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  • El método Nvidia Jensen Huang y la creación de un gigante tecnológico
    2 meses ago

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Menos mal que nos queda la ciencia, de momento

El País Ciencia
2 semanas 1 día ago
Frente a la deriva de polarización y verdades absolutas interesadas, se mantiene una perspectiva cada vez más minoritaria: la que aplica el método científico y acepta la verdad, guste o no
Celso Arango

Nancy Cartwright, filósofa: “La gente desconfía de la ciencia porque siente que el sistema les ha abandonado”

El País Ciencia
2 semanas 1 día ago
La pensadora, galardonada con el Premio Fronteras del Conocimiento en Humanidades, reflexiona sobre la evidencia y defiende la combinación de métodos para trasladar la investigación a la economía o la salud pública
Selva Vargas Reátegui

Con tres capas y hechas de resina: así son las ventanillas de los aviones

ABC
2 semanas 1 día ago
Un ciudadano serbio de 60 años ha vivido probablemente este viernes por la mañana una de las experiencias más traumáticas de su vida al ser succionado por la ventanilla de un avión que se dirigía de Tesalónica (Grecia) a Memmingen (Alemania) y quedar «colgado cabeza abajo» en pleno vuelo. Fueron otros pasajeros quienes lograron reintroducir en el aparato al hombre, que no se había desabrochado el cinturón de seguridad, y evitaron el fatal desenlace. «Una ventanilla de pasajeros se desprendió en pleno vuelo , poco después del despegue», ha informado en un comunicado Ryanair, la compañía propietaria de la aeronave involucrado en el incidente. Tras lo sucedido, el fabricante estadounidense Boeing, constructor del aparato implicado, ha indicado que «tiene conocimiento del incidente ocurrido en el vuelo FR1879». Por su parte, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) afirmó estar «dispuesta a prestar apoyo» a las autoridades griegas competentes. Las informaciones iniciales apuntan a que la ventanilla ha sido destruida por un fragmento desprendido de uno de los dos motores del aparato. Ahora bien, ¿ cómo están compuestos estos elementos de las aeronaves y qué supone su rotura en pleno vuelo, como ha ocurrido este viernes?Las ventanillas de los aviones están formadas por tres capas distintas fabricadas en resina acrílica y sintética muy resistente: la exterior, la intermedia y la interior. Esta última es la que está en contacto con la cabina, mientras que las dos primeras forman parte del fuselaje y se consideran «estructurales», según informa la Sociedad Aeronáutica Española en su página web. La rotura durante el vuelo de las dos capas más exteriores supondría una descompresión explosiva que puede ser fatal. Sin embargo, la ventana interior es prácticamente decorativa, con la única función de evitar que los pasajeros arañen los paneles exteriores.Un orificio en el panel centralAdemás, la capa intermedia cuenta con un pequeño orificio -conocido como 'respiradero'-, que actúa como una válvula. En contra de lo que algunos viajeros podrían pensar, no se trata de un defecto de fabricación o un desperfecto, sino de una herramienta para equilibrar la presión del aire de la cabina y la del exterior.Este pequeño agujero preserva el panel central de la presión de cara a situaciones de emergencia. Además, ayuda a que no se empañe el cristal y que no se acumule hielo a pesar de los constantes cambios de temperatura que sufre la aeronave.Asimismo, es una medida de seguridad para que la cabina de pasajeros no se despresurice y pueda quedarse sin oxígeno . De esta forma, además de estar protegidos por si se rompe alguno de los paneles de las ventanas, se garantiza que los pasajeros puedan seguir respirando.¿Por qué son ovaladas?Tampoco la forma de las ventanillas de los aviones es casual: su diseño redondo u ovalado es una medida de ingeniería que permite al avión ascender a mayor altura , según explica la compañía Vidrio Panel. En el pasado, eran cuadradas y resultaban problemáticas en algunos vuelos, ya que la presión se concentraba en las esquinas de los marcos. Cuando los ingenieros repararon en este detalle, optaron por que la forma fuese ovalada para reducir el estrés sobre los materiales y evitar que la ventanilla pudiera romperse e incluso estallar, algo que sucedía con anterioridad. De hecho, en la década de los 50, varios aviones se estrellaron por este motivo, lo que propició que se produjera el cambio de forma.
África Albalá

