El ritmo de su risa se ha mantenido prácticamente inalterado a lo largo del tiempo, ofreciendo nuevas pistas sobre los orígenes del lenguaje humano.
Mientras aún se buscan supervivientes entre los escombros de las zonas afectadas de Venezuela por los dos terremotos de 7,2 y 7,5 que azotaron el país el pasado miércoles, la tierra bajo sus pies sigue rugiendo. Centenares de réplicas (y subiendo) se han podido sentir desde entonces, un hecho que hace augurar que la cifra de víctimas, hasta ahora en 1.719 (17 de ellas españolas) y de los 3.150 heridos seguirá aumentando en las próximas horas. El último sismo registrado hace apenas unas horas ha escalado hasta una magnitud de 4,6 . Con hipocentro (el lugar exacto donde se genera el terremoto) muy cerca de Caracas y La Guaira , y a tan solo 10 kilómetros de profundidad, estas réplicas, si bien mucho más débiles que los terremotos originales, «pueden ser terribles si son de baja profundidad y cercanas a los edificios e infraestructuras dañadas previamente», explica Raúl Pérez, geólogo de emergencias del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y miembro del Grupo de Asesoramiento de Emergencias del CSIC. Hasta el momento, la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas ( Funvisis ) ha registrado un total de 355 réplicas, aunque esta estimación probablemente se quede corta. «Hay que pensar que los servicios sismológicos pueden estar dañados y los terremotos por debajo de magnitud 2 o inferiores no se estarán detectando en su totalidad», indica Pérez, quien augura «días y semanas» de temblores después del destructivo e inusual 'doblete sísmico' sufrido hace cinco días. «Para terremotos de magnitud de entre 7 y 7,5 se esperan miles de réplicas», señala. Noticia relacionada fototexto No No Cómo se extendió el temblor: los mapas y gráficos que explican la tragedia Sara I. BelledDe hecho, según modelos estadísticos del USGS, existe actualmente una probabilidad del 50% de experimentar una réplica de magnitud 5 o superior en las próximas semanas, elevándose a un 70% en el plazo de un mes. «Sin embargo, la primera semana suele ser la más potente en réplicas fuertes», indica el experto. Es importante recalcar que la zona se encuentra en un enclave complejo en el que las placas del Caribe y Sudamericana interaccionan en estructuras tectónicas activas como las fallas de Boconó y San Sebastián, donde las placas no chocan frontalmente, sino que se deslizan lateralmente. «Y allí donde donde se ha producido un terremoto destructivo, es seguro que se produzca otro similar en el futuro, aunque no sabemos cuándo», señala Pérez. El experto del IGN recuerda que el último episodio de características parecidas se dio a principios del siglo XX, «por lo que la falla, en este caso, ha estado cargándose tectónicamente durante 120 años».La importancia de estudiar estos episodiosAunque los daños y las pérdidas ya auguran un episodio terrible, en el aspecto científico estos episodios sísmicos abren una puerta a comprender mejor cómo se comportan las fallas y cómo puede mejorar la preparación frente a futuros seísmos. «Gracias a los modelos ya podemos estimar la zona más probable de ocurrencia y el tamaño de la réplica máxima -señala Pérez-. Sin embargo, todavía no podemos predecir con exactitud dónde ocurrirán». «Los terremotos de Venezuela han demostrado que, aunque los terremotos no pueden evitarse ni predecirse, sí es posible reducir parte de sus consecuencias mediante sistemas capaces de detectar rápidamente el inicio del evento y alertar a la población», explican por su parte al SMC Lucía Escudero Palencia, investigadora predoctoral, y Maurizio Mattesini, catedrático en el Departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid. «La incorporación de nuevas tecnologías, como las redes de teléfonos móviles utilizadas en este caso, amplía además las posibilidades de vigilancia y alerta, especialmente en regiones donde las redes sísmicas convencionales son más limitadas».
Un equipo de investigación francés demuestra, por primera vez, que los conservadores de uso común en alimentos procesados pueden aumentar el riesgo de hipertensión y de infarto.
Un ensayo clínico a gran escala sugiere que el consumo de Omega 3 podría no mejorar la función cognitiva. Por lo tanto, las expectativas excesivas sobre los suplementos para la prevención de la demencia podrían ser infundadas.
Satélites públicos y privados son esenciales para priorizar las tareas de rescate y atención a la población afectada
La comparación con una treintena de especies muestra que el ajuste en el canal del parto y la cabeza del feto es tan estrecho o más que en las humanas
Flexion Robotics, una startup fundada por antiguos ingenieros de Nvidia, ha ideado una forma ingeniosa de entrenar a los robots para que realicen tareas útiles.
