Durante la pandemia, un equipo de físicos de la Universidad de Navarra aprovechó para investigar cómo nos comportamos en la fila manteniendo la distancia de seguridad: si el de delante se movía, si toda ella aceleraba, si alguien se iba… Pero por casualidad, descubrieron algo distinto que los dejó desconcertados: cuando cambiaban de dirección, la mayoría de las personas se giraban hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj. Intrigados, repitieron el experimento con adultos, adolescentes y niños, en España y en Japón. Y dio igual la cultura, la edad, si eran zurdos o diestros: tendían a ir hacia la izquierda. Los investigadores desconocen la causa de este comportamiento antihorario, pero creen que se encuentra en lo más profundo del ser humano.