Operación Periodo: así será la primera misión que estudie la menstruación en el espacio

ABC
2 semanas 1 día ago
Es un hecho que, antes o después, la Humanidad tendrá que ser capaz de reproducirse en el espacio. La sola idea de tener bases permanentes en la Luna, en Marte o en algún lejano asteroide, hace inevitable que, en algún momento, surja la que será la primera generación de seres humanos 'espaciales'. ¿Pero estamos preparados para ello?La cuestión es mucho más seria de lo que parece. Se trata de determinar si nuestros cuerpos están equipados biológicamente para concebir, gestar y dar a luz en gravedad cero, o en las superficies de la Luna o de Marte. Y, hoy por hoy, la respuesta de la ciencia es un rotundo 'no'. Nuestro inminente futuro espacial choca de frente con un entorno hostil que parece diseñado para aniquilar la vida, y lo cierto es que conocemos aún muy poco sobre los efectos de la microgravedad y la radiación en nuestras células sexuales.Las tres amenazas para la fertilidadUn reciente informe publicado en 'Reproductive Biomedicine Online' puso recientemente sobre la mesa la ausencia total de garantías para la reproducción humana fuera de nuestro planeta. En aquel estudio, el investigador Giles Palmer y su equipo identificaron tres barreras fundamentales. La primera es la radiación cósmica. En el espacio profundo, en efecto, sin la coraza protectora del campo magnético terrestre, la radiación actúa como una lluvia incesante de 'balas' microscópicas capaces de atravesar el fuselaje de las naves y dañar irreversiblemente el frágil ADN de óvulos y espermatozoides.La segunda amenaza, por supuesto, es la microgravedad, que altera la fisiología celular y los fluidos corporales. Nuestro sistema circulatorio y celular es como una compleja red de tuberías, diseñada exclusivamente para bombear líquidos contra la gravedad terrestre. Pero si quitamos esa gravedad de la ecuación, los fluidos se acumularán donde no deben, la presión interna cambiará y los delicados procesos que rigen la formación de células reproductoras perderán su 'brújula' y ya no sabrán dónde deben ir. Y, en tercer lugar, aunque no por ello menos importante, está la disrupción de los ritmos circadianos. No olvidemos que, a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), el Sol sale y se pone 16 veces al día. Y si el simple hecho de viajar a otro huso horario en la Tierra ya nos causa jet lag, imaginemos qué no hará un reloj biológico en el que el amanecer y el anochecer ocurren cada 90 minutos. Según los expertos, el resultado será un auténtico caos hormonal que trastocará por completo los ciclos que regulan nuestra fertilidad.El inquietante aviso de los ratonesHasta ahora, los experimentos previos han arrojado resultados que invitan, como mínimo, a la prudencia. Hace unos años, el envío a la ISS de esperma liofilizado (congelado y deshidratado) de ratón confirmó la crudeza del entorno espacial: en menos de un año, la radiación indujo graves alteraciones y daños genéticos en las muestras. Es cierto que, posteriormente, se lograron nacimientos de crías de ratón sanas al fecundar esos óvulos aquí en la Tierra, pero esto se debió a la asombrosa capacidad natural del óvulo terrestre para detectar y reparar el ADN dañado del espermatozoide.Sin la protección de la magnetosfera terrestre, concebir y gestar en la Luna o en Marte plantea un riesgo crítico de malformaciones o de fracaso reproductivo totalEste resultado, lejos de tranquilizarnos, plantea una duda que pone los pelos de punta a los biólogos: ¿Podría un embrión humano en pleno desarrollo reparar ese enorme daño genético si la concepción ocurriera en el espacio, sometido a una lluvia radiactiva constante? Nadie lo sabe. En pocas palabras, concebir en la Luna o en Marte supone un riesgo crítico de malformaciones o de fracaso reproductivo total. Todo apunta a que las futuras colonias dependerán de biobancos fuertemente blindados, en cuyo interior se almacenarán embriones fecundados previamente en la Tierra, y de técnicas de reproducción asistida muy avanzadas.El elefante en la nave: los derechos de la mujerSin embargo, y a pesar de los los estudios con ratones, las simulaciones de gravedad y las células liofilizadas, faltaba una prueba, un test fundamental que había sido incomprensiblemente ignorado durante el último medio siglo de exploración espacial y que, por fin, alguien ha decidido llevar a cabo. Se trata, además, de una prueba que no solo tiene que ver con la reproducción humana en sí, que también, sino con un asunto mucho más 'terrenal': los derechos de la mujer y el diseño sesgado de la medicina aeroespacial.Hace 46 años, los ingenieros de la NASA llegaron a