismo. «No tenemos ningún miedo al eclipse porque en agosto siempre estamos hasta la bandera», dice Paloma Estévez, propietaria del restaurante Los Soportales, junto a la catedral seguntina. Su plan consiste precisamente en no cambiar nada: «No voy a meter más gente ni más mesas. Cuando se llenen las mesas, hasta ahí será».La prudencia domina el discurso de Carlos, responsable de un supermercado Covirán del mismo municipio. Ha oído hablar de habitaciones a 500 euros y de una posible avalancha de visitantes, pero prefiere esperar. «De momento, tranquilidad. Pero cuando venga el día, ya veremos». Él tampoco piensa alterar demasiado sus planes: esa semana coinciden las fiestas patronales y, como muchos seguntinos, también quiere disfrutarlas. «Nosotros también tenemos que vivir las fiestas».En la imagen superior, una pareja con las gafas del eclipse frente a la puerta del Parador de Sigüenza; abajo, Paloma Estévez (izquierda) junto a una empleada del bar que regenta en Sigüenza, Los Soportales; al lado, Carlos, responsable del supermercado Covirán del municipio. Laura Robles CantalapiedraUnas fiestas que provocan precisamente que la población de Sigüenza pase a multiplicarse por cuatro, llegando a las 20.000 personas concentradas. Y sobre ese pico estacional que ya tensiona los servicios públicos puede recaer ahora una afluencia extraordinaria de visitantes que amenaza con presionar aún más un sistema al límite.«En los municipios pequeños no tenemos manera de gestionar esta avalancha de gente», reconoce María Jesús Merino, alcaldesa de Sigüenza y presidenta de la Asociación para el Desarrollo Local Sierra Norte ( ADEL Sierra Norte ). Señala que no han sentido demasiado el apoyo ni del Gobierno central (que ha creado una suerte de ministerio 'frankenstein' con 13 carteras , pero sin dotarlo ni de un euro de presupuesto), ni del regional. «También es cierto que es algo inédito y muy difícil de gestionar», excusa.«Quien venga, le recibiremos con los brazos abiertos; pero quien viaje que lo haga con alojamiento reservado, que llegue uno o dos días antes y que retrase la vuelta otros tantos. Que se lo tome como unas minivacaciones» María Jesús Merino Alcaldesa de SigüenzaPor eso insiste una y otra vez en la misma idea: responsabilidad. «Quien venga, le recibiremos con los brazos abiertos; pero quien viaje que lo haga con alojamiento reservado, que llegue uno o dos días antes y que retrase la vuelta otros tantos. Que se lo tome como unas minivacaciones». Porque el problema no es únicamente el minuto y medio en que el Sol desaparecerá tras la Luna, sino las horas anteriores y posteriores, cuando miles de coches intenten entrar o salir al mismo tiempo por una red de carreteras secundarias diseñada para dar servicio a algunos de los territorios menos poblados del país.El Ayuntamiento ha pedido refuerzos de seguridad, Protección Civil y sanitarios; estudia peatonalizar parte del casco urbano y pretende que los autobuses estacionen fuera del centro histórico para reducir el tráfico. Incluso evita publicitar el punto de observación oficial. «Ahora mismo no necesitamos más promoción, nosotros estamos llenos; lo que necesitamos es que la gente que ya tiene reservado venga con responsabilidad», vuelve a insistir.«Se está hablando de que vendrán a Guadalajara dos millones de personas; las mismas que habitantes en toda Castilla-La Mancha» Héctor Gregorio Alcalde de JadraqueA apenas unos kilómetros, en Jadraque, otro de los puntos más poblados de la zona (aunque a penas superan los 1.500 censados), se respira la misma incredulidad entre los vecinos y similar inquietud en su ayuntamiento. Su alcalde, Héctor Gregorio, reconoce que todavía hay muchos vecinos que no terminan de creer que un eclipse pueda alterar la vida de toda una provincia. Ni siquiera las charlas organizadas para hosteleros y alojamientos han despertado demasiado interés. «Hemos hecho ya dos y solo ha venido una persona», dice.Y, sin embargo, las cifras que circulan entre administraciones –y Gregorio las conoce bien, ya que además ocupa un cargo en la Diputación provincial– resultan difíciles de ignorar. «Se está hablando de que vendrán a Guadalajara dos millones de personas; las mismas que habitantes hay en toda Castilla-La Mancha», señala. Para muchos (incluido el propio Gregorio), estas cifras son exageradas. Para otros, si se compara con fenómenos recientes, como el eclipse solar total de EE.UU. en 2024 que provocó el caos y el decreto del estado de emergencia, son ajustadas. «Nadie sabe qué va a pasar porque este fenómeno no ocurre desde 1905, y las circunstancias son muy diferentes», señala Merino.Héctor Gregorio, el alcalde de Jadraque, posa frente al ayuntamiento con unas gafas para el eclipse. Laura Robles CantalapiedraLa oportunidad de brillar con el eclipsePese a todo, ninguno de los alcaldes renuncia a la oportunidad que supone un fenómeno como este, en el que España, junto a las remotas Groenlandia e Islandia, serán únicas protagonistas. Por ejemplo, Merino lleva años impulsando la certificación Starlight de los cielos de la Sierra Norte y la formación de guías especializados en astroturismo. «Toda esa gente que venga ahora puede querer volver», advierte.Gregorio comparte esa visión, aunque con el realismo de quien ha gestionado antes momentos muy caóticos. «Después de una pandemia y una Filomena no me da miedo nada», bromea. Hace una pausa y rectifica inmediatamente: «Bueno... esto sí me da miedo. No por el eclipse, sino por todo lo que puede ocurrir alrededor de él».Porque el eclipse durará poco más de un minuto. Después volverá el día. Y quedará por comprobar si, además del recuerdo de un momento irrepetible, esa oscuridad fugaz consigue iluminar también el futuro de unos pueblos que quizá no estén para contemplar el siguiente.
