En la cima del volcán Llullaillaco, frontera entre Chile y Argentina, solo hay roca, hielo y nieve. El paisaje, blanco y árido, parece despojado de cualquier rastro de vida. Cuando el fisiólogo evolutivo Jay Storz llegó a la cumbre, llevaba meses detrás de una historia. Unos montañistas le habían contado que, en el tope del segundo volcán activo más alto del mundo, habían observado a un pequeño ratón orejudo. Lo que suponía que viviese en la altura más extrema de la que se había podido documentar de un mamífero hasta ese momento: por encima de los 6.000 metros. “Cuando capturé el primero, no lo podía creer”, recuerda el estadounidense.
El ratón orejudo de los Andes, el mamífero con la clave para sobrevivir a más de 6.000 metros de altura