preguntarle a la astronauta Sally Ride si 100 tampones eran la cantidad adecuada para un vuelo espacial de seis díasDesde los albores de la era espacial, las astronautas han recurrido de forma sistemática a la supresión hormonal (mediante píldoras anticonceptivas o dispositivos intrauterinos) para evitar la menstruación durante sus misiones. Lo cual, lógicamente, ha provocado un enorme vacío de datos. No sabemos absolutamente nada sobre cómo funcionan los ciclos naturales en órbita ni qué le ocurriría a una mujer durante un viaje de años de duración a Marte. El sesgo es tan profundo que, hace 46 años, en 1978, los ingenieros de la NASA llegaron a preguntarle a la legendaria astronauta Sally Ride si 100 tampones eran 'la cantidad adecuada' para un vuelo espacial de apenas seis días.Aunque hoy la anécdota nos haga sonreír, es el reflejo de una cruda realidad: jamás en la historia se ha realizado un estudio científico dedicado en exclusiva a investigar la menstruación en el espacio. Hasta ahora.Operación Periodo: menstruar en gravedad ceroUna organización sin ánimo de lucro llamada Operation Period, liderada por jóvenes investigadoras de la Generación Z, ha decidido cambiar la historia. De modo que en 2027, la misión suborbital Operation Period-01 (OP-01) volará a bordo de una nave de Virgin Galactic con un objetivo claro: realizar el primer estudio sobre la menstruación en microgravedad.Los vuelos espaciales tripulados se han construido históricamente en torno a una definición muy estrecha del cuerpo humano», denuncia la científica e ingeniera Manju Bangalore.La ingeniera, científica e investigadora Manju Bangalore, fundadora de la organización, viajará personalmente al espacio junto a la ingeniera aeroespacial Priya Abiram para llevar a cabo estos experimentos. «No se trata solo de una primicia científica -subraya Bangalore-, sino de corregir un fallo de diseño fundamental. Los vuelos espaciales tripulados se han construido históricamente en torno a una definición estrecha del cuerpo humano. Estamos trabajando para ampliar esa definición y asegurar que la futura exploración espacial refleje toda la diversidad de la experiencia humana».Actualmente, y ante la casi total falta de información, las astronautas apenas tienen opciones reales sobre sus propios cuerpos más allá de la supresión hormonal. «Aunque los datos que tenemos, aunque limitados, dicen que en general es seguro menstruar -advierte Bangalore- en términos de misiones de larga duración no tenemos datos cuantitativos». Simple y llanamente no hay información suficiente para planificar misiones más largas con garantías pra las astronautas.Precisamente por eso, la misión OP-01 estudiará cómo se comportan los fluidos menstruales en un entorno sin gravedad. De la misma manera que el agua en la ISS no fluye hacia abajo, sino que flota formando esferas perfectas debido a la tensión superficial, la ciencia necesita comprender la dinámica exacta de los fluidos uterinos para diseñar productos de higiene espacial que sean eficaces y seguros, evitando infecciones o complicaciones en el entorno cerrado de una nave.Un impacto directo para las mujeres en la TierraLa misión no solo sentará las bases para que la Humanidad pueda establecerse en el cosmos, sino que destapará graves deficiencias de la medicina actual, y no solo de la que se refiere al espacio . Un ejemplo. Durante su investigación preliminar, Operation Period descubrió que, hasta fechas muy recientes, las grandes compañías ponían a prueba la capacidad de absorción de sus productos de higiene íntima utilizando simples soluciones salinas (agua con sal) en lugar de sangre real, cuyos componentes y viscosidad son radicalmente distintos.Según Bangalore, esta falta de rigor científico ha llevado a que los médicos diagnostiquen de forma errónea o insuficiente el sangrado menstrual abundante, un problema que, en Estados Unidos, afecta al 20% de las mujeres. «Espero que todas las que menstrúan puedan vivir su vida con plena dignidad y alcanzar su máximo potencial, y eso incluye a las astronautas», señala la ingeniera, que reconoce que este primer vuelo no bastará para responder a todas las incógnitas de golpe. «Nuestra esperanza es continuar repitiendo esta investigación para poder realizar futuros vuelos suborbitales, así como vuelos orbitales, para continuar creando conjuntos de datos más grandes».Prepararnos para colonizar el Sistema Solar requerirá, sin duda, dominar los cohetes y los sistemas de soporte vital. Pero si olvidamos estudiar la biología de la mitad de la población humana, el sueño de convertirnos en una especie multi planetaria podría terminar antes siquiera de haber empezado.
José Manuel Nieves