Patricia Biosca

El meteorito que acabó con los dinosaurios era uno de los más raros del Sistema Solar

1 semana 1 día ago
Hace 66 millones de años, una gigantesca roca de más de 10 kilómetros de diámetro rasgó el cielo a 64.000 kilómetros por hora y se estrelló contra la Tierra. Todos sabemos cómo terminó aquella historia: el descomunal impacto en lo que hoy es la península de Yucatán, en México, formó el cráter de Chicxulub, de 200 km de diámetro, y fue el máximo responsable de la aniquilación total de los dinosaurios no aviares y del 75 por ciento de toda la vida en nuestro planeta. Sin embargo, la identidad exacta del 'asesino' seguía siendo un misterio. Fue un meteorito, sí, ¿pero de dónde vino , y de qué clase era?Hasta ahora, la evidencia científica apuntaba a que el impactador era un asteroide similar a las condritas carbonáceas. Pero esa, la de las condritas, es una gran familia de rocas espaciales muy diversas, una especie de enorme cajón de sastre en el que hay prácticamente de todo, lo que ha impedido conocer la naturaleza exacta del mortífero proyectil. Pero ahora se ha conseguido. Y ha sido gracias a una nueva investigación recién publicada en 'Science Advances' y llevada a cabo por un equipo internacional que incluye a investigadores de la Universidad de Columbia Británica, el Instituto de Física del Globo de la Universidad de París, y las universidades de Bruselas y Viena. La conclusión es clara y abrumadora: la roca que casi acabó con la vida del planeta hace 66 millones de años fue una 'condrita CO', una clase de meteorito excepcionalmente rara.Un código de barras en el polvo estelarDesde que en 1980 los físicos Luis y Walter Álvarez plantearon por primera vez la teoría del impacto basándose en el estrato rico en iridio que, en distintos lugares del mundo, separa el límite Cretácico-Paleógeno (K/Pg), la ciencia ha tratado de recomponer el puzle. El iridio es un material muy raro en la Tierra, pero abunda en la composición de muchas rocas espaciales. Y si en un momento concreto de la historia (el límite Cretácico-Paleógeno) se depositó en todo el planeta una capa rica en ese material, lo más lógico es pensar que vino de fuera, a bordo de un meteorito de gran tamaño.Aunque la roca volara por los aires, las proporciones de las variantes atómicas de níquel delatan irremediablemente el lugar del Universo donde se formóPara hacernos una idea de las proporciones de la catástrofe, la energía liberada en aquella colisión fue miles de millones de veces más destructiva que cualquier bomba atómica moderna, desencadenando tsunamis globales e incendios a escala continental.Pero, ¿cómo se analiza la composición de una roca que, literalmente, dejó de existir? Para responder a la pregunta, los investigadores realizaron mediciones de isótopos de níquel de altísima precisión. Estas muestras fueron recogidas durante años de esa fina capa global de arcilla rica en iridio generada por el impacto. Para entenderlo, los isótopos funcionan como un 'código de barras' o una 'huella dactilar' inalterable; aunque la roca vuele por los aires, las proporciones de esas variantes atómicas delatan irremediablemente el lugar exacto del Universo donde se formó.Una aguja en el pajar planetarioDar con esta firma química fue un desafío técnico enorme, una verdadera labor de arqueología planetaria. «Este es un trabajo de gran dificultad -explica Philippe Claeys, coautor de la investigación-. Solo una fracción minúscula del proyectil se conserva en la capa de arcilla del límite K/Pg del planeta porque el meteorito entero se vaporizó tras el impacto».El asteroide no traía tanto azufre como creíamos; fue la corteza terrestre triturada y lanzada a la estratosfera la que asfixió a los dinosauriosLos resultados revelaron que esa huella isotópica coincidía al milímetro con un grupo de rocas cósmicas marginal. Poniendo los datos en perspectiva, de todos los meteoritos de los que hemos tomado muestras en la Tierra, más de un 90% son condritas, pero apenas un 5% son condritas carbonáceas. Y dentro de esa minoría, las condritas carbonáceas de clase Ornans, conocidas como 'condritas CO', constituyen una fracción minúscula. Se trata, por tanto, de algunos de los materiales más primitivos e inalterados que existen en todo el Sistema Solar.Adiós a la teoría del azufre letalEl hallazgo obliga a matizar el mecanismo exacto de la catástrofe climatológica que oscureció el cielo durante años tras el impacto. «Las condritas carbonáceas de la clase Ornans -subraya Claeys - definitivamente no son como los meteoritos típicos que encuentras en las colecciones de los museos».Durante años se barajó la idea de que gran parte del azufre atmosférico procedía de la propia roca. Sin embargo, el