Con la llegada del buen tiempo es muy fácil disfrutar de los diferentes fenómenos astronómicos que aparecen en el cielo. Este verano está marcado por uno de ellos: el histórico eclipse total de Sol del miércoles 12 de agosto. Se trata del primer fenómeno de este tipo visible desde la Península Ibérica en más de un siglo.Pero para calentar motores, este mes se despide con uno de los fenómenos más destacados y característicos de esta época del año: la luna llena de junio, que se conoce popularmente como 'luna de fresa'.Se trata de una de las citas astronómicas más importantes del mes. Su horario, ya entrada la madrugada, permitirá verla alta en el cielo durante gran parte de la noche. Sin embargo, las mejores imágenes de la luna suelen captarse cerca de su salida o de su puesta.¿A qué hora se podrá ver la 'luna de fresa' en España?La 'luna de fresa' se verá en su máximo esplendor durante la madrugada del martes 30 de junio, a las 01:57 horas en la España peninsular (00:57 en Canarias). El mejor momento para observarla es cuando aparece baja sobre el horizonte, pues la luz lunar atraviesa una mayor capa atmosférica, lo que muestra un color más cálido del satélite.Este es el momento astronómico exacto para ver la 'luna de fresa'. Sin embargo, se puede disfrutar de la luna llena tanto las noches previas al fenómeno como las siguientes al mismo.¿Por qué se llama 'luna de fresa'?A priori puede parecer que el nombre hace referencia al tono rojizo que adquiere en algunos momentos, pero según indican desde 'National Geographic', esta designación viene de las tradiciones de los pueblos nativos americanos. Para ellos, la luna llena de junio coincidía con el inicio de la cosecha de fresas en el noreste de Estados Unidos. De este modo, bautizaron a la luna de ese momento del año como 'de fresa' para marcar el comienzo de la recolección.Dónde ver la 'luna de fresa' en EspañaPara poder disfrutar de la observación del satélite en este momento especial, hay varias recomendaciones que podemos llevar a cabo, como buscar lugares elevados y alejados de la contaminación lumínica, aprovechar los posibles claros de nubes, llevar prismáticos o telescopio si se desea apreciar más detalles y tener paciencia.Aunque, según explica eltiempo.es, la observación de este fenómeno no requiere telescopio y podrá verse a simple vista desde cualquier punto de España si la nubosidad lo permite.Noticia relacionada general No No El eclipse solar convertirá a Galicia en el epicentro del turismo astronómico en Europa ABCEste plenilunio cierra un mes de junio con diferentes fases lunares (cuarto menguante el 8 de junio, luna nueva el 15, cuarto creciente el 21 y luna llena el 30). Además, llega tras el solsticio que marcó el inicio del verano en el hemisferio norte el pasado 21 de junio.
La Miguel Hernández abre una investigación interna después de que la Federal de Río Grande do Norte exigiera explicaciones, en medio de una campaña en redes
Naiara Galarraga Gortázar
La física cuántica nació de madrugada y casi con culpa. Es el 7 de octubre de 1900 y el físico Heinrich Rubens le lleva unos datos experimentales a Max Planck a su despacho en la Universidad de Berlín. Está estudiando la radiación del cuerpo negro –esa relación entre temperatura y color que vemos en las brasas cuando pasan del rojo al amarillo, por ejemplo–. Pero los resultados no encajan con lo que se sabe hasta ahora. Se pasa toda la noche en vela intentando resolver aquel misterio. Y entonces Planck lanza una hipótesis casi herética: quizá la energía no es continua, quizá está hecha de pequeños paquetes discretos. Pero eso dinamitaría todo lo que se sabe hasta ahora… Y a Planck le cuesta admitir aquello, incluso aunque las ecuaciones encajen perfectamente. «La física cuántica nace casi disculpándose», dice Sònia Fernández-Vidal, comisaria de la exposición ' Revolución cuántica ', al principio de la muestra, recién inaugurada en el Espacio Fundación Telefónica en Madrid.Abierta hasta el 11 de octubre en la tercera planta de la fundación, 'Revolución cuántica' convierte esa grieta científica en un viaje visual, histórico y filosófico que explica cómo una teoría nacida para resolver anomalías acabó transformando la tecnología contemporánea. Más de 120 piezas, entre manuscritos históricos, instalaciones inmersivas, vídeos y experiencias interactivas, trazan el camino que va desde Galileo y Newton hasta los ordenadores cuánticos refrigerados a temperaturas cercanas al cero absoluto.Porque antes del caos cuántico hubo un universo perfectamente ordenado. Durante siglos, la física describió el cosmos como una maquinaria exacta. Newton había convertido el universo en un reloj suizo: determinista, previsible y objetivo. «Con las leyes de Newton