El incendio más mortal en 40 años: un repaso por los fuegos que han arrasado España

ABC
2 semanas 2 días ago
En España los fallecidos en incendios forestales han aumentado tras la tragedia ocurrida en la madrugada del viernes en Los Gallardos (Almería), con al menos 12 muertos hasta el momento.Se trataría de uno de los incendios más mortales de España , situándose por encima del ocurrido en Guadalajara a mediados de julio en 2005, en el municipio de La Riba de Saelices que arrasó con unas 13.000 hectáreas y con las vidas de 11 personas por una negligencia de unos excursionistas, según las estadísticas de Internacional Disaster Database.Todavía los incendios de 1979 de Lloret de Mar en Gerona ostentan uno de los récords de víctimas: con 21 fallecidos . Se llevaron la vida de siete hombres, cinco mujeres y nueve menores. Las pesquisas indican que se inició en tres focos diferentes pero aún se desconocen las causas.El incendio de 1984 en La Gomera (Canarias) fue el segundo que más víctimas arrojó. Este suceso, originado en septiembre en las proximidades del Parque Nacional de Garajonay, se cobró la vida de otras 20 personas tras quedar atrapadas.Antes de los sucesos de este viernes, en 2026 ya habían fallecido tres personas por incendios en distintas fechas, según el último avance de Protección Civil. El primero ocurrió en Escorca (Baleares), donde localizaron un hombre calcinado tras la extinción del incendio, el segundo en abril en Cenlle (Orense) y el más reciente en Soportújar (Granada) en las mismas condiciones que el primero. Los tres eran ciudadanos ajenos a los servicios estatales, pero en otros años la realidad ha variado bastante.Los equipos de emergencias entre las víctimasEn los últimos diez años, 34 personas han perdido la vida en incendios forestales en España, según la recopilación de ABC con datos de Protección Civil. De ellas, 15 formaban parte de los dispositivos de extinción y las otras 19 eran población ajena a las labores contra el fuego entre vecinos, agricultores y personas sorprendidas por las llamas.Uno episodio destacado se produjo en julio de 2022 en Losacio (Zamora), donde un incendio se cobró cuatro vidas: un agente de extinción y tres vecinos de la zona, dos de ellos fallecidos semanas después a causa de las heridas.Los datos reflejan además los riesgos que asumen los propios equipos de protección: en 2020 murieron dos tripulantes de un avión de rescate siniestrado en Orense, y en años como 2020 y 2024 se contabilizaron hasta cuatro víctimas entre agentes de protección civil. La principal causa se atribuye a incidentes durante las labores de extinción.Por meses, la mortalidad se concentra entre julio y octubre, la temporada alta de incendios forestales: con octubre de 2017 y de 2020 como los meses más letales. Fuera de esta franja, los casos son más puntuales y suelen estar ligados a quemas agrícolas de invierno o primavera.Previo a esta década, en una serie más amplia el Ministerio de Medio Ambiente contabilizó que entre 1979 y 2007 murieron 243 personas en España mientras realizaban tareas de extinción, ese grupo representaba el 78,2% del total .Los mayores incendios de EspañaEn lo que va de año se han producido 1.642 incendios , según el último avance informativo del Ministerio de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico actualizado a 28 de junio. El dato ya está por encima de la media de incendios de la última década, cifrado en 1621 incendios.Los incendios de mayor magnitud se sitúan más atrás. Desde 1968 hasta la actualidad, el incendio forestal que más superficie ha arrasado en España fue el declarado en 2012 en Cortes de Pallás, en Valencia, que afectó a 13 municipios y calcinó casi 29.000 hectáreas, acorde a las estadísticas del ministerio. Se produjo cuando dos trabajadores instalaban unas placas solares.Le siguen el incendio de Millares, también en Valencia, que en 1994 quemó 25.430 hectáreas repartidas entre 11 municipios tras el impacto de un rayo, y el de Murcia de ese mismo año, provocado por una línea eléctrica que afectó a cuatro municipios y arrasó 24.817 hectáreas.El mapa del fuego señala con fuerza al noroeste de la península ibérica. Orense es la provincia más castigada, que encabeza la lista de las provincias con más incendios de gran magnitud: 172 focos documentados hasta la fecha. De todos ellos, el fuego registrado en Carballeda de Valdeorras en 2022 destaca como el más virulento tras arrasar un total de casi 23.000 hectáreas.Otra de las zonas críticas es Cáceres, que acumula 152 grandes incendios en sus registros. Entre ellos sobresale el de Ladrillar, iniciado a las tres de la tarde del 11 de julio de 2022, un desastre ambiental que llegó a calcinar más de 10.000 hectáreas.
Sandra Vilches