nuevo 'retrato robot' indica lo contrario. «Una condrita CO contiene muchos menos elementos volátiles (como carbono, zinc, agua y particularmente azufre) que otras clases de meteoritos que hemos descubierto hasta ahora en la Tierra», explica el investigador.Un objeto improbable cruzando el vacío para acertar en la peor diana posible: la mala suerte de los dinosaurios fue totalEsto no disculpa al meteorito del evento de extinción, pero redirige la mirada hacia otra 'arma homicida'. Como aclara Claeys, el descubrimiento «no altera nuestra teoría sobre lo que causó el evento de extinción, pero hace menos probable que el azufre contenido en el impactador fuera la causa definitiva. En vez de eso, los escombros finos lanzados a la atmósfera habrían sido el factor principal». Es decir: fue el polvo sulfuroso de la propia corteza terrestre pulverizada del Golfo de México el que tapó la luz del Sol y asfixió a los dinosaurios.Mala suerte cósmicaAunque aún quedan interrogantes sobre el largo viaje del asteroide, todo apunta a que se originó en rincones helados y lejanos de nuestro sistema planetario. Sus fuentes potenciales incluyen zonas ricas en escombros en los confines del Sistema Solar exterior, o quizá el borde más alejado del cinturón de asteroides, cerca de Júpiter.Lo que llegó a la Tierra aquél funesto día de hace 66 millones de años fue, en definitiva, un objeto improbable, originario de las zonas más despobladas y oscuras de nuestra vecindad cósmica, que cruzó el vacío durante milenios para estrellarse precisamente en la peor diana posible de la Tierra.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Detectan, por primera vez, una atmósfera en un planeta similar a la Tierra, potencialmente habitable noticia Si Esclavos de Santa Elena fueron trasladados a miles de kilómetros hasta los barcos negrerosComo bien sentencia el propio Claeys: «Ser impactados por un proyectil tan raro y distante subraya realmente la mala suerte que tuvieron los dinosaurios». Un funesto juego de lotería planetaria en el que los grandes saurios, que fueron los amos del mundo durante más de 160 millones de años, sacaron el peor boleto posible. Aunque, eso sí, su desaparición abrió el telón para que los mamíferos, entre ellos nosotros, pudieran salir de sus madrigueras y heredar el mundo.
José Manuel Nieves

Esclavos liberados en Santa Elena fueron trasladados a la fuerza miles de kilómetros hasta los barcos negreros

1 semana 2 días ago
A más de 1.800 km de las costas de África, perdida en medio del Atlántico, la pequeña isla de Santa Elena es famosa por ser el lugar del exilio y muerte de Napoleón Bonaparte. Pero este remoto territorio también fue testigo de otro acontecimiento histórico, menos conocido pero de gran importancia. Entre 1840 y 1867, unos 27.000 esclavos africanos fueron liberados allí después de que la Marina Real Británica interceptara los barcos negreros, casi un centenar, en los que eran trasladados a América. Muchos llegaron después de semanas o meses hacinados en los navíos, afectados de desnutrición y enfermedades como la disentería, la viruela o el escorbuto. Casi un tercio murieron poco después de desembarcar y fueron enterrados en grandes cementerios de la isla, como el de Rupert's Valley, sin que se conociera jamás su nombre o su procedencia. Otros, la mayoría, fueron enviados por las autoridades británicas a las colonias como trabajadores contratados. Y solo unos pocos centenares se establecieron en la isla, donde vivieron vidas humildes. Los restos de los africanos enterrados en Santa Elena fueron redescubiertos durante unas excavaciones arqueológicas realizadas entre 2007 y 2008, lo que dio lugar a una iniciativa para comprender mejor sus vidas y conmemorarlas. Pero, lamentablemente, los registros están incompletos o han desaparecido, por lo que sus descendientes apenas tienen información sobre el lugar de nacimiento de sus antepasados y las vicisitudes que pasaron hasta acabar como esclavos. Un estudio de ADN publicado en 2023 analizó restos de personas enterradas en Rupert's Valley y concluyó que la mayoría procedía de una amplia región de África centro-occidental, entre el norte de Angola y Gabón. Ahora, un equipo de internacional de investigadores ha intentado afinar un poco más el tiro y reconstruir con mayor precisión los orígenes geográficos de estas personas con un método distinto. Para ello, han analizado las huellas de isótopos de estroncio (87Sr/86Sr) en los dientes de 152 de los individuos enterrados en Santa Elena, la mayoría hombres jóvenes y de mediana edad, pero entre los que también se encontraban 25 mujeres y 41 niños y adolescentes. "Nuestros dientes se forman solo una vez durante la infancia y la