Australia se convirtió en 2012 en el referente mundial de la lucha contra la adicción al tabaco. Ese año, pese a la fuerte presión de la industria, el país aplicó un paquete de medidas que luego han seguido muchos gobiernos frente a un problema de salud pública que causa siete millones de muertes al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Una de las decisiones estrella fue el empaquetado genérico o neutro, que resta atractivo a las cajetillas al dejarlas sin marcas comerciales y destacar los avisos sobre los daños que causa fumar. El Gobierno no dejó nada al azar y encargó a una consultora que buscara el color menos atractivo para los paquetes. El elegido fue el Pantone 448 C, una mezcla apagada de marrón, gris y verde que se popularizó como “el color más feo del mundo” y ha sido imitado posteriormente por otros países.
Los beneficios del “color más feo del mundo”: una década de evidencias avalan el empaquetado genérico del tabaco