que estudiamos en la escuela, si tú sabes la posición y la velocidad de una partícula, sabes su trayectoria, incluso el futuro y el pasado», explica Fernández-Vidal. La exposición reconstruye ese paradigma clásico con primeras ediciones de Galileo procedentes de la Biblioteca Nacional y de la Complutense, junto a referencias a Maxwell y su teoría electromagnética de la luz. Pero entonces, con aquel experimento de Planck, vieron que la luz no seguía las mismas reglas…Y se desentrañó la luz (un poco)La segunda parte de la exposición se adentra en la crisis de finales del XIX en la que la ciencia comenzó a resquebrajarse por culpa de la luz. Allí se le suman a Planck, Albert Einstein y Niels Bohr como protagonistas de una revolución que desmontó las certezas clásicas. Fernández-Vidal lo resume con una metáfora doméstica: «Imaginaos que la luz fuese un salchichón. Según la física clásica podías hacer lonchas infinitamente delgadas. Planck descubre que llega un momento en que ya no puedes cortarla más». Ese límite mínimo es el cuanto de energía.La exposición convierte conceptos abstractos en experiencias casi físicas. Una instalación interactiva diseñada por Dotdotdot permite experimentar el efecto fotoeléctrico de Einstein, ese fenómeno que hoy abre automáticamente las puertas del supermercado y que en 1905, aunque no era tan recurrente en el día a día, ayudó a demostrar que la luz podía comportarse también como partícula. Porque ahí empezó el gran escándalo cuántico: la luz era onda y partícula a la vez .El nacimiento de la mecánica cuánticaEn los años veinte, Werner Heisenberg, Erwin Schrödinger y Paul Dirac levantaron una nueva física, la mecánica cuántica, donde las reglas clásicas dejaban de servir. El principio de incertidumbre de Heisenberg dinamitó la idea de control absoluto del universo: no podemos conocer al mismo tiempo y con precisión total la posición y la velocidad de una partícula. Cuanto más sabemos de una cosa, menos sabemos de la otra. El universo dejaba de ser un mecanismo perfectamente calculable.Luego apareció Schrödinger con su gato encerrado en una caja. Vivo y muerto al mismo tiempo hasta que alguien abre y mira. La metáfora parecía absurda, pero explicaba uno de los conceptos más desconcertantes de la cuántica: la superposición. Las partículas pueden existir en varios estados simultáneamente hasta que una observación obliga al sistema a decidirse. «El preguntarle a la luz o a un electrón lo que es condiciona cómo se va a mostrar», resume Fernández-Vidal. Einstein nunca soportó aquella idea y protestaba: «Yo quiero creer que la Luna está ahí cuando no la estoy mirando».Algunas obras expuestas en la muestra 'Revolución cuántica', en el Espacio Fundación Telefónica. Javier AriasLa exposición entra entonces en el territorio más incómodo: el de una realidad que quizá no existe de manera independiente a quien la observa. Y ahí aparece otro de los grandes fantasmas cuánticos: el entrelazamiento. Dos partículas pueden quedar conectadas aunque estén separadas por distancias enormes. Lo que ocurre en una afecta instantáneamente a la otra. Einstein llamó 'acción fantasmagórica a distancia', si bien estaba convencido de que la teoría estaba incompleta. Décadas después, los experimentos acabaron demostrando que aquella conexión imposible era real.Y después llega el futuroLa última sala aterriza en la segunda revolución cuántica: computación, criptografía y telecomunicaciones. Allí aparece la réplica a tamaño real de uno de los ordenadores cuánticos del Barcelona Supercomputing Center (BSC), suspendido como una lámpara dorada de ciencia ficción. «Todo esto es el envoltorio», explica Artur García, líder del grupo de cuántica del BSC-CNS, señalando la enorme estructura metálica. «El ordenador real apenas es un pequeño chip escondido en la parte inferior, aislado a temperaturas cercanas al cero absoluto para evitar cualquier interferencia, lo que llamamos ruido». A pocos metros, un reloj marca una cuenta atrás inquietante: el momento en que la computación cuántica será capaz de romper, según Google, uno de los grandes pioneros actuales en esta nueva tecnología, los sistemas de encriptación clásicos que hoy protegen bancos, comunicaciones y datos personales. El tiempo corre.Noticia relacionada general No No ¿Puede un reloj experimentar dos tiempos diferentes y hacerse más joven y más viejo a la vez? José Manuel NievesY entonces todo vuelve al principio. A Planck encerrado una noche de 1900 intentando entender por qué unas brasas cambiaban de color de una forma que las ecuaciones no podían explicar. La física cuántica nació de una anomalía minúscula, casi invisible. Más de un siglo después, aquella grieta abierta en la realidad sigue expandiéndose.