adolescencia. Durante este proceso, incorporamos la huella isotópica de estroncio del lugar donde vivimos. Por lo tanto, para los arqueólogos, los dientes sirven como un archivo biológico de la vida temprana de una persona, preservando información sobre dónde pasó su infancia y adolescencia", explica Vicky Oelze, profesora del Departamento de Antropología de la Universidad de California, Santa Cruz (EE.UU.) y coautora del estudio que este jueves publica la revista 'Science' "Esto permite que el análisis de isótopos de estroncio vaya un paso más allá en la reconstrucción de los orígenes de una persona, particularmente en el contexto del comercio transatlántico de esclavos, trasladados a la fuerza a través de vastas distancias geográficas. En cierto modo, pueden revelar información que va más allá de lo que el ADN antiguo por sí solo puede decirnos", continúa. Penurias y mortalidadLos resultados, combinados con el ADN antiguo y los registros históricos, muestran que los esclavos procedían de una amplia zona geográfica que se extendía desde la costa occidental de África Central, como la actual Angola o el Congo, hasta regiones mucho más alejadas del interior, como Zimbabue. Ninguno de los valores es compatible con una infancia transcurrida en la propia Santa Elena. "Nuestros datos de isótopos de estroncio confirmaron la interpretación del estudio de ADN de 2023 para muchos individuos, indicando que habían sido víctimas de trata desde regiones a lo largo de lo que hoy son las costas de Angola y Gabón. También encontramos evidencia de que algunos provenían de zonas más interiores dentro de la actual Angola", confirma Oelze."Sin embargo, lo que resultó particularmente sorprendente fue que varios individuos presentaban firmas de isótopos de estroncio que indicaban orígenes en el sureste de África. Este fue un hallazgo completamente nuevo que no había sido revelado por los datos genéticos. Es probable que provinieran de puertos a lo largo de la costa de lo que hoy es Mozambique", indica. Antes incluso de llegar a la costa, "debieron haber soportado viajes de semanas o incluso meses, muy probablemente a pie, antes de ser obligados a embarcar en barcos de esclavos. Es difícil imaginar las penurias y la mortalidad asociadas a esos viajes. Esa fue una de las contribuciones más importantes de los datos de isótopos de estroncio: nos permitió identificar orígenes geográficos que no se podían determinar con tanta claridad solo mediante evidencia genética", subraya.«La violencia no comenzó en la costa, sino que muchas personas fueron trasladadas por la fuerza dentro de África antes de ser embarcadas. La trata fue un proceso largo y traumático» Hannes Schroeder Profesor de Arqueogenómica en la Universidad de Copenhague«Los análisis muestran que los orígenes (de los liberados en Santa Elena) fueron mucho más diversos de lo que pensábamos. Muchos procedían de regiones costeras o cercanas a la costa de África centro-occidental, pero otros crecieron cientos e incluso miles de kilómetros tierra adentro. Esto nos permite ir más allá de los puertos desde donde partían los barcos y acercarnos a los lugares donde estas personas pasaron su infancia», afirma Hannes Schroeder, y profesor de Arqueogenómica en la Universidad de Copenhague y coautor del estudio. «La violencia de la esclavización no comenzó en la costa, sino que muchas personas fueron trasladadas por la fuerza dentro de África antes de ser embarcadas. Nos recuerda que la trata fue un proceso largo y traumático, no un único acontecimiento», puntualiza.El viaje de un niñoUno de los casos «más conmovedores» es el de un hombre adulto cuyos dientes conservan el registro químico de distintos momentos de su infancia. «Al analizar dientes que se formaron a diferentes edades, vimos que pasó sus primeros años en una región y más tarde vivió cientos de kilómetros más lejos, en un entorno geológico completamente distinto. Es muy probable que ese desplazamiento coincidiera con su captura y esclavización, mucho antes de ser llevado a la costa y embarcado en un barco negrero. Sus dientes nos permiten reconstruir una parte de esa historia décadas después», señala el investigador.Las pruebas científicas pueden aportar información valiosa para conmemorar y recordar a estas personas, además de tomar decisiones sobre la posible repatricación de sus restosLos investigadores creen que las pruebas científicas pueden aportar información valiosa para que las comunidades puedan conmemorar y recordar a estas personas, además de tomar decisiones informadas sobre la posible repatricación de sus restos. «La ciencia no puede devolverles los nombres ni reparar la violencia que sufrieron -dice Schroeder-, pero sí puede recuperar fragmentos de