La mitología científica nos presenta a Arquímedes, hace 22 siglos, gritando ¡eureka! al ver cómo se desborda el agua de su bañera. De aquella epifanía surgió, se supone, el principio de que un cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido desalojado. Al comienzo de la revolución científica, la caída de una manzana sobre la cabeza de Isaac Newton le habría hecho percatarse de la atracción que sienten entre sí los cuerpos celestes, sembrando en su intelecto la idea de la gravitación universal.
Revolución en neuromedicina al lograr minicerebros humanos que se mantienen vivos durante años