Millones de fragmentos de satélites inactivos y cuerpos de cohetes abandonados, sin utilidad ni control, deambulan por el espacio. Y un cohete Falcon 9 de SpaceX, empresa del multimillonario Elon Musk, es una de ellas. Tras impulsar en enero de 2025 dos módulos privados con destino a la Luna, quedó abandonado sin combustible suficiente para regresar a la Tierra. Tras vagar sin control durante más de un año, su recorrido terminará por fin el próximo miércoles, 5 de agosto, de forma abrupta. Chocará contra la superficie lunar a unos 8.700 kilómetros por hora, levantando una nube de polvo gris que quizá veamos desde la Tierra.