sus historias: dónde crecieron, cómo fueron desplazados y, en algunos casos, incluso reconstruir parte de sus trayectorias vitales». MÁS INFORMACIÓN noticia Si Descubren un extraño mono con los labios naranjas en el Congo noticia Si La próxima gran tormenta solar será mucho peor de lo que se creíaPara Oelze, el análisis de isótopos estables y el análisis genético son "herramientas forenses de gran valor, tanto en las investigaciones actuales de personas desaparecidas o no identificadas como en contextos históricos." En el caso de poblaciones históricas, "estos métodos nos ayudan a conocer quiénes eran las personas y, en particular, de dónde provenían. El origen geográfico suele ser una parte importante de la identidad, ya que está estrechamente relacionado con el idioma, las tradiciones culturales, las creencias y las formas de vida". Al identificar el origen de estas personas, "comprendemos mejor quiénes eran y las comunidades a las que pertenecían. Tampoco debemos subestimar la importancia de esta información para las comunidades descendientes".
Judith de Jorge

Detectan, por primera vez, una atmósfera en un planeta similar a la Tierra, rocoso y potencialmente habitable

1 semana 2 días ago
Se trata de un hito descomunal, de un auténtico paso de gigante para la búsqueda de vida en otros mundos. Y es que por primera vez en la historia, un equipo de astrónomos ha conseguido detectar la atmósfera de un planeta rocoso similar a la Tierra, uno que orbita en la 'zona habitable' de otra estrella. El hallazgo proporciona la evidencia más fuerte hasta ahora de que, más allá de nuestro Sistema Solar, pueden existir exoplanetas con condiciones similares a las terrestres en cuanto a composición y temperatura. Y, además, con el potencial de albergar vida.Recién publicado en 'Science' , este descubrimiento supone un antes y un después en la astrofísica moderna. Durante los últimos años, detectar exoplanetas terrestres en el vecindario cósmico se había vuelto algo casi rutinario. Sabíamos que estaban ahí, girando a la distancia correcta de su sol para permitir la existencia de agua líquida. Pero seguía existiendo un abismo infranqueable: nadie había sido capaz de demostrar empíricamente si estos mundos habían logrado retener una atmósfera, el sutil velo de gas indispensable para proteger la vida.Un mundo envuelto en misterioLHS 1140 b, el protagonista de esta historia, no es un cuerpo celeste cualquiera . Descubierto en 2016 por un equipo internacional de científicos esta 'súper-Tierra' se halla a una distancia de unos 48 años luz de nosotros. Su masa es 5,6 veces superior a la de la Tierra y su radio 1,7 veces mayor. Medidas que apuntan ineludiblemente a una composición rocosa.Hasta ahora, nadie había logrado confirmar si los mundos rocosos ubicados en la zona habitable de sus estrellas tenían, o no, una atmósfera capaz de proteger la vida de la radiaciónEl planeta tarda 24,7 días terrestres en completar una órbita entera alrededor de su sol, una antigua estrella enana roja. Y al hacerlo, recibe el 42% de la radiación estelar que nuestro propio mundo obtiene del Sol, lo que deja su temperatura de equilibrio en unos fríos -47 grados centígrados. Sin embargo, no nos dejemos engañar por el termómetro, porque si LHS 1140 b posee un efecto invernadero activo, esa temperatura es ideal para mantener océanos líquidos bajo sus nubes.«Una atmósfera es esencial para que un planeta albergue vida tal y como la conocemos -afirma Collin Cherubim, de la Universidad de Harvard y autor principal de la investigación-. Esta es la primera vez que alguien encuentra una atmósfera en un planeta rocoso en la zona habitable de otra estrella».El 'chivatazo' del helioPara poder 'ver' la fina envoltura de gas de un planeta a decenas de billones de kilómetros de distancia, los investigadores recurrieron a la espectroscopía de precisión. Imaginemos que un exoplaneta pasa justo por delante de su estrella, un fenómeno conocido como 'tránsito'. En ese crítico momento, la luz estelar es 'filtrada' por el aire del exoplaneta justo antes de emprender su largo viaje hacia la Tierra. Y así, igual que un prisma de cristal descompone la luz en un arcoíris, los espectrógrafos analizan con el máximo detalle esa luz estelar, porque cada uno de los gases atravesados por ella deja una firma inconfundible, una 'huella dactilar' exclusiva (franjas oscuras donde absorbe fotones) que revela su 'código de barras' químico.Los astrónomos detectaron la fuga de helio analizando el tenue «código de barras» que los gases del exoplaneta imprimen en la luz de su estrellaCherubim y su equipo confiaron, contra la opinión de muchos, en sus complejos cálculos matemáticos, según los cuales LHS 1140 b tenía por