El hallazgo de microplásticos en muestras de heces en erizos derivó en el hallazgo de microplásticos en una fuente inquietante: productos comerciales de alimento para mascotas. Así fue como ocurrió.
Durante los primeros años del automóvil conducir era una experiencia bastante más incierta de lo que hoy imaginamos. El conductor debía atender al camino, controlar el vehículo, esquivar baches, vigilar a peatones y, además, adivinar lo que sucedía detrás de él. La carretera era un territorio de sorpresas y una de las más incómodas era no saber quién venía por detrás hasta que ya era demasiado tarde.En ese contexto el espejo retrovisor no fue una excentricidad ni un lujo técnico: fue una respuesta práctica a una carencia muy concreta. Los primeros automovilistas aprendieron pronto que girar la cabeza para mirar hacia atrás era una maniobra torpe y peligrosa. Cada vez que lo hacían, abandonaban durante unos segundos la escena principal: lo que tenían delante.El automóvil introdujo un tipo de velocidad desconocido para el mundo anterior. Con los carruajes todavía era posible percibir el entorno de forma más abierta, pero el coche obligó a mirar en una sola dirección. A medida que aumentaba la circulación, también crecían los adelantamientos, los cambios de carril y la necesidad de anticipar maniobras.Noticia relacionada general No No La primera persiana de la historia nació en un desierto Pedro GargantillaPor eso el espejo retrovisor no debe entenderse solo como un accesorio. Fue, en realidad, una extensión de los sentidos. El vehículo necesitaba un «segundo ojo» que permitiera vigilar el tráfico posterior sin perder contacto con la carretera principal.La historia del retrovisor tiene algo de ingenio improvisado. Antes de que existieran diseños normalizados algunos conductores recurrieron a pequeños espejos domésticos colocados en el interior del coche. Era una solución casi artesanal: un objeto corriente, adaptado a una necesidad nueva.La anécdota más citada sitúa uno de los primeros usos documentados en 1911, cuando Ray Harroun instaló un espejo en su coche para la carrera de Indianápolis. Su propósito era claro: no depender de un acompañante que le indicara lo que venía detrás. Aquel pequeño gesto mostró que el problema tenía remedio, y además un remedio sencillo.Del ingenio al estándarAhí está la verdadera revolución del espejo retrovisor: permitió observar la retaguardia sin abandonar la visión frontal. Parece obvio hoy, pero en su momento cambió la manera de conducir. De pronto el conductor podía decidir con más seguridad si adelantar, frenar o mantener la trayectoria.Ese cambio tuvo también una dimensión psicológica. Con el retrovisor el automóvil dejó de ser una máquina ciega por detrás. El conductor adquirió una sensación nueva de control, y con ella llegó una conducción más estable y previsible.Como ocurre con muchos inventos útiles, la mejora llegó rápido. Lo que empezó como una adaptación casera terminó convirtiéndose en un elemento fijo de los vehículos.Primero se consolidó el espejo interior y después aparecieron los laterales, que ampliaron la información disponible sobre el entorno.Con el tiempo, el diseño se afinó. Los espejos dejaron de ser simplemente superficies reflectantes para convertirse en piezas pensadas para minimizar el ángulo muerto,resistir vibraciones y adaptarse a distintas posiciones de conducción. Más tarde llegarían los sistemas eléctricos, el espejo antideslumbrante y, ya en época reciente, las cámaras que cumplen la misma función con tecnología digital.El espejo retrovisor no tiene la épica de una gran máquina ni el prestigio de un descubrimiento científico, su historia es más modesta, pero precisamente por eso es más interesante. Nació de una necesidad inmediata, se apoyó en un objeto común y terminó resolviendo un problema que afectaba a todos los conductores.MÁS INFORMACIÓN noticia Si El accidente más nutritivo de la historia: cómo una botella cambió la infancia para siempre noticia Si La alcayata: de tropiezo medieval a soporte imprescindibleEn cierto sentido, su éxito demuestra que la innovación a veces surge cuando alguien mira un problema cotidiano con ojos nuevos y descubre que una solución aparentemente menor puede cambiar por completo la seguridad de una actividad.
“Impulsado por el cambio climático y el calentamiento global, el fenómeno de la ola de calor que antes se producía una vez en una generación ahora ocurre casi anualmente", dijo el director de la OMS. España, Francia y Alemania, los más afectados.