La corte mexicana por fin analiza reconocer a las abejas como sujetos de derecho

Wired Ciencias
2 semanas 2 días ago
La abeja melipona es una especie nativa estrechamente vinculada con la economía, la alimentación, las tradiciones y la identidad cultural de las comunidades mayas de Hopelchén.
Fernanda González

El sol y el polvo del Sahara serán los verdaderos rivales en los cuartos de final del Mundial en Miami

Wired Ciencias
2 semanas 2 días ago
Según los científicos, los jugadores de Inglaterra y Noruega se enfrentarán bajo niveles extremos y peligrosos de estrés por calor, debido a un índice de temperatura de bulbo húmedo de casi 32 °C.
Isabella Ward

Este ratón orejudo desafía los límites de la vida a casi 7 km de altitud: así es cómo lo hace

ABC
2 semanas 2 días ago
Las cimas de la cordillera de Los Andes son lo más parecido que hay en la Tierra a la superficie de Marte. A 6.700 metros de altitud, la temperatura del aire se mantiene casi permanentemente bajo cero, los niveles de oxígeno se reducen a la mitad y la radiación es intensa. Este páramo desierto es un infierno en el que escasean la vegetación, el agua y la comida; solo hay roca y hielo. Cuando los arqueólogos llegaron allí en los años 70 y 80 descubrieron varias ruinas incas con momias humanas y, entre las piedras, los restos de unos ratoncillos. En ese momento, creyeron que los roedores habían sido trasladados hasta allí por esos antiguos pobladores, ya que en esas condiciones la vida de los mamíferos se consideraba imposible. Sin embargo, en 2020 un equipo de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EE.UU.) capturó un espécimen vivo de ratón orejudo andino ( Phyllotis vaccarum ) en la cima del pico de Llullaillaco, un volcán a ambos lados de la frontera entre Chile y Argentina. Además, los investigadores localizaron trece ejemplares momificados en las cumbres de tres volcanes vecinos. Sin la antigüedad suficiente para haber coexistido con los incas, los ratoncillos tenían que haber ascendido por sí mismos. Los hallazgos convertían al ratón orejudo, un roedor de unos 23 centímetros de longitud y dieta herbívora, en el mamífero que vive a mayor altitud del planeta, en cumbres donde los alpinistas bien entrenados apenas pueden pasar un día. Desbancaba a la pika de orejas largas ( Ochotona macrotis ) de las regiones montañosas y glaciares de Asia Central por al menos 500 metros. Pero aún persistía el misterio de cómo era capaz de soportar las temperturas gélidas y el aire enrarecido de los Andes. Ahora, un equipo internacional de investigadores ha encontrado en los ratones orejudos un conjunto único de adaptaciones metabólicas y genéticas que les permiten prosperar desde el nivel del mar hasta las cumbres andinas. Entre ellas, una inesperada capacidad para desintoxicar plantas venenosas.El secreto de su resistenciaLos investigadores analizaron datos de secuenciación del genoma completo de 167 ratones orejudos recolectados de zonas de gran altitud (4.260 m) y de baja altitud (1.420 m), así como de individuos de una especie de tierras bajas estrechamente emparentada ( P. darwinii, 620 m). Mediante experimentos de laboratorio que simulaban condiciones frías y con bajo oxígeno, descubrieron que los ratones de gran altitud generaban significativamente más calor corporal y mostraban mayor actividad tanto en sus músculos como en la grasa parda productora de calor, lo que refleja una mayor capacidad para mantenerse calientes a pesar de la falta de oxígeno. A nivel