fuerza que estar expulsando helio de su atmósfera hacia el espacio. Después, para atrapar esa débil e hipotética señal, los investigadores recurrieron al instrumento WINERED acoplado al telescopio Magallanes Clay, en el Observatorio Las Campanas (Chile).El premio a su insistencia llegó en forma de un hallazgo asombroso en 2024. Fue entonces, de hecho, cuando confirmaron sin asomo de duda la presencia de helio escapando al espacio. Shreyas Vissapragada, coautor del estudio y astrónomo en el instituto Carnegie, lo describe así: «Fue una evidencia clara de una atmósfera en un exoplaneta de la zona habitable. Fue una emoción absoluta ver los espectros de tránsito y darnos cuenta poco a poco de las implicaciones de lo que estábamos viendo».Un infierno de radiaciónLas enanas rojas, que son las estrellas más comunes de la Vía Láctea, son extremadamente turbulentas en su juventud. Sus brutales erupciones estelares, de hecho, arrancan sin piedad las atmósferas de cualquier planeta que que tenga la mala suerte de estar demasiado cerca. Por eso, el mero hecho de que LHS 1140 b, que tiene más de 3.000 millones de años de edad, haya conservado la suya, es un auténtico milagro.David Charbonneau, jefe del Departamento de Astronomía de Harvard, admite su escepticismo inicial frente al atrevido plan de Cherubim, basado únicamente en simulaciones de ordenador sobre algo que jamás se había observado en mundos rocosos. «Collin analizó los planetas que conocíamos y predijo que este tendría una atmósfera de helio -confiesa Charbonneau-. Luego organizó el tiempo de observación en el telescopio, obtuvo los datos y la detección fue estadísticamente sólida como una roca».Jason Dittmann, por su parte, que participó en el descubrimiento de LHS 1140 b en 2016, explica que la mera detección del planeta ya fue, de por sí, toda una hazaña de análisis de datos. Para lograrlo, de hecho, el científico tuvo que entrenar a una inteligencia artificial para filtrar las nubes y el clima de la propia Tierra que emborronaban las observaciones terrestres. Dittmann califica de 'rompedor' el hallazgo actual, y afirma que «la parte emocionante de este artículo es que esta es la primera vez que vemos un planeta rocoso, similar a la Tierra, que podría tener una atmósfera».Resulta irónico pensar que hace apenas dos décadas aún nos preguntábamos si siquiera existían otros planetas de tipo terrestre. Luego supimos que son comunes, y además encontramos algunos en la zona habitable de sus estrellas. La siguiente pregunta era si alguno de ellos había logrado mantener una atmósfera. Algo que el nuevo estudio acaba de contestar afirmativamente. Puede que la siguiente pregunta sea, directamente, la de saber si en alguno de sos mundos pudo surgir la vida.Un clima estructurado en capasPero lo que cuentan los datos espectroscópicos del nuevo estudio de 'Science' va más allá de un simple rastro de gas, y nos desvelan un mundo complejo y estructurado. Los investigadores, en efecto, sugieren que la atmósfera está sufriendo un proceso de fraccionamiento porque las observaciones apuntan a que la parte más alta de la capa superior está dominada por el helio y carece de hidrógeno, lo cual indica la presencia de una dinámica fascinante llamada 'trampa fría' en la tropopausa de LHS 1140 b. Podemos pensar en un enorme (e invisible) colador térmico: si en la superficie de este mundo hay agua oceánica, su vapor intenta subir hacia el espacio. Pero no lo consigue, porque a medio camino choca contra temperaturas tan extremadamente gélidas que se congela inmediatamente y 'llueve' de nuevo hacia abajo. Solo el helio y otros elementos muy ligeros logran cruzar esa frontera, asomando la cabeza hacia el espacio para ser empujados por el viento estelar. Esto significa que las moléculas portadoras de vida, como el H2O y el CO2, podrían estar perfectamente a salvo, atrapadas cerca de un suelo rocoso calentado por la presión.El misterio de la frontera cósmicaPero aún hay más. Para asombro de los investigadores, cuando el equipo apuntó los telescopios de nuevo en 2025, la señal del helio se había difuminado. Un comportamiento intermitente que revela que la atmósfera no se está perdiendo en un chorro constante, sino que se trata más bien de una fuga 'variable', ligada probablemente a los violentos 'latidos' periódicos de la estrella «¡Es un raro privilegio presenciar cómo la atmósfera de un planeta extrasolar cambia en escalas de tiempo humanas tan cortas!», señala Vissapragada.La confirmación llegó también por la vía de la negación. Porque el hermano gemelo de este mundo, LHS 1140 c, orbita aún más cerca de la misma estrella, cumpliendo su año en apenas 3,7 días. Sometido a un infierno de radiación cinco veces superior a la Tierra, los astrónomos han comprobado que es poco más que una roca inerte y desnuda. Ambos mundos, por lo tanto, delimitan con precisión lo que la ciencia denomina la 'costa cósmica', es decir, la frágil línea divisoria que separa a los exoplanetas pelados y calcinados de aquellos afortunados que lograron retener un cielo sobre sus superficies.