La superficie visible del Sol, conocida como fotosfera, es un entorno extremadamente dinámico donde el plasma convulsiona, condicionado por corrientes térmicas y potentes campos magnéticos. Aunque se sabía que esta fina capa de su atmósfera albergaba estructuras complejas, su observación en detalle constituía hasta ahora un enorme desafío técnico.
Así hierve el Sol: las imágenes más nítidas revelan un caos de remolinos de plasma