celular, su tejido muscular se asemeja al de los atletas de resistencia. «Se parecen más a un corredor de maratón que a un velocista», explica Graham Scott, de la Universidad McMaster (Canadá) y coautor del estudio que se publica este jueves en la revista 'Science' . «Sus células musculares están repletas de mitocondrias que les permiten mantener la actividad generadora de calor durante períodos más prolongados».Los ejemplares de gran altitud generan más calor corporal y nuestran mayor actividad tanto en sus músculos como en la grasa pardaSorprendentemente, estos ratones no dependían de muchas de las adaptaciones de transporte de oxígeno observadas en otros mamíferos de gran altitud, como los cambios en la hemoglobina. En cambio, parecen depender de un conjunto diferente de adaptaciones fisiológicas y genéticas que mejoran la producción de energía, regulan los vasos sanguíneos y que ayudan a sus cuerpos a funcionar bajo privación crónica de oxígeno. Eliminar tóxicosPero algunos de los hallazgos más sorprendentes tenían poco que ver con el oxígeno o la temperatura. A altitudes tan extremas, la comida escasea. Los ratones sobreviven gracias a fuentes de alimento inusuales e impredecibles, como los líquenes, organismos simbióticos que crecen en las rocas, y posiblemente semillas o insectos transportados por el viento. Los análisis genéticos revelaron que los ratones de gran altitud han desarrollado cambios en los genes implicados en el metabolismo de los alimentos y pueden desintoxicar compuestos vegetales que normalmente serían perjudiciales. «Inicialmente nos centramos en los desafíos ambientales más obvios, como la falta de oxígeno y el frío, pero hubo factores importantes que no esperábamos, como la forma en que estos animales procesan su alimentación», dice Scott.Cambios en los genes implicados en el metabolismo de los alimentos les permiten desintoxicar compuestos vegetales perjudicialesLos hallazgos dibujan un panorama de la evolución como un proceso de múltiples capas, donde diversos sistemas se adaptan para hacer frente a complejos desafíos ambientales. También pone de relieve cuánto nos queda aún por aprender sobre los límites de la vida. «A veces, nuestras suposiciones sobre los entornos más extremos en los que pueden vivir los animales pueden ponerse en tela de juicio», afirma Grant McClelland, también de McMaster. «La evolución tiene mucho margen para experimentar», añade.Esta observación podría tener implicaciones más amplias, ya que las especies se enfrentan a un clima que cambia rápidamente. «Tendemos a centrarnos en las temperaturas como el principal desafío -señala Scott-, pero los animales se enfrentan a muchas presiones a la vez y la evolución puede llevarlos por caminos que no siempre anticipamos». 
Judith de Jorge

El ratón orejudo de los Andes, el mamífero con la clave para sobrevivir a más de 6.000 metros de altura

El País Ciencia
2 semanas 2 días ago
Un estudio reconstruye los mecanismos genéticos y metabólicos que permiten a los ratones orejudos sudamericanos habitar en la cima del segundo volcán activo más alto del mundo
Selva Vargas Reátegui

Mónica Bettencourt-Dias, bióloga: “La gran pregunta sobre el cáncer es cómo consigue sobrevivir a los tratamientos”

El País Ciencia
2 semanas 2 días ago
La investigadora portuguesa es la primera mujer en dirigir en Centro de Regulación Genómica de Barcelona, uno de los más punteros del mundo en su campo
Nuño Domínguez

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