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Descubren un extraño mono con los labios naranjas en el Congo noticia Si La próxima gran tormenta solar será mucho peor de lo que se creíaCon todo, este indiscutible triunfo científico es sólo la avanzadilla de lo que está por llegar. Con el helio confirmando la existencia del aire, la comunidad internacional tiene ahora claro el objetivo. Durante los próximos cuatro o cinco años, a través del programa Rocky Worlds DDT, el poderoso Telescopio Espacial James Webb clavará su mirada en LHS 1140 b, escudriñando su atmósfera inferior a la caza del tesoro más grande imaginable: el rastro espectral del agua y el carbono. Si lo logra, habremos encontrado, por fin, el que podría ser nuestro primer hogar potencial en las profundidades de la galaxia.
José Manuel Nieves

Descubren una nueva especie de mono con los labios naranjas en el corazón del Congo

1 semana 2 días ago
Un grupo de científicos ha descubierto en las profundidades de la selva del Congo una nueva especie de mono, hasta ahora desconocida para la ciencia. El animal, denominado Colobus congoensis y apodado localmente 'Likweli', es negro con unas llamativas manchas naranjas en la boca y unas marcas en los pómulos y alrededor de los ojos similares a una máscara. Además, produce unas fuertes y llamativas vocalizaciones. Se trata del quinto mono africano descrito en los últimos 75 años y de uno de los hallazgos de primates más importantes de las últimas décadas. Por desgracia, aunque acabamos de conocerlo, los investigadores advierten de que podría estar ya en peligro de extinción debido a su distribución limitada, la pérdida de hábitat y la presión de la caza. El primer indicio de la existencia de este extraño primate se produjo en 2008, cuando conservacionistas fotografiaron un gran mono negro durante una expedición entre los densos bosques del Parque Nacional de Lomami. Pero la imagen solo mostraba el lomo del animal y era demasiado borrosa para determinar de qué especie se trataba. Una década después, el primate volvió a ser captado, esta vez con suficiente detalle para mostrar su rostro, cuerpo y cola. Los científicos comprendieron que estaban viendo un mono que no podían identificar, así que impulsaron una misión en su búsqueda.El equipo internacional de investigadores de la Universidad Atlántica de Florida (FAU), la Universidad de Yale y la Sociedad Zoológica de Frankfurt, entre otras instituciones, halló al misterioso Likweli en la remota zona interfluvial entre los ríos Lomami y Congo. Relativamente pequeño, con un peso aproximado de 7 kilogramos, el mono se distingue por su pelaje negro y sedoso, una larga cola también negra y, lo que es más llamativo, la piel de la cara negra y gris oscura, similar a una máscara. Largos pelos negros y puntiagudos salen disparados de los lados del rostro, la frente y la coronilla. Pero el rasgo más llamativo es la piel de color anaranjado alrededor de la boca, que contrasta intensamente con el resto de la cara. Además, en la base de la cola, tiene una brillante mancha blanca. En conjunto, estas características confieren a 'Likweli' un aspecto inconfundible, diferente al de cualquier otro colobo conocido. Los análisis morfológicos y genéticos demostraron que los 'Likweli' están estrechamente emparentados con los monos colobos negros ( Colobus satanas ), a pesar de que ambas especies están separadas por más de 1.200 kilómetros de bosque. Los investigadores estiman que divergieron hace entre 5, y 4 millones de años, lo que representa una separación mucho más temprana que la de otras especies del género. Un ejemplar observa atentamente desde una rama. Junior Amboko, Universidad Atlántica de FloridaRugidos impactantes'Likweli' también tienen su propio carácter, una naturaleza que los investigadores describen como «tranquila y vigilante». En vez de huir ante la presencia humana, como hacen muchos otros primates, estos monos ascienden a las zonas más altas del dosel y observan. «En algunos casos permanecieron en el mismo lugar durante más de una hora, observándonos. A menudo da la impresión de que nos estamos estudiando mutuamente», explican los científicos. Otro comportamiento distintivo son sus fuertes llamadas, conocidas como rugidos, distintas de las de sus parientes más cercanos. Estas vocalizaciones pueden propagarse a grandes distancias por la selva tropical. Observar cómo rugen con sus labios naranjas es especialmente impactante, según los científicos. «Este descubrimiento es emocionante, ya que pone de relieve la extraordinaria diversidad de mi tierra natal y la gran cantidad de especies que aún permanecen sin documentar», afirma Junio Amboko, investigador de la FAU y coautor del estudio que se publica este miércoles en PLOS ONE . «Incluso en regiones que ya han sido exploradas científicamente, siguen apareciendo especies completamente nuevas. Este descubrimiento refuerza la magnitud de la biodiversidad que aún permanece sin documentar en la cuenca central del Congo y cómo esta región continúa transformando nuestra comprensión de la evolución y la conservación de los primates», añade John A. Hart, primer autor y científico conservacionista de la Fundación Lukuru para la Investigación de la Vida Silvestre. Mapa de distribución de la nueva especie. John Hart, Fundación para la Investigación de la Fauna Silvestre de LukuruEspecie en peligro'Likweli' ocupa un área de al menos 1.700 kilómetros cuadrados, mucho menor que la de la mayoría de los demás monos colobos, al este del río Lomami. Habita bosques primarios intactos, con árboles gigantes, un dosel denso y numerosos arroyos. Estos bosques le proporcionan todo lo que necesita: hojas jóvenes y maduras, frutos, flores y semillas. Allí viven en grupos sociales pequeños, a menudo en compañía de otras especies de monos. Pero no lo tiene fácil. Debido a su distribución extremadamente limitada, su pequeña población, la creciente presión de la caza y la continua pérdida de hábitat, su futuro no parece muy optimista. Es especialmente vulnerable incluso a cambios ambientales relativamente pequeños. Los científicos proponen que la especie sea clasificada como En Peligro en la Lista Roja de la UICN. La mayor parte de su hábitat conocido se encuentra dentro del Parque Nacional Lomami, por lo que consideran fundamental la protección de la región para la supervivencia del animal. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Astrónomos españoles detectan azúcar en el espacio noticia Si El eclipse convertirá la noche del 12 de agosto en oro para el turismoPara Kate Detwiler, doctora, autora principal y profesora de ciencias biológicas en la FAU, «el descubrimiento de Colobus congoensis es a la vez un triunfo científico y un recordatorio aleccionador de que algunas de las criaturas más raras de la Tierra pueden desaparecer antes de que el mundo siquiera sepa que existen».
Judith de Jorge

SpaceX cancela abruptamente el vuelo de prueba de Starship

1 semana 2 días ago
SpaceX canceló el jueves el que iba a ser el primer vuelo de Starship desde que la compañía salió a bolsa, suspendiéndolo abruptamente justo cuando el cohete propulsor comenzaba a encenderse.«Algunos de los motores no arrancaron, lo que provocó la interrupción automática del lanzamiento. Ahora se está descargando el combustible. Esperamos que el próximo intento de lanzamiento sea en unos días», escribió el director de la compañía, Elon Musk, en X.Este iba a ser el decimotercer vuelo de ese gigantesco cohete.Cuando finalmente despegue, los objetivos del vuelo serán similares a los de un viaje que resultó en gran medida exitoso en mayo, en el que se presentó la última edición de la potente Starship, su modelo de tercera generación.Los objetivos de esa prueba eran esencialmente demostrar los nuevos diseños en vuelo.Sin embargo, no estuvo exenta de algunos problemas, entre ellos fallos en el motor del propulsor Super Heavy que obligaron a estrellarse en el Golfo de México en lugar de realizar un regreso de precisión.La compañía afirmó que «se han realizado varias modificaciones en el hardware y el software para solucionar los problemas detectados en el vuelo anterior».En el próximo intento, SpaceX aspira a ejecutar sin contratiempos el lanzamiento, el ascenso, la separación de etapas, el encendido de impulso y el encendido de aterrizaje del propulsor en alta mar.La etapa superior desplegará 20 satélites Starlink V3, y SpaceX ha anunciado que probará el reencendido de un motor Raptor en el espacio.También se pondrán a prueba las mejoras del escudo térmico de la Starship.Este último vuelo será el primero después de que SpaceX, la empresa de Musk , saliera a bolsa en Wall Street en junio, con una oferta pública inicial récord.La compañía aeroespacial ha expandido rápidamente su servicio de internet por satélite y ha manifestado grandes ambiciones para la creación de centros de datos de IA en el espacio.Hay mucho en juego con el progreso de SpaceX : la compañía tiene un contrato con la NASA para producir una versión modificada de Starship que sirva como sistema de aterrizaje lunar.
AFP